el REAL MADRID GOLEA CON ISCO Y ASENSIO

Faena de Isco con un golazo que aplaude Solari

Isco tenía más que perder que ganar en el partido contra el Melilla y resolvió el trámite con un golazo desde fuera del área. Hizo un doblete, como Marco Asensio

Foto: Isco celebra el golazo al Melilla lanzando besos a la grada. (Efe)
Isco celebra el golazo al Melilla lanzando besos a la grada. (Efe)

Isco va tan sobrado de calidad y talento que es capaz de hacer levantar a Solari del banquillo para que se rinda a su magia. Sucedió en el inicio de la segunda parte cuando el malagueño se fabricó él solito el cuarto tanto de la victoria ante el Melilla (6-1). Isco hizo uno de esos goles que merecen una ovación de la grada. Un lanzamiento, desde fuera del área, dio a la pelota una rosca que se coló por la escuadra. Un faena 'made in Isco'. Ese golpeo, en parado, que tienen los genios y a los que si les das un metro estás muerto. La ejecución fue una maravilla y a la celebración sólo le faltó los 'olés' del público. Isco no salió corriendo como un loco ni exteriorizó una pasión fuera de lo normal por volver a hacer un gol. Lo festejó como lo hacen los taurinos. Quieto, en su sitio, bien plantado, orgulloso de su faena lanzó besos a una zona de la grada. Solari, pese a que era el cuarto de una tarde de trámite, tuvo el bonito gesto de aplaudir la preciosidad del gol. El malagueño cerró la goleada con otro gol, dentro del área, de disparo ajustado.

Era el primer partido de Isco como titular desde que Solari ha cogido el equipo y en todo este tiempo ha habido entre los dos más tensiones que alegrías. El técnico no muestra pasión por un futbolistas al que dejó fuera de la convocatoria en Roma y no le ve un encaje en su propuesta de fútbol más verticalizado que el que practicaba el Madrid de Lopetegui. Isco no lleva bien su suplencia porque se siente capacitado para estar en cualquier once del mundo. El choque de intereses y los roces entre Solari e Isco tuvo un punto y a parte en la cita copera contra el Melilla. Un puro trámite porque el Madrid ya tenía una ventaja de cuatro goles del partido de ida. La ocasión requería dar descanso a los titulares. Isco, ausente de minutos, como Marco Asensio tuvo que jugar un partido que en otras circunstancias o con otro entrenador lo habría visto en el salón de su casa. Pero es lo que les toca. Tiene rol de suplente y de entrar para dar descanso a los titulares.

El fútbol es una caja de sorpresas. Hace un año y tres meses, en el Bernabéu jugaba la Selección española de Lopetegui contra Italia en un partido decisivo para la clasificación para el Mundial de Rusia. Isco fue la gran estrella con dos goles y una exhibición que le convertiría cada vez más en imprescindible para Lopetegui y Zidane. Hoy está en el once –fue el capitán del equipo– para jugar contra el Melilla en un partido de trámite. Su situación ha dado un giro inesperado. Tiene que volver a ganarse la confianza del nuevo entrenador del Real Madrid. La del nuevo seleccionador –Luis Enrique– parece estar intacta. Pero Solari busca algo diferente y no lo encuentra en Isco. Un futbolista capaz de hacer un golazo desde fuera del área, pero al que le penaliza esa forma de retener la pelota y caracolear.

Marco Asensio se lo tomó en serio

Antes del golazo de Isco, el protagonista estaba siendo Marco Asensio. El balear se fue al descanso con dos goles y una asistencia. Asensio es otro de los perjudicados con la llegada de Solari. Tiene algo más de ventaja que Isco porque encaja mejor en el estilo directo que propone el entrenador. Pero Solari mira con lupa todo. La forma física, el compromiso, la actitud y el rendimiento diario. Y en esta ecuación sale ganando Lucas Vázquez, que se ha ganado el puesto en el once junto a Bale y Benzema.

Marco Asensio e Isco se reivindicaron contra el Melilla. Solari les hizo jugar todo el partido. Era un partido en el que tenían más que perder que ganar. Una especie de examen para valorar si tienen actitud y hambre. Su papel está siendo secundario y se tomaron la cita copera como una cuestión de orgullo y una oportunidad para desquitarse. Dos goles cada uno y buenas acciones para demostrar a Solari que pueden contar con ellos. Entrar en el once es complicado, pero el paso lo han dado. Hicieron un partido serio en una tarde en la que podían haber salido 'corneados' si hubieran tenido falta de actitud o desgana.

El partido dejó más detalles. Un gol de Vincius –el quinto– que lo buscaba con ansiedad y lo celebró con un baile sambero. Sirvió para confirmar que el Madrid tiene un central en potencia: Javi Sánchez, que además hizo el tercer tanto. Y un centrocampista, el uruguayo Fede Valverde, con hechuras para ser un futbolista a tener en cuenta en el primer equipo. Pasó desapercibido Mariano, que se quedó sin hacer un gol y generó escaso peligro. Keylor Navas volvió a ser titular y tuvo alguna intervención de mérito. Su situación, como la de Isco, es preocupante. El costarricense ha quedado para jugar la Copa del Rey.

Copa del Rey

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