syriza extiende el debate

Irlanda se desmarca: apoya una Conferencia para reestructurar deuda e incluye a España

Irlanda ha roto los tabús y su ministro de Economía ha respaldado la propuesta de Syriza de convocar una Conferencia para reestructurar la deuda griega.

Foto: El ministro irlandés de Finanzas, Michael Noonan (Reuters)
El ministro irlandés de Finanzas, Michael Noonan (Reuters)

Las elecciones griegas de este domingo siguen sacudiendo las cancillerías europeas. Y en el centro del debate se ha situado ahora la propuesta de Syriza –la izquierda emergente griega con serias probabilidades de ganar las elecciones– de convocar una Conferencia destinada a reestructurar la deuda pública de su país, equivalente al 175% del PIB. La idea había sido ignorada hasta ahora por la Unión Europea (UE), pero por primera vez un alto cargo de la zona euro, el ministro de Economía de Irlanda, ha dado por buena la fórmula del encuentro multilateral para aligerar la carga financiera de los países con más dificultades.

Michael Noonan se mostró la semana pasada partidario de la convocatoria de esa Conferencia, según publicó Irish Times, pero lo más relevante es que el político irlandés mete en el mismo saco el endeudamiento de otros países periféricos, como España (97% del PIB) y Portugal (129%). El objetivo, según Noonan, es la aprobación de un “nuevo enfoque” a la hora de abordar los problemas de endeudamiento público que lastran el crecimiento.

Irlanda, con una deuda pública equivalente al 124% del PIB, toca, de esta manera, un tema tabú en la Eurozona: la posibilidad de que los acreedores tengan que soportar los costes de una reestructuración. Y lo que no es menos importante, concede legitimidad a la estrategia de Syriza, que ha planteado la convocatoria de una Conferencia similar a la que se celebró en Londres en 1953, y que supuso una quita de las deudas contraídas por Alemania a consecuencia de las dos guerras mundiales frente a los vencedores (25 países incluida la propia Grecia).

Luis de Guindos, durante una reunión de los ministros europeos de Economía y Finanzas. (EFE)
Luis de Guindos, durante una reunión de los ministros europeos de Economía y Finanzas. (EFE)

La reestructuración de la deuda (unos 319.000 millones en el caso de Grecia) espanta, como se sabe, a los mercados por el efecto contagio. Pero sobre todo al FMI, uno de los integrantes de la troika y garante de la ortodoxia. De hecho, la propia directora gerente, Christine Lagarde, no ha tardado en responder al ministro irlandés, igualmente, en las páginas del Irish Times durante una visita a Dublín este lunes.

"En principio, los esfuerzos colectivos son bienvenidos, pero al mismo tiempo una deuda es una deuda y es un contrato (un compromiso)", ha asegurado al ser preguntada por la idea de celebrar una conferencia sobre la deuda. "No pagar, reestructurar, cambiar las condiciones tiene consecuencias”, afirmó.

España: "Los compromisos hay que cumplirlos"

El Gobierno español, por el momento, no se ha pronunciado formalmente sobre la convocatoria de una Conferencia. Pero lo que se sugiere desde Moncloa es que los compromisos “hay que cumplirlos”. Lo que realmente preocupa al Ejecutivo son las consecuencias de una victoria de Syriza. No sólo por el efecto que tendría sobre el ciclo electoral español, sino, también, por una hipotética salida de Grecia del euro, hipótesis que se cerró en el verano de 2012 durante una reunión que se celebró en el aeropuerto de París entre los ministros de Economía de Alemania, Francia, Italia y España. Allí se decidió que ningún país saliera del euro.

Ahora, lo que se dice desde el Gobierno es recordar lo que sucedió con el corralito argentino. “O euro o argentinización de la economía”, se sostiene. El Ejecutivo, de esta manera, perfila uno de los objetivos de su estrategia electoral, que no es otra que contraponer las ideas de Syriza (en el caso español, Podemos) con la posibilidad de permanecer en la moneda única, y lo que es más relevante, en la propia Unión Europea.

Bruselas ha dicho hasta la saciedad que la permanencia en el euro es irrevocable: ningún país puede tomar una decisión unilateral, por lo que abandonar la moneda única obligaría al país dejar de ser miembro de la UE. Es decir, lo que en el argot comunitario se denomina grexit.

Syriza niega con rotundidad que lo pretenda en pleno proceso de moderación de su mensaje ante la cita electoral del domingo, pero el espantajo del miedo funciona. Y eso es, precisamente, lo que se sugiere desde algunas cancillerías. Entre ellas España. Si gobierna Syriza –y cumple lo que dice–, Grecia tendrá que salir de la UE. La coalición de izquierdas lo niega después de haberse reunido de forma discreta con altos cargos de los principales Gobiernos europeos (entre ellos Alemania). Ahí está el debate.

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