los blancos se imponen al valencia 2-0

Los riesgos de Solari consiguen recuperar para el Real Madrid a Marcos Llorente

El entrenador argentino ha demostrado que no le pesa tomar decisiones que no son sencillas. Ha confiado en Llorente para sostener la medular y le ha salido muy bien la jugada

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Santiago Solari llegó al primer equipo y, después de unos días de tanteo, descubrió que no valía con lo que estaba ocurriendo, que perseverar en los mismos conceptos no era manera para salir de los malos resultados. La catástrofe de los primeros meses del Real Madrid no tiene nada de casualidad ni de suerte, cuando las derrotas se suceden siempre hay detrás fallos estructurales que atacar. Algunos pueden solventarse, otros, por falta de personal, no tienen manera de ser resueltos.

Una de las primeras cuestiones, quizá la principal, era intentar de darle personalidad al centro del campo. Sin amilanarse ni dar nada por sentado, ha tomado decisiones que no son sencillas. Una de ella es poner a Kroos en el banquillo a descansar. No es sencillo, porque uno siempre plantea que los mejores —y él está entre ellos— tienen que estar en el campo. Algo que solo se pone en duda si, como es el caso, el jugador no está rindiendo a la altura. Más complicado todavía era sacar del ostracismo a Marcos Llorente, y Solari lo ha hecho.

Llorente es un caso extraño, de esos casi inexplicables. Se salió en el Alavés, estaba llamado a ser importante del Madrid y, al vestirse de blanco, se disolvió como un azucarillo. Se encontró con frecuencia en la grada, con ningún espacio en el club. Ya pensaba en su salida cuando llegó Solari, y de hecho todavía pensando en ello, pero probablemente ahora tiene más motivos para dudar. Lo que era una salida clara se ha convertido en un signo de interrogación.

Llorente se hace hueco

El partido de Roma no supuso un reto real para un mediocentro como él, porque el equipo italiano era flojo e incapaz de manejar la medular. Tuvo una reentrada grande Llorente, porque siempre lo es jugar en Champions, pero futbolísticamente sencilla. No se puede decir lo mismo del Valencia, que es un equipo con sus dudas, pero muy bien trabajado. Marcelino planteó presión alta en partes del partido, trató de poblar el lugar para confundir la salida del balón blanca y dominar el encuentro. No lo consiguió, y el principal motivo de que eso fuese así es que Marcos Llorente estuvo a la altura del jugador que se le imaginaba cuando, en Vitoria, mandaba en un club como si fuese un káiser.

Es el puesto de Casemiro, que se ha ganado con el tiempo el respeto debido. Ahora tiene competencia, y recambio por si, como ahora, no está presente. "Es fantástico que haya muchos jugadores bien, es lo que hace a los equipos grandes y sólidos. Es importantísimo que los futbolistas estén bien, alegres y disponibles, Marcos ha estado a la altura de los dos grandes partidos que le ha tocado jugar", recapitulaba tras el encuentro el técnico blanco. Lo de estar alegre, en este caso, es una cuestión de capital importancia, porque hasta hace no mucho tiempo, no era así.

Solari se atrevió a eso en su intención de reforzar la estructura. Descartó pronto a Isco para estas misiones, primero porque no termina de llevarse bien con él, pero también por motivos físicos y deportivos. Al malagueño le cuesta coger la forma física, le ha pasado siempre, y una operación de apendicitis como la que tuvo es de esas que te dejan en la cama, sin posibilidad de mantenerte en línea. Ahora está pesado, no hay más que verle correr, y ese es uno de los motivos por los que le va a costar encontrar sitio.

Sentar a los titulares

Se necesita estabilidad, y en ese juego hay otro ganador, Lucas Vázquez. No es Isco, no tiene su talento, ni su claridad con el balón, pero es voluntarioso. Le permite un poco de oxígeno a Modric para llevar el balón, se entiende bien con Ceballos y permite que el equipo mande en los partidos. Muchas veces se pierde cuando el balón le cae al pie, es un futbolista desordenado y que no siempre encuentra la salida acertada, pero Solari tampoco le está pidiendo que resuelva los partidos sino que los luche, y en esa guerra sí se le puede ver.

A Solari le han dado los mandos y él, ya desperezado, los ha cogido encantado. Acertar es otra cosa, que se verá más tarde, pero lo que no se le puede achacar es que no está tomando decisiones. No es fácil mandar a Isco a la grada o al banquillo. No lo es por galones, por sus muchos defensores, porque tiene un talento evidente y porque, esto también es sabido, es de los que no acepta la suplencia con filosofía. También es una toma de decisiones pensar que Marcelo o Kroos pueden no ser titulares si la ocasión no lo requiere, que más vale el soldado descansado que el herido en batalla previa.

Reguilón, como Llorente, demostró en este partido que puede servir. ¿Para cuánto? El tiempo lo dirá. El chico subió la banda con desparpajo y defensivamente se mostró válido, apoyó al mediocampo y recordó al primer Carvajal, un chico que tiene que mejorar, que tiene espacio por delante pero que en sus piernas tiene fútbol para jugar en el Madrid. Su mayor problema para llegar a titularidad, es cierto, es que Marcelo juega en su posición, y si el brasileño está bien no admite discusión alguna. Para Reguilón, si no es ahora será en el futuro, el tiempo juega de su lado.

Solari tiene muchas cosas por hacer. El equipo fue mucho más serio que otros días, pero en la última media hora se cayó un poco y pudo tener un disgusto. Además, sigue teniendo problemas importantes para marcar goles. Tuvo ocasiones claras y no encontró la puerta rival. Benzema estuvo soberbio como futbolista, pero nunca será un rematador, los de alrededor tienen que aportar más remate, que sigue en las asignaturas pendientes del equipo. está por ver hasta dónde se atreve a probar.

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