Lo peor de Zidane es que no se hace responsable ni quiere pasar por el fracasado
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Lo peor de Zidane es que no se hace responsable ni quiere pasar por el fracasado

De fracaso no quiere ni saber nada el francés. Esto es para otros. Cree que está haciendo todo lo que puede y más. Es lo que duele, lo peor del técnico

placeholder Foto: Zidane tras el partido de la semifinal de la Supercopa de España contra el Athletic. (Efe)
Zidane tras el partido de la semifinal de la Supercopa de España contra el Athletic. (Efe)

Zinédine Zidane, que actúa como si estuviera cansado de riesgos y necesite tirar de un freno para callarse lo que no puede decir, no tiene ganas de meterse en follones con el club, ni batallas con la prensa y mucho menos en peleas con sus jugadores. Lo peor que está haciendo el entrenador del Real Madrid esta temporada es quitarse de encima la responsabilidad en el rendimiento irregular que tiene el equipo cuando alcanzamos el ecuador de la temporada. Esta actitud tiene el rechazo de Florentino Pérez. No tengan ninguna duda de que cuando el presidente escuchó a Zidane decir, tras la eliminación en la semifinal de la Supercopa de España contra el Athletic, que “la vida es así y no se puede ganar siempre” se llevó otra decepción. No es la primera de la temporada. Peor fue la del 1 de diciembre en Ucrania con la derrota contra el Shakhtar que puso al equipo al borde de la eliminación de la Champions. Ese día, Zidane también tiró balones fuera.

A Florentino no le encajan los entrenadores que miran para otro lado y no asumen sus responsabilidades en la derrota. Un presidente-empresario, con máxima exigencia como lo es Florentino, no quiere perder nunca y todavía menos si no encuentra explicaciones cuando lo hace contra rivales que son inferiores. Es la ley de Florentino. El que no gana no es el mejor para estar en su equipo. Zidane está teniendo demasiadas dificultades para ganar. Son seis derrotas entre Liga, Champions y Supercopa de España y al presidente esto no le deja tan tranquilo como a Zidane. Florentino piensa todo lo contrario que su entrenador. En la vida hay que ganar siempre.

El problema que empieza a tener el club con Zidane es que no quiere asumir todos los errores y ya va avisando que no está dispuesto a apechugar con el fracaso si esta temporada acaba en blanco. Sin ningún título. Las declaraciones del francés no se pueden tomar a la ligera y, muy probablemente, en el club han tomado nota. Hay que buscar explicaciones y analizar qué le sucede a Zidane. Florentino, de sobra es conocido, que rechaza la autocomplacencia y Zidane se maneja con el presidente con un doble lenguaje. Es capaz de decirle que está motivado para seguir ganando y públicamente poner excusas por el mal estado del césped para justificar el empate contra Osasuna en El Sadar y la derrota contra el Athletic como un suceso que entra dentro de la normalidad.

Foto: Lucas Vázquez, en una imagen de archivo. (EFE)

Parece que Zidane ha cogido un camino equivocado. Está claro que la Supercopa de España es el título de menor importancia de la temporada, pero quién puede garantizar que este Real Madrid sea fiable para lo que está por venir. Zidane no lo hace y eso es una mala noticia. Y no asume la responsabilidad de un futuro fracaso porque tiene una plantilla que no ha tenido refuerzos y el único que ha llegado no le sirve, todavía, porque el noruego Odegaard está más en el banquillo que en el césped. A los hechos nos remitimos cuando está exprimiendo a los mismos jugadores, no hace rotaciones y está enfadado por la inestabilidad que genera que haya jugadores que están más pendientes de su contrato. Es el caso de Sergio Ramos, en especial, pero también afecta a Lucas Vázquez.

Los fallos en la gestión

El discurso de la austeridad, apretarse el cinturón, ajustes salariales y renovaciones a la baja por la falta de ingresos está presente en la plantilla y el entrenador. Otra cosa es que acabe de convencer. Porque los afectados consideran que han dado mucho al Real Madrid y han hecho merecimientos para que sean más generosos con ellos. Pero si ven que puede haber dinero para otros que vengan, eso ya no gusta tanto. Así está, por ejemplo, Sergio Ramos, que tiene el apoyo de Zidane. Así se puede explicar, de otra manera, la irregularidad. Zidane consigue hacer una piña y motivar a sus jugadores, con un núcleo cada vez más estrecho y definido, para los partidos grandes. Ha ganado al Barcelona, Atlético de Madrid, Sevilla, Inter de Milán y el decisivo encuentro contra el Borussia Mönchengladbach para continuar en la Champions. Pero pierde el control y falla la gestión cuando enfrente está un equipo más modesto.

Desde la consecución de la Liga hasta la derrota en la Supercopa de España han pasado seis meses en los que Zidane ha ido perdiendo tensión y claridad en la toma de decisiones para reactivar el juego del equipo en situaciones adversas. Ya se vio contra el Manchester City, en el partido de vuelta de los octavos de final en el mes de agosto, aunque ese día el señalado fue Varane por sus errores. Podría decirse lo mismo de los fallos de Lucas Vázquez contra el Athletic y, de esta manera, evitar señalar como culpable al entrenador. Pero estos son dos partidos y en lo que va de temporada se llevan disputados veinticinco que sirven para decir que Zidane no tiene un equipo compacto, fiable y regular.

De fracaso no quiere ni saber nada el francés. Esto es para otros. Cree que está haciendo todo lo que puede y más. Es lo que duele, lo peor del técnico. Que no se haga responsable y tampoco dé la sensación de estar afectado en la derrota. ¿Puede estar saciado de éxito? Podría ser una explicación a esta actitud que transmite menos energías e, incluso, motivaciones. Ha ganado 11 títulos y tras la consecución de la última Liga, la media le salía a uno por cada 19 partidos. Una estadística espectacular, pero todavía tiene el desafío de convertirse en el entrenador de la historia del Real Madrid en conseguir el mayor número de títulos. Es el segundo. El primero es Miguel Muñoz con 14. El único trofeo que no ha ganado es la Copa del Rey, una competición que perdió en dos ocasiones contra el Celta y el Leganés. Precisamente, contra el ‘Lega’ en la temporada 2017-18, sí habló de fracaso tras la eliminación con la derrota (1-2) en el Bernabéu.

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