en septiembre se disputa el mundial de japón

El nuevo rugby español en 2019: sin deudas y con los Leones jugando los domingos

Comienza un año de Mundial (en el que no estará la selección española), un curso decisivo en lo deportivo y especialmente en lo estructural para la España oval

Foto: El gran reto del rugby español es modernizarse y crecer. (EFE)
El gran reto del rugby español es modernizarse y crecer. (EFE)

El 2019 será un año oval. Sin el foco puesto en el fútbol, al no haber Mundial ni Eurocopa, tomará protagonismo el rugby. En septiembre, el mundo fijará su mirada en Japón, donde el día 20 los anfitriones y Rusia abran el torneo en Tokio en un partido tan estrambótico como poco atractivo. En ese partido tendría que comparecer España, hasta que ocurrió lo de Bélgica y el rumano Iordachescu, el Al-Ghandour del rugby español. Nueva Zelanda es la gran favorita para revalidar el título y encadenar su tercer Mundial consecutivo, algo que no ha logrado ninguna selección. Pero tampoco había defendido con éxito su corona ninguno y en 2015 los All Blacks lograron mantener el título conquistado en 2011.

Irlanda, que cerró un 2018 perfecto ganando incluso a los neozelandeses, parece la alternativa más solvente a los kiwis. Sin embargo, cuando comiencen los partidos habrá que ver si es capaz de superar su histórica indolencia en los Mundiales, en los que nunca ha llegado más allá de cuartos de final. Sudáfrica, Australia e Inglaterra son las otras alternativas, pese a que sus selecciones generan muchas dudas a meses del torneo.

Nueva Zelanda buscará su tercer título mundial consecutivo. (Reuters)
Nueva Zelanda buscará su tercer título mundial consecutivo. (Reuters)

Pero más allá del Mundial, hay muchas razones que invitan a pensar que 2019 será un año decisivo para el rugby español. Para empezar federativamente, el presidente, Alfonso Feijoo, anunció en su mensaje navideño que se presentará a la reelección y, sobre todo, que arranca el curso con las arcas saneadas de la deuda que heredó de su predecesor, Javier González Cancho. Más de un millón de 'roncha' se encontró el donostiarra al asumir el cargo. Desde entonces su primer objetivo ha sido reducir ese lastre, para lo que ha empleado todos los recursos e ingresos posibles que han entrado en la federación.

Reducida la deuda, Feijoo comienza una tarea no menos titánica, la de modernizar el rugby español y hacerle crecer. Y lo intentará hacer ante el escepticismo del rugby español, que observa con recelo cómo el presidente se deja asesorar por los mismos dirigentes que llevan atrincherados en la federación 20 años, los culpables de que España haya perdido muchos trenes hasta caer al tercer escalón internacional. En ese intento de renovar el rugby, la federación ha decidido que los partidos de la selección española de XV masculina del VI Naciones B pasen a jugarse los domingos por la mañana en lugar de los sábados por la tarde, horario histórico que coincide con los partidos del VI Naciones, muy seguidos por los aficionados al rugby. Veremos si es una medida acertada o un patinazo.

España acaba de comenzar el nuevo ciclo con vistas al Mundial 2023. (Foto: Walter Degirolmo/Ferugby)
España acaba de comenzar el nuevo ciclo con vistas al Mundial 2023. (Foto: Walter Degirolmo/Ferugby)

Para 2019 se anuncia la puesta en marcha de forma funcional de la nueva asociación de clubes, la llamada Liga Nacional de Rugby. Una iniciativa tomada por los clubes, que cansados de ver cómo son ordeñados por la federación sin ninguna contraprestación han decidido tomar la iniciativa a la hora de explotar la liga y sus derechos televisivos y comerciales. Feijoo ha mostrado una actitud receptiva con la LNR, a diferencia de varios de sus colaboradores, que no regalan un elogio a la ambiciosa asociación. Los clubes han comenzado a llamar a las puertas de grandes empresas para vender rugby, algo que hace muchos años que no se hacía en España. Y en la LNR confían en que esos contactos ofrezcan resultados en este 2019.

