Detención, disturbios y "torturas": Djokovic y el mayor esperpento de la historia del deporte
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CRONOLOGÍA DE LO INSÓLITO

Detención, disturbios y "torturas": Djokovic y el mayor esperpento de la historia del deporte

El tenista serbio aún cree que puede jugar el primer Grand Slam de la temporada, aunque la decisión no depende de él y el sainete continúa en el primer gran culebrón del año

Foto: El tenista en una imagen de archivo. (Reuters/Andrej Isakovic)
El tenista en una imagen de archivo. (Reuters/Andrej Isakovic)

El caso Djokovic sigue dando mucho de qué hablar. El tenista serbio, número uno del mundo y uno de los grandes favoritos para ganar el Open de Australia, se ha convertido en el protagonista del primer gran culebrón deportivo de 2022. Nole viajó hace unos días al país oceánico con el objetivo de competir en el primer Gran Slam de la temporada, pero la dura normativa contra el covid-19 ha provocado un circo difícil de explicar: detención, disturbios y "torturas" que han dado la vuelta al mundo.

Todo comenzó hace solo un par de días, en la madrugada del miércoles al jueves. Djokovic llegaba a Australia con tiempo para aclimatarse al horario y a las pistas para competir en el primer gran torneo del curso... y a sabiendas de que podía tener problemas a la entrada al país. ¿El motivo? Australia es uno de los países con la legislación más severa con el coronavirus y una norma 'sine qua non' para acceder es contar con la pauta completa de vacunación, algo que Djokovic no tiene.

Foto: El tenista español Rafa Nadal. (EFE/EPA/James Ross)

El serbio se guardaba un as bajo la manga. Durante el pasado mes de diciembre, dio positivo por covid, por lo que, según sus palabras, se puso en contacto con los servicios médicos del torneo y de la ATP para comprobar si este hecho le eximía de contar con la vacunación, al entender que contaba con los anticuerpos necesarios. Ambos comités confirmaron que tenía niveles suficientes como para competir con garantías, por lo que recibió un permiso especial... insuficiente para entrar a Australia.

Los seguidores de Djokovic celebran la decisión del juez en las puertas del hotel.

Ha sido hace escasas horas cuando se han hecho públicas las conversaciones que Djokovic tuvo en el aeropuerto con los agentes de aduanas. Al entrevistarse con el funcionario, este le solicita el documento que acredita la vacunación, momento en el que el serbio reconoce no tenerlo pero sí haber pasado el virus. Durante más de tres horas, los agentes del aeropuerto valoran la situación y es cuando le comunican que no puede entrar al país al no cumplir los requisitos legales.

Foto: Djokovic celebra el Open de Australia de 2021. (EFE/Dave Hunt)

El funcionario le dice que tiene 20 minutos para darle una razón convincente de por qué no hay que anular su visado, momento en el que responde Djokovic: "Me pone en una posición muy comprometida cuando a las cuatro de la mañana no puedo llamar al presidente de Tenis de Australia ni puedo contactar con el Gobierno estatal de Victoria. No sé qué más puedo decirle. Quiero decir, hice todo lo que se me pidió". Ahí, el trabajador de aduanas le pide pruebas: documentos, correos, conversaciones...

Djokovic se vuelve a excusar y afirma que, a esas horas, no puede conseguir esos documentos y se defiende: "Envié el análisis de sangre de los anticuerpos y el nivel era suficiente y recibí permiso para entrar a Australia y obtuve la documentación que avalaba mi exención médica y la declaración de viaje del Gobierno federal", explica. Ocho horas después del comienzo de la odisea, el agente le comunica que queda detenido y cancelado su visado por no cumplir con la legislación del país.

placeholder Una aficionada, con una foto de Nole. (EFE/EPA/Andrej Cukic)
Una aficionada, con una foto de Nole. (EFE/EPA/Andrej Cukic)

Solo era el comienzo...

Hasta aquí, el esperpento ya era evidente: un jugador se niega a cumplir las normas de un país para jugar un torneo y el país niega que un documento médico de los responsables del torneo tenga validez. ¿Quién tenía razón? El juez lo tuvo claro solo unas horas más tarde: Anthony Kelly ordenó su liberación inmediata y anuló la decisión del Gobierno federal de cancelar su visado. O, dicho de otra manera, el jugador era libre para quedarse en Australia... salvo por un pequeño detalle.

Y es que la ley permite que el ministro de Inmigración, en este caso Alex Hawke, pueda ejercer su poder personal de cancelación según el apartado 133C (3) de la Migration Act. La ley permite al ministro cancelar una visa si considera que la persona en cuestión representa un riesgo para "la salud, la seguridad y el orden de la comunidad australiana o una parte de ella", así como "para la salud y la seguridad de un individuo concreto o una serie de individuos".

placeholder La familia de Novak Djokovic. (EFE/EPA/Andrej Cukic)
La familia de Novak Djokovic. (EFE/EPA/Andrej Cukic)

Disturbios y "tortura"

Ahora mismo, el jugador se encuentra en un limbo, pues tiene permiso para seguir en el país... salvo que Hawke decida lo contrario en cualquier momento. Mientras tanto, decidió comenzar a entrenar y numerosas personas salieron a las calles de Victoria para celebrar la decisión del juez, pero pronto comenzaron los altercados, que obligaron a la policía a intervenir e, incluso, lanzar gas pimienta para disolver a la multitud. Solo unos minutos después, la familia de Nole echaba más leña al fuego.

En una improvisada rueda de prensa, los padres y el hermano del tenista aseguraban que ha sido una "tortura", que no se han comportado bien con él y que quien tenga algo contra Djokovic "no tiene corazón", afirmando —en una salida de tono propia del mismísimo jugador— "que ganará los próximos 10 torneos que juegue". Djokovic ha ganado la primera batalla, pero aún queda mucha guerra. Eso sí, el mayor esperpento del deporte continúa: el sainete de Djokovic aún no ha llegado a su fin.

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