EL 43% TIENE UNA VIGENCIA INFERIOR A UN MES

La cuarta parte de los nuevos contratos de trabajo dura ya menos de siete días

La precariedad laboral sigue creciendo. El 28% de los contratos dura ya menos de una semana. Y casi la mitad, menos de un mes. También la industria sufre este fenómeno.

Foto: Un grupo de personas hace cola frente al INEM. (EFE)
Un grupo de personas hace cola frente al INEM. (EFE)

Los datos son impactantes. Y ponen de relieve la progresiva precarización del mercado laboral. Más de la cuarta parte de los contratos de trabajo no indefinidos -en concreto, un 28,2%- tienen una duración inferior a siete días. Si se tiene en cuenta un periodo algo superior, un mes, el resultado es, igualmente, singular. Nada menos que el 43% de los contratos temporales tiene una duración inferior a un mes, lo que pone de relieve los altos niveles de precariedad en que se mueve la economía española.

Expresado en términos absolutos, esto significa que de los 1,5 millones de contratos temporales que se firmaron en abril, 426.035 duran menos de una semana, de los cuales el 76% son eventuales por circunstancias de la producción. Otro 16% son contratos de obra y servicios, y el resto, otras modalidades.

No se trata de un fenómeno puntual, sino que, por el contrario, es un proceso vinculado a la progresiva terciarización de la economía española. Y, en particular, al modelo productivo, cada vez más volcado a actividades relacionadas con el turismo y la hostelería, cuya demanda de puestos de trabajo tiene un fuerte componente estacional. Esto se pone de relieve en el hecho de que el 30% de los contratos firmados de menos de 7 días se realizan en el sector de la hostelería, frente a un peso sobre el total de contratos del 16%.

Y el resultado es que si al comenzar la crisis, hace una década, la duración media de los contratos temporales se situaba en 82 días, en abril abril había bajado a apenas 53 días, lo que da idea de la intensidad del proceso. La duración media es, incluso inferior en los contratos más demandados. 47 días en los contratos por circunstancias de la producción y 48 días en los de obra y servicio, que representan más del 90% de la contratación temporal. Y lo que no es menos relevante, la tercera parte de los contratos temporales son a tiempo parcial. Es decir, tienen una duración inferior a la jornada laboral ordinaria.

La voz de alarma, paradójicamente, no la han dado los sindicatos UGT y CCOO, sino que ha sido Asempleo, la patronal de las empresas de trabajo temporal, que recuerda que este aumento de la relevancia de los contratos de muy corta duración responde a la “mayor demanda de este tipo de contratos” por parte del tejido productivo, y “no tanto” a una mayor intermediación de las ETT en el mercado de trabajo. Según Asempleo, el mayor aumento en los contratos de muy corta duración se ha producido entre los trabajadores de baja formación. De hecho, han pasado de representar el 13% en el primer trimestre de 2007 al 25% una década después, lo que puede relacionarse con el modelo productivo menos exigente en cuanto a formación profesional.

Estancamiento de la economía

Un par de datos lo ponen negro sobre blanco. El número de contratos en prácticas o formación, lejos de incrementarse, creció hasta 2014, años de estancamiento de la economía, pero a partir de ese año, con el inicio de la recuperación, su volumen se ha empequeñecido. De los 202.700 contratos de aprendizaje que se firmaron en 2014, se ha pasado a 144.800 en 2016.

Otro dato destaca sobremanera. Nada menos que la tercera parte de los 1,6 millones de contratos temporales firmados en abril lo fueron para trabajadores sin estudios o estudios primarios , según datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).

La degradación de la contratación temporal afecta, incluso, a los contratos temporales de mayor vigencia. Si hace una década, el 3,4% tenía una duración superior al medio año, en la actualidad sólo alcanza al 1,9% de los eventuales. Y lo más sorprendente, afecta cada vez con más intensidad al sector industrial, históricamente generador de puestos de trabajo más estables. Las cifras de Empleo, en concreto, muestran que casi una tercera parte de los contratos temporales firmados en abril en la industria fueron inferiores a siete días, con una duración media de 53 días.

Sorprende, igualmente, que en cuatro provincias no especialmente dependientes del turismo o la construcción -Teruel, Segovia, Ávila y Badajoz- son las que que utilizan de forma más intensa los contratos de duración inferior a siete días, lo que puede deberse a su sistema productivo y a la cultura empresarial.

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