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La mala suerte de Saúl: de comodín de Simeone a lastre financiero para el Atleti
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No tiene hueco en el equipo

La mala suerte de Saúl: de comodín de Simeone a lastre financiero para el Atleti

El ilicitano regresa al club colchonero tras su cesión al Chelsea, pero la prioridad es buscarle salida y así no tener que pagar los 7 millones netos de su ficha

Foto: Saúl Ñíguez, en su etapa en el Atlético de Madrid. (EFE)
Saúl Ñíguez, en su etapa en el Atlético de Madrid. (EFE)

Saúl Ñíguez estaba llamado a ser uno de los baluartes del Atlético de Madrid. Especialmente tras la salida de jugadores históricos en la medular como Gabi. Su versatilidad y su compromiso en el campo, donde era considerado uno de los soldados de Diego Simeone, así lo hacían pensar.

El ilicitano debutó con el primer equipo rojiblanco en la temporada 2011-12, en el partido de ida de los dieciseisavos de final de la Europa League ante el Besiktas (3-1). En la 2013-14 se marchó cedido al Rayo Vallecano, para regresar al Calderón a la finalización del curso, tras sus buenas actuaciones. Saúl se convirtió en un fijo en el once de Simeone, como demuestran los datos, ya que entre las temporadas 2015-16 y 2020-21 jugó una media de 45 partidos, llegando a los 56 en la 2017-18.

placeholder Saúl no ha tenido apenas protagonismo en su etapa en el Chelsea. (Reuters/Phil Powell)
Saúl no ha tenido apenas protagonismo en su etapa en el Chelsea. (Reuters/Phil Powell)

El Cholo le dio galones en la medular y el ilicitano se lo agradeció creciendo mucho, tanto en lo defensivo como en lo ofensivo. En la temporada 2015-16 vivió una explosión goleadora: sumó nueve tantos, con uno de especial recuerdo para la parroquia rojiblanca, el que marcó el 27 de abril de 2016 ante el Bayern de Múnich en la ida de las semifinales de Champions (1-0). El 28 de mayo de ese año fue titular en la final ante el Real Madrid, en la que cayeron en los penaltis, tanda en la que Saúl marcó su lanzamiento.

Reconvertido a lateral

El contexto del equipo, sin embargo, obligó a Simeone a alinearle como lateral izquierdo improvisado. Algo que el jugador asumió con su habitual compromiso, pero aquello dejó de ser una circunstancia excepcional para convertirse en algo habitual. Y Saúl, hombre de carácter que ya había protagonizado algún roce con el técnico, mostró su incomodidad al ser desplazado de su posición de centrocampista.

El asunto acabó enfriando la relación entre el futbolista y el entrenador, lo que abrió la puerta de salida a Saúl. Durante la pasada temporada, después de que el Atlético hubiese intentado incluirlo en una operación con el Barcelona y se lo ofreciera al Bayern de Múnich, el centrocampista terminó cedido en el Chelsea de Thomas Tuchel, que tampoco le dio oportunidades.

Así que este verano Simeone y Saúl se verán de nuevo las caras en un Atlético en el que parece no tener hueco. Especialmente porque el club tiene un serio problema financiero al haber excedido el límite salarial de su plantilla, lo que le obliga a deshacerse de jugadores para rebajar la masa. El Atleti ha asumido sueldos altos como el de Antoine Griezmann, que se lo bajó para regresar el Metropolitano, y a eso suma renovaciones altas de jugadores claves como Jan Oblak, Koke, Stefan Savic, Marcos Llorente o el propio Saúl.

placeholder Simeone y Saúl gritan desde la banda del Calderón. (Reuters/Juan Medina)
Simeone y Saúl gritan desde la banda del Calderón. (Reuters/Juan Medina)

El elevado precio de su salario

El centrocampista, que tiene una ficha de 7 millones netos anuales, ha pasado de ser un comodín a ser una carga financiera para el club. Eso ha provocado que se le busque destino inminente en este mercado. La Roma de Mourinho es una de las posibilidades que baraja el Atlético, y el Rayo también ha preguntado por su cesión, como en la 2013-14. Gil Marín confía en poder traspasarlo para no tener que asumir el pago de una parte de su ficha, algo que ocurriría si terminase cedido en Vallecas. Saúl, internacional con España en la era de Lopetegui, también ha sido sondeado para mudarse al Sevilla, donde Julen quiere recuperar su mejor versión.

Dentro de la plantilla hay pesos pesados que creen que es un jugador recuperable y con jerarquía para volver a ser un fijo en los planes de Simeone. Pero parece que ni el Cholo ni el club lo contemplan en sus planes, por lo que Saúl, en otros tiempos pareja de baile indiscutible de Koke en la medular colchonera, tendría los días contados en el club. Una historia de mala suerte la del ilicitano, al que las necesidades de la plantilla empujaron al lateral izquierdo y las necesidades del club empujan ahora fuera del Atlético.

Saúl Ñíguez estaba llamado a ser uno de los baluartes del Atlético de Madrid. Especialmente tras la salida de jugadores históricos en la medular como Gabi. Su versatilidad y su compromiso en el campo, donde era considerado uno de los soldados de Diego Simeone, así lo hacían pensar.

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