se equipara el diésel al gasolina

Rebajas en los concesionarios: tiran precios del diésel y más ofertas antes del golpe fiscal

Los anuncios contra los vehículos propulsados por gasóleo están hundiendo las matriculaciones, lo que ha desatado una guerra de promociones entre los vendedores para darles salida

Foto: Varios clientes buscan vehículos de ocasión.
Varios clientes buscan vehículos de ocasión.

Los concesionarios tratan de capear el hundimiento que está viviendo el vehículo diésel. Los anuncios de diferentes autoridades públicas contra esta tecnología cada vez son más frecuentes y esto tiene una consecuencia directa: las ventas de nuevos automóviles propulsados por gasóleo están cayendo a plomo y se sitúan en niveles de hace más de 20 años. Esto ha desatado una guerra de precios y promociones para poder vender un coche que de la noche a la mañana ha perdido el favor del público.

Rebajas en los concesionarios: tiran precios del diésel y más ofertas antes del golpe fiscal

Los diferentes actores del sector admiten que la intensidad de esta caída les ha pillado desprovistos y esto tiene repercusiones claras en el mercado. Tal y como reconoce el presidente de la patronal de los fabricantes (Anfac), máximo responsable del grupo Renault en España, José Vicente de los Mozos, "el cambio de tendencia de la demanda desde el diésel al gasolina no se puede trasladar a las líneas de producción de nuestras fábricas apretando un botón, sino que esto necesita de unos tiempos de adaptación".

Los mensajes de los políticos tiene un efecto psicológico inmediato en los potenciales compradores, explica Mario Armero, vicepresidente ejecutivo de Anfac. De ahí que el mensaje que lanzó la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, quien este miércoles aseguró que "el diésel tiene los días contados", cayera como una losa sobre todo el sector del automóvil, que ha lanzado diferentes mensajes públicos este jueves para que no se demonice el coche de gasoil, conscientes de lo que supone una declaración así.

Aquí viene el primer problema: la industria se ve con un nivel de producción de diésel para el mercado español —alrededor de 725.000 vehículos al año— que supera a la demanda. "Pero no se almacenan", explica De Los Mozos, que asegura que un coche según sale de la planta, si no se saca, supone un coste. Se trata de un producto que pierde valor desde que toca el suelo. Esto obliga a tener que vender a menor precio, ya que la situación es similar en otros países y no hay mercados para amortiguar el golpe.

Ahí entran los concesionarios, que cada vez tienen unos niveles de 'stock' más grandes, explica Raúl Morales, portavoz de Faconauto, la patronal de este sector de venta, quien corrobora que la demonización del diésel está obligando a lanzar promociones más agresivas para lograr vender sus automóviles.

Se iguala el precio de motores

Esta realidad se puede comprobar a pie de concesionario. Una vendedora de Seat reconoce que un Seat León —el vehículo más vendido de España—, con una motorización similar en diésel y gasolina, cuesta prácticamente lo mismo a día de hoy, pese a que históricamente los motores de gasóleo consumen menos, son más costosos y por lo tanto más caros. De hecho, los vendedores solo recomendaban diésel si se hacía un determinado número de kilómetros al año, ya que en caso contrario no merece la pena.

También nota esto un responsable comercial de Renault con larga trayectoria en la venta de vehículos. Asegura que desde finales del año pasado están haciendo descuentos más agresivos para las motorizaciones diésel, además de otro tipo de ofertas a mayores, lo que ha estrechado el gap que siempre ha habido entre un coche de gasolina y uno de gasoil.

2.000 euros más de descuento en diésel

La prueba más palpable de esta situación se encuentra al pedir precios por un Audi en un importante concesionario de Madrid. Al solicitar ofertas por un Audi A1, la diferencia final entre un diésel y un gasolina es de menos de 100 euros a favor del gasolina, pese a que el precio de salida tenía una diferencia entre ambos de 2.400 euros: 20.000 del de gasoil por 17.600 del de gasolina.

Ese estrechamiento se da después de ofrecer un descuento de 3.700 euros por el motor de gasóleo y solo 2.000 euros en el gasolina. "Es una campaña que decide así la marca", comenta un comercial de la automovilística alemana. Además, hay otros 289 euros de pintura que no se cobran para el diésel y sí en su homólogo de gasolina, con lo que el descuento es de alrededor de 2.000 más en un caso que en otro, pese a tratarse de un vehículo de una cilindrada superior (1.6 frente a un 1.0).

En un concesionario de Madrid, para un Audi A1 similar en gasolina y diésel, el de motor de gasoil recibe un descuento 1.700 euros superior

La situación también se nota en internet: casi la totalidad de los coches de ocasión con importantes descuentos de 'bmwpremiumselection', un portal de BMW, son de motorización diésel. Y todo esto cuando la subida del precio del gasóleo al nivel de la gasolina es aún una vaga propuesta del Gobierno del PSOE. A día de hoy, además del menor consumo, el precio del gasóleo respecto al de gasolina era la gran ventaja competitiva para decantar la balanza a favor de esta teconología.

Vender antes del 31 de agosto

Por si el desacople del diésel fuera poco, los concesionarios tratan también de sufrir lo menos posible el nuevo protocolo de medición de emisiones a partir de septiembre (WLTP). El portavoz de Faconauto, Raúl Morales, señala que muchos de estos establecimientos de venta de vehículos están automatriculando coches ahora que aún se libran en la mayoría de los casos del impuesto de matriculaciones, algo que cambiará después del verano.

De hecho, algunos modelos de Audi ofrecen descuentos de 1.000 euros si se compran vehículos que sigan sometidos al protocolo de emisiones actual (NEDC). La promoción televisiva en junio de la marca alemana It's Time no es casualidad. Los puntos de venta tienen el objetivo de liquidar todas sus existencias al cierre de agosto. Señalan que es un momento adecuado, ya que tras el verano un mismo modelo puede aumentar alrededor de un 5% su precio.

Las patronales trataron de evitar este aumento de la presión fiscal sobre el automóvil, pero el cambio de Gobierno hizo saltar por los aires su plan, que pasaba por una reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera que nunca llegó. Ahora, han retomado la agenda pública. Anfac está viéndose esta semana con los diversos ministros de los que depende la industria del automóvil. No obstante, según fuentes conocedoras de las reuniones, la respuesta del Ejecutivo ha sido fría. Habrá que ver cómo gestiona esta sitación una industria que genera el 10% del PIB en España y es tractora para el empleo en territorio nacional.

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