híbridos y eléctricos rondan el 6% del total

'Goodbye', diésel! Su cuota de coches matriculados se hunde al nivel de 1996

Por el contrario, la cuota de vehículos de gasolina matriculados en febrero sube hasta una proporción no vista desde hace dos décadas. Ya se venden casi un 20% más de autos de gasolina que de gasoil

Foto: Foto de archivo de producción de vehículos listos para salir al mercado. (EFE)
Foto de archivo de producción de vehículos listos para salir al mercado. (EFE)

La cuota de turismos diésel matriculados en el mes de febrero se ha hundido a su nivel más bajo desde hace 22 años. Según los datos de Anfac, solo un 38,2% de los 110.474 automóviles puestos en circulación en España utiliza como carburante el gasoil. Por el contrario, los coches propulsados con gasolina han recuperado cuota, hasta el 56,4% del total. Para ver una situación similar, hay que remontarse más dos décadas en el tiempo, hasta 1996.

La venta de diésel ha experimentado un declive paulatino desde 2012, cuando alcanzó una proporción récord de siete vehículos a gasoil por cada 10 matriculados en total. Este bajón se ha acelerado en 2018.

De manera inversa, los coches de gasolina ha recuperado presencia en el mercado, desde el 29% de 2007 hasta el actual 56,4% en que ha cerrado febrero.

El sorpaso en cuota de mercado de la gasolina al diésel ya se produjo en junio de 2017. Sin embargo, la tendencia se ha intensificado este año y ahora mismo se venden casi un 20% más de automóviles de gasolina que de diésel. De forma paralela, están emergiendo los vehículos híbridos y eléctricos, que ya cubren un 6% del mercado español.

Desde Anfac señalan que el nivel de eficiencia logrado por los nuevos motores de gasolina es un factor muy a tener en cuenta en la actualidad a la hora de comprar, algo que no sucedía hace años. Según explican desde la patronal, este hecho —unido al menor coste para automóviles propulsados con gasolina que con gasoil— se tiene muy en cuenta en la decisión de compra, sobre todo cuando no se alcanza un número de kilómetros determinado al año.

La mayor eficiencia de los motores gasolina y su menor coste frente al diésel hacen que cada vez se decanten más conductores por esta tecnología

Los reguladores, contra el diésel

Por otro lado, tanto fabricantes como autoridades cada vez son más contrarios al diésel. Sobre todo desde que se tiene la certeza de que las emisiones de los vehículos movidos a gasoil son más perjudiciales para el medio ambiente que los de gasolina. Por ello, muchas ciudades están optando por poner trabas a estos vehículos e incluso prohibirlos a medio plazo.

Las recomendaciones de abandonar esta tecnología llegan desde el más alto nivel político europeo. La comisaria de Industria, Elzbieta Bienkowska, advertía el pasado mes de noviembre a los fabricantes de que el diésel es del pasado y quien no se adapte desaparecerá.

La comisaria europea de Industria y Mercado Interior, Elzbieta Bienkowska. (EFE)
La comisaria europea de Industria y Mercado Interior, Elzbieta Bienkowska. (EFE)

Estos avisos están calando entre los fabricantes. Compañías como Volvo o Fiat Chrysler han anunciado que a partir de 2020 y 2022, respectivamente, ya no ensamblarán estos motores. Otros como Seat también se muestran proclives al abandono, sobre todo cuando entren en vigor las diversas normativas que restringen las emisiones de NOx, el componente contaminante por el que Volkswagen desató el escándalo del 'dieselgate'.

La fiscalidad, en el foco

Este significativo descenso de la venta de diésel llega en un momento en que la fiscalidad sobre los carburantes está de plena actualidad en diferentes países. En España, el diésel es el hidrocarburo menos gravado. Por ello, el precio del litro de diésel está siempre por debajo de la gasolina 95 y 98. Esta situación se ha perpetuado en el tiempo, sobre todo por el impacto en el transporte pesado movido por diésel y en el que una subida del coste del carburante tiene repercusión sobre el resto de la economía.

Sin embargo, el debate sobre la fiscalidad de los hidrocarburos está de plena actualidad por su impacto en el medio ambiente, ya que el transporte es el causante del 25% de las emisiones totales, y desde diferentes instituciones supranacionales como el FMI o la OCDE se pretende que se le imputen costes de emisiones contaminantes que ya cargan sobre la generación eléctrica y otros sectores. Fuera de España, el coste de emisiones del transporte ya se está imputando en el precio del carburante.

El informe Lagares que Hacienda pidió para elaborar su reforma fiscal también recomendaba elevar la carga impositiva sobre el diésel, pero la propuesta se quedó en el cajón.

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