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Joaquín Caparrós: "Me vi como seleccionador de España por lo que decían los medios... Nada más"
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ECHANDO LA VISTA ATRÁS

Joaquín Caparrós: "Me vi como seleccionador de España por lo que decían los medios... Nada más"

Lleva dos años fuera de nuestro fútbol, aunque recuerda con mucho apego todo lo que vivió en LaLiga. Ahora, disfruta de la experiencia como seleccionador en otro país europeo

Foto: Joaquín Caparrós en la Supercopa celebrada en Marruecos. (Reuters/Jon Nazca)
Joaquín Caparrós en la Supercopa celebrada en Marruecos. (Reuters/Jon Nazca)

"He disfrutado hasta en los malos momentos". Cuando se habla con Joaquín Caparrós es imposible no percibir la pasión con la que describe su profesión. Le gusta, le entusiasma, es así. Lo suyo ha sido siempre vocacional, hasta tal punto que prefirió los banquillos a calzarse las medias. Dijo basta con 26 años, convencido de que el puesto de entrenador se adaptaba mejor a lo que él quería vivir. Arrancó su andadura en el San José Obrero de Cuenca y no se equivocó. Se le recuerda con mucho cariño en todos los clubes que ha estado y corrige si se le comenta que lleva 22 años entrenando al máximo nivel, diciéndote: "pero 40 en total". Caparrós es vocación, pasión y trabajo, las tres por igual.

Para los menos 'panenkitas' —término de nuevo cuño—, el de Utrera lleva desde 2020 al frente de la Selección nacional de Armenia. Es su primera experiencia como seleccionador, aunque reconoce que entrenar a España "fue una ilusión muy grande". "Me llegué a ver como seleccionador porque todos los medios de comunicación lo publicaban. Pero nada más. La experiencia te dice que, hasta que no te llaman directamente, estas cosas no ocurren. Y en este caso no hubo ese contacto", comenta en una larga conversación con El Confidencial un Caparrós que está encantado de sus nuevas labores.

Foto: Las jugadoras españolas, hundidas. (EFE/Miguel Toña)

"Te tienes que adaptar a otra forma de trabajar. Ves muchos partidos de la liga nacional, ligas extranjeras, categorías inferiores... Tenemos muchos jugadores repartidos por el mundo y nos toca dividir mucho visionado de vídeo. El día a día es muy diferente. Cuando estás en un club le ves la cara a los jugadores diariamente, lo cual es muy importante y a mí me gusta mucho. En una selección te resignas al contacto telefónico y a ver partidos, pero luego los partidos vienen muy seguidos y las concentraciones son muy intensas", declara el técnico.

Su desembarco en Armenia no fue el más idílico. Al llegar, sufrió el terremoto del covid y sus consecuencias. Cuando todo parecía que volvía a una relativa normalidad, explotó la segunda guerra del Alto Karabaj, cogiendo a su combinado nacional en plena etapa de competición. Joaquín prefiere reservarse para él algunos de los momentos vividos durante ese proceso, pero sí comparte lo orgulloso que se siente de haberse integrado tan bien en la sociedad armenia. "Es un país que ha sufrido muchísimo, pero es un país que se sabe levantar. Es de admirar lo que han hecho. Nosotros hemos sido muy empáticos con ellos y lo han sabido ver".

placeholder Joaquín Caparrós dirigiendo a la selección de Armenia, en Bucarest. (EFE/Robert Ghement)
Joaquín Caparrós dirigiendo a la selección de Armenia, en Bucarest. (EFE/Robert Ghement)

En su parcela, el utrerano tuvo que adaptarse a las circunstancias del momento. Una situación inédita y muy complicada para él hasta ese momento, más cuando llevas dos días como quien dice. "Es difícil transmitirles en esos momentos que tú eres uno más, pero con gestos diarios les demostramos que sentíamos el mismo dolor. Esos meses de concentración hicieron que se forjara una familia. Los jugadores nos necesitaban". Las dificultades fueron apareciendo con el paso de los días y Caparrós se veía obligado a reaccionar desde su puesto. "La planificación durante la semana variaba en cosa de media hora porque venía un jugador con una situación muy delicada, los compañeros se quedaban pendientes y tocaba reajustar la dinámica del entrenamiento para provocarles algo de motivación. Tuvimos que sacar fuerzas de donde no teníamos", comparte el técnico español con este periódico, emocionado por lo vivido.

El fútbol de antes y el de ahora

Caparrós es vieja escuela, pero también nueva. Entrenaba en la misma liga de los Zidanes y Pavones, se enfrentó al segundo Madrid de los Galácticos y ha visto cómo los petrodólares hacían mella en el deporte. Aun así, se opone al pensamiento de que la burbuja del fútbol es algo actual. Para él, lleva muchos años flotando y no hace más que seguir creciendo. No solo eso, sino que defiende el concepto del nuevo futbolista superestrella. "Se habla de que el futbolista es un atleta, pero no nos quedemos ahí. Ahora hay mil especialistas para cada cosa. Entrenadores individuales para cada jugador, nutricionistas, gente de redes sociales… Cada futbolista tiene un cuerpo técnico para él solo. Eso te hace que el jugador esté mucho mejor en todo. El entrenador se limita a hacer el trabajo táctico y los clubes lo van a tener que aceptar porque esto solo va a más".

Como seleccionador, el de Utrera está viviendo los parones internacionales y la acumulación de partidos desde el otro lado. Califica de "locura" el nuevo calendario y denuncia que "las cabezas pensantes se tienen que dar cuenta de que aquí juegan personas humanas y necesitan descansar".

