el equipo que mejor resiste el empuje del barça

De Rafa Benítez a Marcelino: orden y coherencia para hacer soñar al Valencia

Muchos detalles de este Valencia renacido de la mano de Marcelino recuerdan al poderoso y ganador que adiestró Rafa Benítez durante tres temporadas

Foto: Marcelino ha resucitado al Valencia en un tiempo récord. (Cordon Press)
Marcelino ha resucitado al Valencia en un tiempo récord. (Cordon Press)

“En el interior del vestuario no hay euforia, sólo análisis constante para saber lo que nos ha llevado hasta aquí”. Huye Marcelino García Toral del estado de éxtasis que tiene atrapada a la afición del Valencia. Su equipo es el que mejor está aguantando el infernal ritmo impuesto por el Barcelona, nada que ver el escenario actual con el que imperaba no hace mucho. A muchos ya le empieza a recordar el decorado a aquel que diseñó Rafa Benítez durante 3 temporadas, en las que dos títulos de Liga y una Copa de la UEFA le convirtieron en el entrenador más laureado de la historia del club.

Mucho terreno perdió el Valencia durante las dos pasadas temporadas, nefastas en lo deportivo, peores en lo institucional. Si en el terreno de juego el equipo fue dando tumbos sin freno, firmando dos ejercicios para olvidar, en los despachos la situación no era mucho mejor. El ambiente social se calentó hasta el extremo, con una afición más que exasperada y harta de la errática gestión del propietario. En algún momento abrió los ojos Peter Lim, seguramente con ayuda externa, para dar un brusco y acertado volantazo para cambiar a mejor.

La contratación de Mateu Alemany como director general de la institución fue el primer paso para que el Valencia volviera a la senda adecuada, para que el primer equipo se posicionara en los lugares que siempre ocupó en la historia reciente del fútbol español. El ejecutivo tuvo claro desde el primer momento que no sólo era prioritario que el primer equipo, la máquina que tira de todo, volviera a funcionar, también que en las tripas de la entidad todos los departamentos funcionaran como es debido, lo que antes no sucedía.

Duras reglas

Cuando aterrizó en el Valencia el actual entrenador del Newcastle, muchos dentro del club consideraron que la apuesta era demasiado arriesgada. Muy pocos, muy contados, confiaban entonces en el entrenador madrileño, que en su primer ejercicio salvó la cabeza de casualidad cuando no se había cubierto ni un tercio del camino. En cuanto los buenos resultados empezaron a llegar en cascada, el equipo se convirtió en una perfecta y engrasada máquina. Entonces, como pasa ahora, conceptos como orden, sentido común y coherencia se instalaron en el equipo, también en las entrañas de la entidad.

Hablamos de dos entrenadores exigentes, con un método de trabajo en el que no cabe la relajación, donde no caben las improvisaciones. Rafa tardó un poco en acoplar todas las piezas, lo que Marcelino ha logrado en un tiempo récord. El primero consiguió edificar un equipo que afrontaba cada partido como si fuera una batalla, con unos jugadores comprometidos con la causa. Sí, alguna vez torcían el gesto ante las duras reglas impuestas por el jefe, aunque todos asumiendo que era el técnico perfecto para competir con Real Madrid y Barça. El asturiano, en la actualidad, aplica fórmulas igual de rígidas, pero los futbolistas entienden que marchan por el camino adecuado después de transitar por un erial.

Parejo es felicitado tras marcar ante el Leganés. (Cordon Press)
Parejo es felicitado tras marcar ante el Leganés. (Cordon Press)

Del sofá a la lámpara

Los que tienen el poder que otorga el dinero se han retirado a un lado, han dejado en manos de Mateu Alemany la gestión de todo. En el interior del club el caos también ha dado paso al orden. Atrás han quedado aquellos tiempos en los que los jugadores miraban con recelo a más de un ejecutivo que se dedicaba a activar el ventilador en diferentes escenarios, dejando en muy mal lugar a más de uno. El plantel no entendía en aquellos y recientes tiempos de oscuridad que desde el mismo club se filtraran porquerías que hundían a los que en el céped debían hacer el trabajo principal. Ahora todos los empleados saben exactamente qué hacer en todo momento, también lo que no deben.

Todo cambió en aquellos exitosos años cuando a Rafa Benítez le dieron gato por liebre, cuando “pedí un sofá y me trajeron una lámpara”, como bien argumentó para dejar clara que su total desconexión con la dirección deportiva que entonces lideraba Jesús García Pitarch empezaba a ser más que clara y evidente. Aún así, aquella temporada 2003/2004 fue superior, con Liga y Copa de la UEFA en el zurrón. Tras el superlativo éxito, el técnico entendió que el desgaste había llegado a un punto de imposible retorno. Con un año más firmado, optó por emprender una nueva aventura en el Liverpool. Marcelino, por su parte, impone una ley similar en materia deportiva...

Marcelino se ha metido en el bolsillo a la afición del Valencia. (EFE)
Marcelino se ha metido en el bolsillo a la afición del Valencia. (EFE)

Más que respetado

Cuando tuvieron lugar las negociaciones, exigió Marcelino una importante cuota de poder para no tener los mismos problemas mobiliarios que Rafa Benítez. Y el club, en una clara posición de debilidad por su carrusel de errores en materia deportiva, aceptó sin rechistar. Jorge Mendes, el asesor externo del propietario, ha perdido peso en materia de fichajes, siendo el técnico el que ha liderado esta parcela durante el verano. Más que respetado es casi temido y su palabra tiene mucho poder. El club le hace caso en todo y los resultados ponen de manifiesto que a día de hoy la apuesta es acertada.

“Es muy difícil o casi imposible, aunque imposible no hay nada”, dijo hace unos días Marcelino cuando se le preguntó por las opciones del Valencia de ganar la Liga. Seguramente pensó lo mismo Rafa Benítez hace años y se fue con dos en el bolsillo. Como pasó entonces, los futbolistas creen en el que les manda y van todos a una. Tras comer barro durante mucho tiempo, ahora disfrutan a diario, más en los partidos. Alejados de competición europea, el desgaste será menor cuando llegue la hora de la verdad, cuando los dos grandes de España, presumiblemente, tengan puestos los cinco sentidos en la Champions League. No es asunto menor a la vista de cómo se maneja el renacido equipo. Lo que depare el futuro está por ver, pero a día de hoy se ha ganado el derecho a soñar...

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