se resiste a que le vendan este verano

El clavo ardiendo de Bale para que no le despidan del Real Madrid

Hizo dos golazos ante el Celta y dio una exhibición de cuál es su potencial en el último partido de Liga en el Bernabéu. La verdad es que Bale no se quiere ir del Real Madrid

Foto: Bale marcó los dos primeros goles del Real Madrid en la goleada ante el Celta. (Reuters)
Bale marcó los dos primeros goles del Real Madrid en la goleada ante el Celta. (Reuters)

Gareth Bale juega con el cartel de transferible desde que Zidane le dejó en el banquillo en la ida de los octavos de final de la Champions contra el Paris Saint Germain. En ese partido, el entrenador eligió a Isco y el galés empezó a tener más claro que no tiene sitio en el once de gala. Sus sospechas se confirmaron en el partido de vuelta, en el Parque de los Príncipes, cuando no jugó ni un minuto. El guión ya lo conocen. Suplente en Turín contra la Juventus, con otro mosqueo importante del futbolista y un caramelo envenenado en la vuelta en el Bernabéu cuando entró en el once, pero le quitaron en el descanso. Bale tampoco fue titular en Múnich y quedó relegado para jugar con los suplentes y ser uno más de la segunda unidad. Hay que buscar equipo a Bale como sea. Es el mensaje que envía Zidane a Florentino con sus decisiones, pese a que el presidente lo recoja con rechazo porque entiende que es un futbolista diferente por su fútbol y porque no está dispuesto a malvenderlo. Tiene que llegar una oferta de 100 millones de euros. No se regala, pese a que el activo de Florentino lo ha ido devaluando Zidane en los partidos importantes.

El encuentro contra el Celta (6-0) cerró la Liga en el Bernabéu y Bale estaba en el foco por entenderse que será el último que va a jugar ante la parroquia blanca. Si es así, se despidió ofreciendo un espectáculo de goles. Un doblete, el cuarto de la temporada, que le hacen llegar a unas aceptables cifras goleadoras: 15 en la Liga y 18 en todas las competiciones. No está nada mal cuando se ha tirado un tiempo lesionado y muchos minutos en el banquillo. Hizo dos goles como dos soles que le dedicó a su hijo recién nacido (Alex) y se llevó la ovación del Bernabéu. Venía de hacer otro golazo, el del empate, en el Camp Nou cuando Cristiano Ronaldo ya no estaba en el campo por lesión.


La verdad es que Gareth Bale no se quiere ir del Real Madrid y lo ha comunicado en el club. Se resiste y no pondrá nada fácil su salida. Está fastidiado con su situación y le han explicado, para tranquilizarle, que Zidane no tiene nada personal contra él y que toma las decisiones en función de lo que considera mejor para el equipo. De este modo, el galés necesita agarrarse a un clavo ardiendo para demostrar que él tiene sitio entre los titulares y convencer al presidente para que no tome la decisión de ‘despedirle’. La actitud que demostró contra el Celta le beneficia tanto como la dificultad que tiene Florentino para fichar a Neymar este verano. Bale se quiere quedar y no desaprovecha sus oportunidades. En el día de la despedida de la Liga en el Bernabéu exhibió sus mejores cualidades: velocidad, definición, movilidad y liderazgo. Fue el mejor futbolista para desequilibrar el encuentro. Estuvo en tensión. Generó peligro, presionó y trabajó. Le puso todas las ganas del mundo.

Bale, en uno de sus continuos ataques con peligro ante el Celta. (EFE)
Bale, en uno de sus continuos ataques con peligro ante el Celta. (EFE)


Bale lo va a poner difícil

Con estos argumentos pretende ponérselo difícil a Zidane y comprometerle para tener alguna opción de jugar de inicio en la final de la Champions contra el Liverpool. A día de hoy, cualquiera elegiría antes a Bale que a Benzema. Pero el francés tiene que jugar, sí o sí, porque es el mejor enganche que tiene Cristiano Ronaldo. A no ser que Zidane nos sorprenda y apueste por la ‘BBC’ de inicio como ya hizo en el Camp Nou. Parece poco probable, pero lo que está haciendo Bale no es otra cosa que ponérselo difícil al entrenador y al presidente para dejarles claro en el campo que él no se quiere ir del Real Madrid. Se marchó con los aplausos del público cuando fue sustituido por Lucas Vázquez. Bale será uno de esos culebrones de verano divertidos que nos tienen tanto tiempo entretenido.

El Real Madrid cerró la peor Liga de los últimos años en el Bernabéu con la mejor versión de Bale y una victoria que le ayuda a recuperar la mala imagen que ofreció en el Sánchez Pizjuán. Juegue quien juegue, lo que ha dejado claro Zidane a todos es que los partidos hay que afrontarlos con tensión de principio a fin para arrollar a los rivales. El Celta estuvo superado. Así tiene que plantear la final de Kiev el Real Madrid ante un Liverpool que también tiene argumentos para ser un rodillo con los tres atacantes (Salah, Fimino y Mané). Queda un partido antes del gran día, ante el Villarreal en el estadio de La Cerámica, y en esta cita lo lógico es que se vea el equipo que se va a enfrentar a los ingleses. Bale presentó su candidatura.

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