las imágenes que le hacen daño

Los michelines, pitos y el último desplante de Isco en el Real Madrid

En los 10 minutos que jugó Isco contra el Valencia evitó mirar a la cara a Solari en el cambio, no le habló, escuchó pitos y no se quedó a saludar a los aficionados del Bernabéu

Foto: Solari, en el momento de dar instrucciones a Isco en el partido contra el Valencia. (EFE)
Solari, en el momento de dar instrucciones a Isco en el partido contra el Valencia. (EFE)

Lo que le faltaba a Isco es que se hicieran virales unas imágenes en el partido contra el Valencia que ponen en duda su estado de forma. El sobrepeso es un asunto que le persigue y el malagueño responde en su Instagram Stories con una encuesta —acompañada de una foto con su silueta—: "¿Estoy gordo? ¿Sí o no?". Isco cada vez se calla menos. En el momento del cambio, cuando se quita la camiseta, aparece algo similar a dos michelines en los costados de la cintura. Una imagen que le hace daño en un momento en que es suplente, surgen todo tipo de opiniones y se buscan motivos por los que no juega. El peor es el del sobrepeso. Este no es, precisamente, por el que se quedó fuera de la convocatoria en Roma. Pero Solari ha dicho en varias ocasiones que se tiene que poner en forma y la imagen de las "cartucheras" —como así dicen algunos mensajes en las redes— no le beneficia.

Isco lleva siete partidos consecutivos fuera del once y la situación no mejora. En el debut de Solari, contra el Melilla, se quedó en casa. Luego ha ido siendo suplente, entrando en las segundas partes, sin participar nada en Vigo y descartado contra la Roma. Parecía que podría tener protagonismo ante el Valencia con la ausencia del lesionado Kroos. No ha cambiado nada para Solari. Apostó por Marcos Llorente de mediocentro y Ceballos de interior. Isco, como Asensio, se quedó en el banquillo.

La otra imagen que evidencia que la relación es fría y distante entre Isco y Solari se produjo en el momento del cambio. El entrenador decidió darle los últimos 10 minutos del partido y al malagueño no le gustó. Había estado casi media hora calentando en la banda. Solari llegó a darle un golpecito en la espalda, mientras daba algunas instrucciones, con el fin de motivarle. La reacción de Isco fue la de mirar el marcador para ver el tiempo que restaba y mostrarse indiferente al técnico sin intercambiar una sola palabra. La ausencia de 'feeling' es palpable. No hay conexión. El club, con Butragueño como portavoz, se limita a decir que "en las decisiones técnicas no entramos".

El primero que se fue a la ducha

El jarro de agua fría se produjo en el instante en que el 'speaker' del Bernabéu anunció por megafonía el cambio. Se marchó Ceballos entre aplausos y cuando se escuchó el nombre de Isco y entró al terreno de juego aparecieron los pitos. Unos silbidos en un momento comprometido para Isco, puesto que ahora se suma parte del Bernabéu a la causa de Solari. Esos pitos tienen un significado de toque de atención de una afición que exige que suba el nivel. Isco quedó señalado en una noche en la que se aplaudían el esfuerzo y solidaridad de futbolistas como Carvajal, Lucas Vázquez, Marcos Llorente y Fede Valverde. La afición se ilusiona con estos dos últimos.

La reacción de Isco al finalizar el partido llamó la atención. Fue, junto a Marco Asensio, el único futbolista que no se quedó a saludar a la afición tras la victoria ante el Valencia. Ambos se fueron los primeros a la ducha. Una escena que refleja el enfado y la incomodidad de estos dos futbolistas. Sobre todo del malagueño, al que le ha cambiado la vida desde la llegada de Solari. No le viene bien a ninguno, porque el nuevo entrenador sigue cogiendo autoridad después de ganar dos partidos complicados —Roma y Valencia— cuando aparecieron las primeras dudas tras la dura derrota y mala imagen contra el Eibar.

El Instragam Stories de Isco.
El Instragam Stories de Isco.

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