el sector vaticina variaciones en los precios

El derrumbe del diésel pilla desprovista a la industria y provoca una guerra de precios

El hundimiento que están sufriendo las matriculaciones de vehículos de gasóleo ha pillado a contrapié a los fabricantes y resto del sector, lo que se traduce en un desacople de la oferta y la demanda

Foto: Salón del automóvil de París. (AP)
Salón del automóvil de París. (AP)

La fuerte caída de las matriculaciones diésel en España, en mínimos desde hace más de 20 años, ha pillado a contrapié a la industria del automóvil en territorio nacional, responsable de cerca del 10% del PIB. Según reconocen diversas fuentes del sector, la demanda de vehículos propulsados por motores diésel ha descendido mucho más que las previsiones que hizo la industria, lo que está generando problemas de adaptación, ya que la planificación hecha no vaticinaba un derrumbe de los gasoil de tal magnitud.

Esto se está traduciendo en un desacople entre la oferta y la demanda. Es decir, se están produciendo más coches diésel de los que la gente está comprando y, sin embargo, hay una demanda en determinados modelos de gasolina que no alcanzan a las solicitudes. Consecuencia de lo anterior: desde varias patronales, algunas consultoras y empresas afectadas auguran tensión de precios.

Por un lado, la elevada petición de coches de gasolina puede provocar un aumento de los precios, en vista de que la producción actual no satisface toda la demanda. Por otro lado, expertos en la parte comercial creen que el 'stock' que se está generando en vehículos diésel devendrá en campañas de ventas de modelos a gasoil cada vez más agresivas. Dicho de otro modo, esperan bajadas en los precio del diésel.

Según explica un responsable de un concesionario, desde las matrices se han estado incentivando desde finales del año pasado y hasta mediados de este 2018 campañas para vender más diésel. Al no estar adaptadas las líneas de producción a la coyuntura del mercado, necesitan dar salida a sus modeos diésel mientras van adaptando las fábricas, un proceso mucho más lento que las tendencias del mercado. Así lo corrobora una importante compañía de la industria auxiliar, que está viendo cómo le están cayendo determinados pedidos por parte de los fabricantes.

Los concesionarios deberán adaptarse a las nuevas necesidades de los usuarios.
Los concesionarios deberán adaptarse a las nuevas necesidades de los usuarios.

Así, los descuentos sobre los precios marcados están bajando mucho más de lo habitual. Pese a que de media los motores diésel son 1.800 euros más caros que los gasolina por el menor consumo, las diferencias se han estrechado con ofertas y bajadas de hasta 500 euros, además de otro tipo de incentivos para que el cliente opte por el modelo de gasoil en detrimento del gasolina. El responsable consultado, con larga trayectoria en el ramo comercial del automóvil, asegura que los gasolina no acaban de subir pese a la mayor demanda. La alta competencia entre las marcas no les permite ampliar los márgenes.

Otro de los grandes fabricantes de vehículos en España también reconoce esta situación, aunque cree que los fabricantes pueden salvar este contratiempo adaptándose a otros mercados. No obstante, afirman que esta tendencia no solo afecta a las ventas en territorio nacional, aunque sí creen que la caída de España es más intensa que en otros países.

Aunque consideran que la sangre no llegará al río, su opinión es que el derrumbe del diésel sí traerá aparejado otro tipo de impactos, como los plazos de entrega a los clientes. Así, piensan que para comprar un diésel no habrá que esperar prácticamente nada y en cambio los gasolina alargarán mucho los tiempos.

En el sector, señalan estar "resignados" ante el futuro que le espera a los motores diésel. Pese a su discurso a favor de los nuevos motores de gasóleo, son conscientes de que los mensajes que se están lanzando desde diferentes instancias contra este combustible tienen un efecto psicológico demoledor. Nadie se atreve a día de hoy a recomendar su compra, pese a asegurar que se están demonizando en exceso.

Esta misma semana se está lanzando el mensaje de que el Gobierno podría ejecutar una medida que lleva en su programa electoral: equiparar este combustible al precio de la gasolina. Esto supone, a ojos de los expertos consultados, acabar con la ventaja competitiva que ofrecía esta tecnología. Cada vez tienen más claro que el diésel tiene sus días contados.

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