Foto: Joan Laporta en la presentación del acuerdo para que el FC Barcelona juegue en el Estadio Olímpico Luís Companys. (EFE/Enric Fontcuberta)

Sobre la figura de los más jóvenes en el nuevo fútbol, Caparrós es aún más crítico, por mucho. Hace apenas un año, el Real Madrid fichó a un niño de tan solo 11 años tras haber deslumbrado en un torneo de canteras con el Celta de Vigo, provocando un cisma entre clubes y un debate en la afición. Y es que el 'show business' en el que se ha tornado este deporte llega hasta los más jóvenes. El caso Bryan Bugarín es tan solo la punta del iceberg. "Creo que sacar a los chicos tan jóvenes de su entorno no es bueno. Hay casos de éxito, no digo que no. Andrés Iniesta sin ir más lejos. Pero son contados con los dedos de una mano. Un chico de esa edad tiene que tener a su padre y a su madre al lado y crecer. Nos quedamos con las excepciones que salen bien, pero hay miles y miles de chicos que no han llegado a nada. Además, cada vez vemos menos jugadores formados en la cantera que llegan al primer equipo. Ahora, los equipos fichan jugadores de rendimiento inmediato porque quieren cumplir los objetivos ya, y eso repercute en fichar jugadores un poco más mayores en detrimento de los jóvenes de la cantera", relata Caparrós, que bajo su amparo debutaron grandes estrellas como Sergio Ramos, Jesús Navas o José Antonio Reyes.

Precisamente con este último, y con toda su familia, Joaquín forjó una relación muy estrecha, más allá de la habitual entre un futbolista y su entrenador. Se le quiebra la voz al recordar su accidente y la llamada de Monchi contándole lo que había ocurrido. "Me quedé helado. Fue un palo muy gordo. Es una persona que se le quiere mucho, no solo en el Sevilla". Pero su figura sigue presente y no duda en hablar de él siempre que tiene la ocasión de hacerlo. "Cuando me junto con gente de fútbol, inconscientemente sale el nombre de Reyes y seguirá saliendo porque era un portento diferente. Era distinto en todo; a nivel profesional y personal". El utrerano llegó a decir que, en entrenamientos, a Reyes le había visto cosas a la altura de Leo Messi.

"Lo de la portada de 'Marca' fue un calentón, no lo volvería a hacer"

Caparrós no solo es un apasionado del fútbol en su vertiente más natural. Se reconoce como un gran consumidor de los medios de comunicación, en los cuales ha colaborado y dejado algunos pinitos. Su pasión llegó a tal punto que se matriculó en la Universidad de Leioa 2010 en la carrera de Ciencias de la Información cuando entrenaba al Athletic Club. Llegó a pedir el traslado de expediente a la Universidad de Sevilla, pero, cuando firmó en Mallorca, no pudo seguir compaginándolo. "Siempre me ha gustado la comunicación. Si no hubiese sido entrenador, me hubiese gustado dedicarme a ello. No solo me llama la atención, sino que me gusta de verdad".

Mítica es la rueda de prensa en Granada en la que rompe en pedazos la portada del 'Marca', que rezaba con la frase "Solo le pido que no nos pasen por encima", justo antes de un partido contra el Real Madrid, declaración que dejó en la entrevista, pero que se sacó de contexto. "Fue un momento de calentón. Nosotros, como entrenadores, tenemos que transmitir tranquilidad y, ahora, seguro que no actuaría de la misma manera. Siempre he aceptado todas las críticas y tengo una gran relación con la prensa, con todos. Nos necesitamos los unos a los otros".

placeholder La Selección española celebrando el primer tanto frente a la República Checa, en Málaga. (EFE/Daniel Pérez)
La Selección española celebrando el primer tanto frente a la República Checa, en Málaga. (EFE/Daniel Pérez)

Las posibilidades de España en el Mundial

Por último, aprovechando que él también está en el mismo cargo, pone en gran valor el trabajo de Luis Enrique en la Selección. "Podemos presumir de haber tenido grandísimos seleccionadores. Desde Clemente, Camacho, Aragonés, Del Bosque y ahora Luis Enrique. Los que vivimos fuera hablamos con orgullo del fútbol que hace España y sus jugadores. Somos serios candidatos para ganar el Mundial", concluye Joaquín Caparrós.

Así es el técnico de Utrera. Una persona volcada en cuerpo y alma con su trabajo. Llevando la bandera del esfuerzo y la humildad allá donde le toca ir. Y que no elude ninguna pregunta, aunque se pueda cabrear en un momento dado con un titular desafortunado. Se siente querido y agradecido por todo lo que ha vivido en su carrera deportiva, aunque, para él, no hay demasiado tiempo para pensar en el pasado. Hasta de lo peor ha sacado cosas positivas. Él es así. Sencillo, currante y querido.

"He disfrutado hasta en los malos momentos". Cuando se habla con Joaquín Caparrós es imposible no percibir la pasión con la que describe su profesión. Le gusta, le entusiasma, es así. Lo suyo ha sido siempre vocacional, hasta tal punto que prefirió los banquillos a calzarse las medias. Dijo basta con 26 años, convencido de que el puesto de entrenador se adaptaba mejor a lo que él quería vivir. Arrancó su andadura en el San José Obrero de Cuenca y no se equivocó. Se le recuerda con mucho cariño en todos los clubes que ha estado y corrige si se le comenta que lleva 22 años entrenando al máximo nivel, diciéndote: "pero 40 en total". Caparrós es vocación, pasión y trabajo, las tres por igual.

Joaquín Caparrós Real Federación Española de Fútbol Luis Enrique
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