Una vez más los deportistas españoles están por encima de sus dirigentes, y en este caso jugadores y jugadoras pelearán por objetivos ambiciosos. Los Juegos Olímpicos de Tokio asoman en el horizonte y eso se traducirá en fases clasificatorias complicadísimas para las selecciones de 7. La gesta de Río de Janeiro 2016, cita en la que España estuvo representada por sus equipos femenino y masculino, es casi imposible de repetir.

España logró un quinto puesto en el pasado Mundial de 7. (Foto: World Rugby ES)
España logró un quinto puesto en el pasado Mundial de 7. (Foto: World Rugby ES)

Las chicas lograron un brillante quinto puesto en el pasado Mundial de 7 en Estados Unidos, lo que invita a pensar que tienen opciones. Los chicos de Pablo Feijoo, que ha renovado el equipo masculino notablemente, lo tendrán más complicado. Para llegar a Tokio tendrán que obrar algún milagro como aquel partido histórico de Mónaco ante Samoa con el propio Feijoo jugando. Hasta que eso llegue, chicos y chicas siguen participando en las Series Mundiales de 7 con actuaciones sobresalientes, como el sexto puesto de los chicos en la cita Ciudad del Cabo. El mejor resultado de la historia del 7 masculino

El XV masculino se enfrenta al reto de seguir enganchando a la gente con sus buenas actuaciones en un año de cierta intrascendencia competitiva. Hay buenas sensaciones tras la victoria ante Namibia y la derrota más que digna ante Samoa en noviembre. Los jóvenes han dado un paso adelante y Santiago Santos ha propuesto objetivos ambiciosos para el VI Naciones B, en el que pretende conseguir tres victorias. Descartada la descomunal Georgia, Rumanía, a la que se ganó bien en Madrid, Rusia, Alemania y Bélgica serán los rivales.

En el XV femenino, José Antonio Barrio sigue trabajando con miras a la clasificación para el Mundial de 2021 en Nueva Zelanda. Saben que el Campeonato de Europa no va a ser clasificatorio para ningún torneo y desconocen si el torneo de repesca será solo europeo, con la ganadora del Campeonato de Europa y las tres potencias del 6 Naciones que no están clasificadas de forma directa (Irlanda, Escocia e Italia), o si será una repesca mundial con ocho equipos. Pese a ello, el grupo progresa adecuadamente, como lo atestigua la victoria sobre Sudáfrica, que ahora tratarán de enlazar con otra ante Escocia.

El próximo Mundial de rugby es en 2021. (EFE)
El próximo Mundial de rugby es en 2021. (EFE)

Además, seguirá creciendo una iniciativa que está dando muchas alegrías al rugby español: el desarrollo de las secciones de rugby inclusivo en los clubes. El rugby inclusivo, que apuesta abiertamente por la práctica del deporte del oval en igualdad de condiciones entre personas con y sin discapacidad, continúa ganando adeptos y 2019 debe ser un año fundamental para que gane más visibilidad. Un ejemplo y una responsabilidad que el rugby asume con ilusión y entrega.

Por todo ello se puede afirmar que el año que arranca es, una vez más, un curso decisivo para el oval español. Un año en el que deportiva, pero sobre todo estructuralmente, el rugby español debe madurar y hacerse adulto. La profesionalización del rugby, tantas veces demonizada por los puristas, debe asumirse definitivamente. Y eso no implica contar con jugadores remunerados, que también. Significa tener profesionales en los diferentes estamentos, desde el campo a la gerencia o la comunicación, haciendo su trabajo para generar un valor añadido al rugby, creando un producto atractivo y vendible que atraiga a una mayor audiencia y seduzca a las empresas. El 2019 debería ser el año en el que rugby dejó de vivir de la buena voluntad de sus gentes para ponerse en manos de profesionales con una hoja de ruta marcada y una remuneración vinculada al cumplimiento de sus objetivos. Pero esto es el rugby español. Seamos realistas.

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