Inician las negociaciones

El Gobierno acepta revisar el 'contrato Deliveroo' para evitar los falsos autónomos

Empleo, sindicatos y patronal abordarán la polémica de las relaciones comerciales en las nuevas plataformas digitales, aunque los puntos de partida son muy distantes

Foto: Un 'rider' de Deliveroo en Australia. (Reuters)
Un 'rider' de Deliveroo en Australia. (Reuters)

Las plataformas digitales que han surgido en los últimos años han generado una auténtica transformación en las relaciones laborales. Detrás de su modelo de economía digital esconden un cambio revolucionario: la sustitución de asalariados por trabajadores autónomos. Este cambio en la relación de la empresa con su mano de obra supone traspasar todos los costes laborales a los trabajadores, lo que permite competir por la vía del precio.

Las empresas de transporte y comida a domicilio han sido las primeras en explotar este concepto novedoso de relación comercial, pero su potencial para entrar en otros sectores es enorme. Las plataformas digitales son capaces de casar la oferta de mano de obra y demanda al instante, por lo que las opciones para acaparar otras actividades económicas son inmensas. Y además rebajando los costes laborales.

Para evitar la proliferación del 'contrato Deliveroo', los sindicatos han trasladado al Gobierno y la patronal la necesidad de adaptar la regulación laboral. Aunque la legislación actual ha permitido a la inspección de trabajo abrir los primeros expedientes contra este tipo de relación, UGT y CCOO consideran que es posible ir un paso más lejos. Su objetivo es que se determine claramente que estas plataformas no se limitan a casar oferta y demanda existente en el mercado, sino que se encargan de prestar este servicio. Para hacerlo, cuentan con mano de obra que debería estar contratada.

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Esta petición ya ha surgido en el marco de la Mesa de calidad en el empleo en la que están representados los sindicatos, las patronales y el Ministerio de Empleo. La recepción por parte del Gobierno ha sido positiva, aunque la negociación todavía no ha comenzado. Empleo está dispuesto a avanzar en las conversaciones y escuchar las propuestas de la patronal y los sindicatos para alcanzar un acuerdo a tres bandas, explican fuentes del Ministerio.

El Gobierno está dispuesto a escuchar las propuestas de la patronal y los sindicatos para alcanzar un acuerdo a tres bandas

Además de la negociación en la Mesa de calidad en el empleo, el Ministerio abrirá otra línea de diálogo en un comité de expertos que creará en las próximas semanas para "reflexionar y elaborar propuestas sobre el empleo del futuro". Los sindicatos dudan de la predisposición del Gobierno, dada la experiencia negativa de las últimas negociaciones. Sin embargo, la urgencia del tema puede forzar a las tres partes a entenderse, lo que deja un resquicio para la esperanza.

"Esta situación es irregular porque está encubriendo una relación laboral", denuncia Carlos Gutiérrez, secretario de Juventud y Nuevas Realidades del Trabajo de CCOO. "La situación de inseguridad actual la tienen que resolver los tribunales, pero por eso tenemos que determinar claramente las reglas del juego para que no haya dudas", señala Gutiérrez. "Hay una tendencia a pensar que la legislación actual sirve para la economía digital, pero hay que actualizarla para que todas estas empresas no se puedan escapar", señala Pepe Álvarez, secretario general de UGT.

Puntos de vista divergentes

La voluntad de negociar no significa que las tres partes tengan puntos de vista convergentes sobre el 'contrato Deliveroo'. De hecho, sindicatos y patronal difieren sobre dónde está el problema. Para las organizaciones de trabajadores, lo importante es limitar la figura del autónomo para que no haya resquicio a este tipo de relación comercial entre la empresa y el empleado. Por el contrario, la CEOE opina que lo más útil sería flexibilizar la relación laboral para que las empresas vean más atractivo contratar que contar con autónomos.

