ni el entrenador ni el jugador están cómodos

Isco está en venta para Solari: es prescindible en su Real Madrid

A Solari no le apasiona Isco y el malagueño da síntomas de estar desmotivado. La relación parece insostenible y en el club mantienen la expectación para la toma de una decisión

Foto: Isco se muerde las uñas en el banquillo del estadio Santiago Bernabéu. (Efe)
Isco se muerde las uñas en el banquillo del estadio Santiago Bernabéu. (Efe)

Isco no encaja en los planes de Solari a corto plazo y a un futuro más lejano si el entrenador argentino se mantiene en el cargo para la próxima temporada –tiene contrato hasta 2021, pero la continuidad está supeditada al balance final–. El presente confirma que Solari tiene un problema con Isco, con el que no se encuentra cómodo y en cuanto tenga un poder de decisión mayor buscará la solución a una bola que se hace cada vez más grande. La única que tiene a su alcance es plantearle a Florentino Pérez, con el que sabe manejarse con complicidad, la venta de un futbolista que no lleva bien su rol de suplente ni se considera uno más de la plantilla. Tanto Solari como Isco se están haciendo daño con una relación que parece cada vez más superficial e insostenible por la falta de conexión.

A Solari le falta pasión con Isco y al malagueño motivación. La situación ha llegado a un punto en la que se podría plantear una salida en el mercado de invierno si llegara una oferta irrechazable. No es, de momento, la postura que más agrade en el club. Pero sí puede ser la elección de Isco si algunas de esas llamadas que se interesan por él y que vienen del fútbol inglés ponen sobre la mesa una importante cifra de millones de euros. El mercado de enero ya es una ventana en la que se mueven grandes cantidades desde que los clubes de la Premier acuden para reforzar sus plantillas a mitad de temporada.

La gestión del ‘caso Isco’ altera a dos personas –Solari e Isco–. La tercera es Florentino Pérez, que la observa desde la distancia para evaluar cuándo y cómo tiene que entrar en acción. Primero está Solari, que tiene que pasar el trago –en cada rueda de prensa– de una batería de preguntas referidas al malagueño y en las que evita su nombre. Lo trata como uno más de los 24 que hay en la plantilla. Se muestra categórico cuando en su intención de echar balones fuera dice que “no creo en eso de los indiscutibles y ningún jugador es eternamente titular”. Isco ha llegado a un punto de alteración en el que transmite su desgana cuando empiezan los entrenamientos con los ejercicios de los rondos. Le falta esa agresividad en sus acciones. Va flojo a un ejercicio en el que hay que ‘morder’. Su estado de ánimo contrasta con la energía que le ponen otros como Lucas Vázquez, Ceballos, Marcos Llorente...

Ausencia de feeling

Tendría que dar un giro muy radical la situación para que Isco y Solari recuperaran el feeling. El argentino intenta cumplir con pulcritud el papel de entrenador que se guía por el criterio de la justicia y la normalidad. El malagueño tiene razones para sentirse agraviado cuando comprueba cómo sí hay indiscutibles –Bale, por ejemplo– que juegan después de una dura y sonrojante derrota como la que se produjo contra el Eibar. El galés volvió a estar en el once en Roma. Un futbolista que vuelve a tener que parar porque tiene molestias y no está en las mejores condiciones físicas. Precisamente, uno de los motivos por los que se dice que Isco es suplente. Por estar bajo de forma.

La temporada irá marcando el rol de Isco –si tiene paciencia y llega al final– en el Real Madrid. A día de hoy, Solari tiene el respaldo del club para gestionar este asunto en beneficio del colectivo. Pero en el Madrid no ocultan que es un episodio alejado de la normalidad y que genera repercusión mediática. Se podrá rebajar todo lo que quiera, pero hay inquietud y hasta expectación por verificar si el Real Madrid sin Isco que dibuja Solari es una apuesta ganadora. Isco tiene una personalidad y un carácter difícil cuando no está satisfecho con su situación. Y el escenario se complica, todavía más, en partidos como el del Valencia en el Bernabéu cuando escucha pitos en el momento de entrar al campo a falta de diez minutos. Lo que ha dejado claro Solari en sus primeros 40 días como entrenador del Real Madrid es que tiene un equipo y un estilo de juego en el que Isco es prescindible.

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