Explica un tercio de la caída del desempleo

¿Por qué cae tan rápido el paro? España ha perdido 760.000 activos en cinco años

La tasa de actividad crece entre las cohortes de más edad y se desploma entre los jóvenes, que retrasan su entrada al mercado por las malas condiciones y por mejorar su formación

Foto: Oficina de empleo en Madrid. (Reuters)
Oficina de empleo en Madrid. (Reuters)

La creación de empleo en España es, sin duda, la mejor noticia de la recuperación económica. El trabajo es la principal herramienta para combatir la desigualdad y el riesgo de pobreza. Sin embargo, dentro de esta buena noticia subyacen elementos peligrosos del mercado laboral que señalan que todo no va tan bien como indica la mera estadística de la tasa de desempleo. Uno de los indicadores que más preocupan es el de la población activa, que se está desplomando rápidamente desde el año 2012. En estos cinco años España ha perdido algo más de 760.000 personas activas, esto es, ciudadanos que formaban parte del mercado laboral, ya sea como ocupados o como parados en busca de una oportunidad, y que ahora son inactivos.

Javier G. JorrínJavier G. Jorrín

El descenso ha sido de tal magnitud que ha provocado un tercio de la caída de la tasa de paro en este periodo. El porcentaje del paro mide el total de desempleados sobre la población activa, por lo que este indicador tiene un impacto directo sobre la tasa de paro. En 2012 el desempleo se situaba en el entorno del 24,5% de la población activa y en el segundo trimestre de este año ha caído hasta el 17,2%. Este descenso de 7,3 puntos porcentuales se divide en: 4,6 puntos de incremento de la ocupación y 2,7 puntos provocados por el desplome de la tasa de actividad. En otras palabras, un tercio de la caída del paro se debe a la pérdida de población en el mercado laboral.

Es así cómo una buena noticia, como es el descenso de la tasa de paro, tiene un matiz negativo, que es la pérdida de fuerza laboral en España. Esta evolución del mercado de trabajo se repite en muchos países desarrollados, lo que responde a un patrón de las nuevas sociedades, pero en España ha sido más profundo por cuestiones propias de la mala calidad del empleo.

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El descenso de la actividad se concentra en las cohortes de jóvenes. En 2005 el grupo más numeroso en el mercado laboral era el que tenía entre 25 y 29 años. En esa época, la demanda de mano de obra joven y sin cualificación era muy elevada en el sector de la construcción, lo que llevó a muchos estudiantes a dejar los libros y empezar a trabajar. Esa generación ha ido envejeciendo y no ha tenido sustitución en el mercado laboral, tanto por el descenso de la natalidad a partir de la segunda mitad de los años setenta, como por el retraso de la incorporación de los jóvenes al mercado laboral y el desánimo. Muchos jóvenes han emigrado a otros países (incluyendo el regreso de extranjeros a sus lugares de origen) para buscar una oportunidad, lo que también resta fuerza laboral a España.

El envejecimiento de la fuerza laboral​

El resultado es que la cohorte de entre 25 y 29 años ha pasado, en una década, de ser la más numerosa a la séptima. Por el camino se han perdido algo más de un millón de jóvenes activos. Esta es la tónica del resto de horquillas de jóvenes. En los últimos años, el deterioro en los niveles de actividad se ha extendido al siguiente escalón de edad: los que van de 30 a 39 años. Una situación que es más alarmante, porque en su caso no es que estén prolongando la formación, sino que se han cansado de esperar una oportunidad o un empleo digno y han pasado a la inactividad (lo que incluye la emigración).

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En los últimos cinco años la población activa menor de 40 años ha caído en algo más de 2 millones de personas. Un desplome que pone en peligro el futuro del mercado laboral español. Por el contrario, la población activa de 40 años o más se ha incrementado en casi 1,3 millones de personas. El segmento de población con más presencia en el mercado laboral es, desde el año 2016, el que va de los 40 a los 44 años.

Hace una década, la población activa de entre 20 y 24 años casi multiplicaba por cuatro a la de entre 60 y 64 años, y actualmente son los mismos. Pocos datos son más reveladores. España tiene un gran reto de incorporar a los jóvenes al mercado laboral y esto no solo significa crear ocupación, sino también actividad. Para lograrlo, hace falta animar a los menores de 30 años que hoy son inactivos porque creen que no podrán conseguir un empleo a la altura de su formación o de sus pretensiones salariales. Reincorporar a estas personas al mercado laboral es el gran reto que tiene por delante el Ministerio de Empleo para lo que resta de legislatura.

En los últimos 5 años la población activa de menos de 40 años ha caído en algo más de 2 millones

La tasa de actividad de la población entre 20 y 24 años antes del estallido de la crisis se situaba cerca del 70% y en la actualidad no supera el 55%. En el escalón siguiente, los que van de los 25 a los 29 años han pasado de tasas próximas al 89% a situarse por debajo del 85%. Por el contrario, entre los 60 y 64 años, la tasa de actividad ha subido del 34% hasta el 45%, un tercio más.

El aumento de la población activa (y en su caso, de la ocupación) en las franjas de edad superiores es una noticia positiva. En primer lugar por el efecto positivo sobre la actividad económica. Pero, en segundo, porque refleja que cada vez los ciudadanos llegan en mejor estado a la edad adulta y pueden seguir realizando su trabajo de forma habitual hasta que se jubilen. El problema es que el aumento de la edad media de los trabajadores responde a que no se incorporan los jóvenes al mercado laboral, y esta sí es una situación preocupante.

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