La patronal rechaza abiertamente que todas estas empresas estén utilizando falsos autónomos. "Hay una opinión generalizada de que todas estas plataformas son ilegales y nosotros lo negamos", explica Jordi García Viña, director del Departamento de Relaciones Laborales de CEOE. En su opinión, la legislación actual determina claramente qué tipo de relación entre la empresa y la mano de obra tiene que ser laboral y cuál comercial. "La ley tiene suficientes herramientas para resolver esos conflictos", remarca García Viña, y reconoce que "si en esa nueva realidad hay situaciones ilegales, vamos a atacarlas".

La patronal considera que la mejor vía para combatir la proliferación de empresas que cuentan con autónomos es ofrecer una relación laboral más flexible que se adapte a las nuevas necesidades de las compañías. "Nos parece bien que nos sentemos a hablar de la figura del asalariado y del autónomo", explica la CEOE, "pero creemos que si queremos tener más asalariados, tendríamos que poner el foco en esa figura".

La situación de inseguridad actual la tienen que resolver los tribunales, pero por eso tenemos que determinar las reglas del juego

Estas plataformas utilizan la figura del autónomo económicamente dependiente (Trade), introducida en el estatuto del trabajador autónomo en el año 2007. La característica principal de este tipo de relación es que estos trabajadores reciben, al menos, el 75% de sus ingresos por rendimientos del trabajo y de actividades económicas o profesionales de un mismo cliente. Este es el caso de los autónomos que operan en este tipo de plataformas, por lo que la ley es suficientemente ambigua como para generar inseguridad jurídica.

Reunión entre los representantes de los sindicatos, el Ministerio de Empleo y la patronal. (EFE)
Reunión entre los representantes de los sindicatos, el Ministerio de Empleo y la patronal. (EFE)

El problema surge cuando las plataformas no solo casan oferta y demanda de mano de obra, sino que determinan las condiciones de trabajo a sus autónomos. En ese momento se rompe la "pretendida libertad de elección que predica la empresa", determinó la Inspección de Trabajo de la Comunidad Valenciana contra Deliveroo. Esto significa que el problema no es que los autónomos dependan de un solo cliente, sino que la plataforma determina cómo tienen que realizar su trabajo hasta tal punto que puede esconder una relación laboral.

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Las asociaciones de autónomos asumen que después del acta de la Inspección en Valencia se repetirán expedientes similares en el resto de comunidades autónomas y serán los tribunales quienes tendrán que determinar si hay fraude en la contratación.

Pero este no es el único problema que entraña esta relación entre las plataformas y su mano de obra. La figura del autónomo también exige que sea el trabajador quien ponga los medios para realizar el trabajo, esto es, el capital que soporta la actividad económica. Por ejemplo, en el caso de Deliveroo o Glovo, están obligados a utilizar su propio vehículo, ropa, etc. Sin embargo, la duda es si el verdadero capital que soporta este sector es el físico, o si lo es la plataforma digital.

Si queremos tener más asalariados, tendríamos que poner el foco en esa figura y no en la del autónomo

Una sentencia reciente del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) contra Uber ha dado una pista de cuál es la respuesta a este interrogante y supone ejercer más presión sobre estas plataformas digitales. La corte de Luxemburgo determinó que Uber no puede clasificarse como empresa al "servicio de la sociedad de la información", sino que tiene que tratarse como una "empresa de transportes".

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El TJUE determinó que Uber no solo conecta oferta y demanda de mano de obra, sino que determina las condiciones del servicio. En otras palabras: limita la actuación de los autónomos al servicio que quiere ofrecer a sus clientes. Una lectura de la realidad que dificulta más el mantenimiento de la figura del autónomo.

A pesar de estas dos aproximaciones, las plataformas digitales siguen funcionando mientras su actuación se sigue judicializando. Esta situación dispara la incertidumbre, lo que siempre va en contra de la actividad económica. En el caso de que estas plataformas resulten sancionadas, tendrán que abonar todas las cuotas que no han pagado a la Seguridad Social, además de una penalización, lo que deja a las compañías ante un futuro muy incierto. Para evitar que este sistema se extienda a otros sectores y llevar a ellos la incertidumbre jurídica, Gobierno, sindicatos y patronal quieren ponerse de acuerdo y establecer unas reglas claras para el sector.

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