Una recta del año negativo

El Banco de España recorta otra décima la previsión de crecimiento hasta el 2,5%

Es la estimación más pesimista para la economía española de todos los organismos. Responde a otro recorte en la previsión de exportaciones, hasta el 1,8%. La demanda exterior restará 0,6 puntos

Foto: La ministra de Economía, Nadia Calviño (Efe)
La ministra de Economía, Nadia Calviño (Efe)

El Banco de España ha rebajado otra vez las previsiones de crecimiento para la economía española ante la mala coyuntura del comercio internacional. La entidad ha reducido en una décima su estimación de PIB para este año respecto a la que manejaba hace tres meses y la deja en el 2,5%. De esta forma, el Banco de España se sitúa como el organismo más pesimista con la economía española en el cierre del año una décima por debajo de la OCDE, la Comisión Europea y la estimación oficial del Gobierno.

Esta rebaja se debe exclusivamente al deterioro del sector exterior, que tendrá una contribución negativa al PIB de 0,6 puntos, lo que contrasta con la décima negativa que esperaba hace solo tres meses. El Banco de España ha reducido su previsión de crecimiento de las exportaciones en nada menos que ocho décimas, hasta el 1,8%. Por el contrario, el ritmo de las importaciones de los últimos meses hacen pensar al BdE que crecerán un 3,8%, siete décimas más de lo que preveía en septiembre. La consecuencia de este mal desempeño del sector exterior es el único motivo por el cual la entidad ha recortado su previsión. Es normal que así sea, ya que España es un país con una elevada aportación de las exportaciones al PIB, de modo que cuando el comercio mundial flojea, rápidamente pasa factura al país.

Esas seis décimas de deterioro del sector exterior se compensarán, en parte, gracias al buen ritmo de la demanda interna. El consumo privado cerrará el año en el 2,4%, esto es, solo una décima menos que en 2017 y dos décimas por encima de lo que el BdE esperaba hace tres meses. Por su parte, el consumo de las administraciones públicas crecerá un 2,1%.

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El resultado del mal desempeño del sector exterior será un fuerte recorte del superávit de la balanza por cuenta corriente de España, indicador que es la principal fortaleza de España durante la salida de la crisis. Si en 2017 el país logró un saldo positivo del 2,2% del PIB, para 2018 caerá a menos de la mitad: el 1% del PIB. Esta tendencia a la baja se mantendrá en todo el horizonte de proyección del BdE hasta terminar 2021 con un superávit del 0,6%. No solo eso: esta previsión se hace sobre una evolución a la baja del precio del petróleo hacia el entorno de 66 dólares en 2021 y el tipo de interés del bono a 10 años en el 2,2%. Esto significa que cualquier susto en el precio del crudo o en los tipos de interés podría convertir el superávit por cuenta corriente en déficit.

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Pero el mayor crecimiento lo está registrando el sector empresarial con un ritmo de inversión inesperado al inicio del año. La Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF) crecerá un 6,2% este año y la inversión en bienes de equipo (puramente inversión empresarial productiva) se disparará un 7,8%. Los buenos datos de los últimos meses han llevado al BdE a elevar esta previsión en nada menos que 2,7 puntos desde la anterior estimación de septiembre.

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De cara a los próximos años, el Banco de España proyecta una desaceleración suave de la economía española gracias a una recuperación de las exportaciones, que crecerán por encima del 3% desde 2019 hasta 2021. Sin embargo, el sector exterior seguirá teniendo una aportación negativa en 2019 antes de volver a terreno positivo en 2020. Con estos ingredientes, la entidad rebaja hasta el 2,2% su previsión de PIB para 2019, dos décimas por debajo de su estimación de septiembre. De cara a 2020 España ya crecerá por debajo del 2%, en concreto, un 1,9% y, finalmente, en 2021 se ralentizará hasta el 1,7%.

El reto del déficit

Esta ralentización del PIB dificulta todavía más la consecución de los objetivos de déficit. La entidad confía en que España cumpla este año el objetivo de déficit que se marcó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, del 2,7% del PIB. Sin embargo, no se alcanzará el 2,2% que era el objetivo aprobado en las Cortes porque los Presupuestos Generales del Estado que dejó firmados Mariano Rajoy no cuadraban por ningún sitio.

De cara a 2019 el Banco de España considera que el déficit apenas caerá hasta el 2,4%. Esta previsión se realiza sobre las medidas ya aprobadas, esto es, no tiene en cuenta las políticas incorporadas en el plan presupuestario porque no están aprobadas. Esto es: a políticas constantes y con prórroga presupuestaria, el déficit no bajará del 2,4% del PIB, lo que significa que el Gobierno tendrá que incorporar un gran ajuste en los presupuestos de 2019 para cumplir con el objetivo del 1,8%.

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En concreto, las administraciones tendrían que reducir el déficit en unos 7.000 millones de euros para el próximo ejercicio. Unas cuentas que difícilmente pueden cuadrar con el plan presupuestario que presentó el Ejecutivo en octubre. Sánchez anunció que presentará sus PGE en enero y ahí figurarán los números con los que el Gobierno pretende cuadrar las cuentas públicas.

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