el director técnico templa gaitas

Andrea Berta ejerce de pacificador para evitar el divorcio Atlético-Simeone

Las relaciones entre el Cholo Simeone y la cúpula del club, Miguel Ángel Gil Marín en concreto, se han deteriorado en los últimos tiempos. El director técnico trata de apagar el fuego

Foto: El Cholo Simeone firmó en marzo de 2015 un contrato que finalizaba en 2020 (EFE)
El Cholo Simeone firmó en marzo de 2015 un contrato que finalizaba en 2020 (EFE)

"Es la mejor decisión para el club y para el equipo. Quédense tranquilos que estamos bien. El motivo es que nosotros entendemos con el club que es necesario para hacer lo que creemos justo, obviamente los contratos son privados". Así, resumido en un puñado de frases, explicó el Cholo Simeone en una rueda de prensa -castrada- que en junio de 2018 dará por concluida su etapa en el Atlético de Madrid. Lo firmado en marzo de 2015 -hasta 2020- se quedó en papel mojado. Ni una palabra más alta que otra por parte del argentino, aunque la realidad es que su relación con el dueño de la propiedad cada vez es más tirante.

Un personaje ha cobrado vital importancia en los últimos tiempos para templar gaitas y pacificar un ambiente cada vez más cargado. Andrea Berta, el director técnico del Atlético de Madrid, ha tenido que multiplicar esfuerzos para evitar el divorcio total entre Simeone y Gil Marín. Entre consejero delegado y entrenador la distancia es cada vez mayor, la relación se ha erosionado con el paso del tiempo. El ejecutivo italiano se ha convertido en la correa de transmisión entre propietario y estratega, que ya no tienen la misma cercanía. Espectadores cercanos deslizan sin tapujos que, como otros entrenadores del pasado, a este paso "Simeone va a salir mal del Atlético".

El máximo responsable técnico del Atlético de Madrid no sólo ha tenido que atender a las labores inherentes a su cargo, ha tenido que desdoblarse en diferentes oportunidades para evitar que la fractura se abriera más y más. Muy cercano a Miguel Ángel Gil, Berta ha sido -y sigue siendo- una pieza vital para que la convivencia entre el consejero delegado y el entrenador sea lo más saludable posible. Sin ser tan cercana como antes, al menos se mantienen las formas para preservar la estabilidad de la institución. Vive en el alambre casi de manera permanente el directivo italiano.

El Cholo Simeone, dando instrucciones durante un partido (EFE)
El Cholo Simeone, dando instrucciones durante un partido (EFE)

El viaje a Buenos Aires

"A ver si ya me quieren echar dentro de dos años", bromeó durante su capada comparecencia ante los medios. La realidad es que fue Simeone el que tensó la situación, fue el que propuso recortar la duración del contrato. Respiró el Atlético de Madrid cuando consiguió retener a su entrenador, porque la realidad es que éste meditó abandonar el club rojiblanco tras la final de Milán. Durante eternas jornadas no se supo qué sucedería, hasta que Miguel Ángel Gil Marín y Andrea Berta se plantaron en Buenos Aires para hablar cara a cara con el técnico. Una foto colgada en la red por el Cholo supuso la confirmación de su continuidad tras un encuentro cargado de tirantez.

El Atlético de Madrid siempre quiso asegurarse que Simeone estrenara el banquillo del nuevo estadio, listo para la 2017/2018. El nuevo documento firmado lo garantiza, pero será lo que suceda en los próximos meses lo que marque su destino. Todos los años, cuando la temporada entra en su recta final, las dos partes se reúnen para analizar la situación, si club y entrenador se sienten cómodos unidos. Hasta ahora siempre fue así -menos en el pasado ejercicio-, pero habrá que ver qué sucede en los primeros meses de 2017, antes de que acabe la presente campaña. Desde luego, el escenario a día de hoy no es el mejor atendiendo a la delicada relación existente entre el patrono y el sudamericano.

El Atlético de Madrid ya sabe que tiene que empezar a pensar qué entrenador es el más adecuado para ocupar el inmenso espacio que dejará vacío Simeone. También se tiene claro que la marcha del argentino provocará que algún que otro jugador decida cambiar de barco. La rueda de prensa -mutilada- de Simeone de este viernes, por cierto, sirvió también para que se entere Enrique Cerezo de la realidad, después de que el presidente rojiblanco manifestara en 'El Transistor' de 'Onda Cero' que el nuevo contrato expira en 2019.

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