celebración del título en cibeles

José Luis Martínez-Almeida tiene más ganas de celebrar la Liga del Real Madrid... que Bale

El alcalde de Madrid tiene que moderar el discurso del sábado, en el que reconoció estar estudiando tener un plan para celebrar la Liga número 34 del Real Madrid, si la consigue

Foto: José Luis Martínez-Almeida y Florentino Pérez, a su llegada al Ayuntamiento de Madrid para celebrar la Liga de baloncesto. (EFE)
José Luis Martínez-Almeida y Florentino Pérez, a su llegada al Ayuntamiento de Madrid para celebrar la Liga de baloncesto. (EFE)

Está haciendo más José Luis Martínez-Almeida por darle el valor que se merece a una Liga atípica y muy necesaria para el Real Madrid que, por ejemplo, Gareth Bale. La actitud del galés es de un descarado pasotismo. Es solo un contraste entre un político y socio del Atlético de Madrid y el futbolista mejor pagado de la plantilla madridista. El alcalde de Madrid ha tenido que moderar el discurso del pasado sábado, en el que reconoció estar estudiando tener un plan para celebrar la Liga número 34 del Real Madrid, si la consigue. Estamos a pocas horas de conocer si es el nuevo campeón y en la sede del ayuntamiento y la Comunidad de Madrid hay ambiente festivo. Tanto Almeida como la presidenta, Isabel Díaz Ayuso, estudian cómo hacer que el festejo luzca. Ayuso es seguidora declarada del Real Madrid y estuvo cerca del equipo en el partido de Liga contra el Barcelona en el Camp Nou y en la final de la Supercopa de España en Arabia Saudí. Con ganar este jueves al Villarreal en el estadio Alfredo Di Stéfano, le sirve para cantar el alirón.

Y después, ¿qué? ¿Qué tipo de celebración se puede hacer con la amenaza del coronavirus? Almeida ha tenido que rectificar y ahora pide prudencia y que no haya aglomeraciones en Cibeles. “Hemos estado asomados a los balcones aplaudiendo a los sanitarios durante toda la pandemia. Ahora asomemos las banderas del Real Madrid, pero en la medida de lo posible, no se acerquen a Cibeles”, es la petición de un aficionado rojiblanco que tiene una buena relación con Florentino Pérez. El club blanco ha tenido que emitir un comunicado, en la tarde del martes, para pedir responsabilidad, concienciar a los aficionados de que no se pueden dar pasos atrás en la pandemia y confirmar que los jugadores no harán acto de presencia en Cibeles.

Sergio Ramos y Casemiro celebran la victoria en Granada. (EFE)
Sergio Ramos y Casemiro celebran la victoria en Granada. (EFE)

¿Debería ser más contundente Almeida en su mensaje? Al alcalde se le ocurrió decir el pasado sábado, en los actos de conmemoración del X aniversario del Mundial ganado por España, que se podía diseñar un dispositivo de seguridad en el entorno de la Cibeles para que esta Liga no se quede sin la celebración que se merece. Pasó un poco desapercibida la postura tibia de un alcalde que es un reconocido aficionado al fútbol, 'colchonero' y que, hace unos días, incluso comentó que uno de sus sueños sería llegar a ser presidente del club rojiblanco cuando deje el cargo Enrique Cerezo. Es la prueba de la excitación que produce el fútbol en nuestra cabezas. Ni los políticos controlan sus emociones.

El dispositivo de seguridad

A Almeida también le puede la pasión con la Liga que pasa de Barcelona a Madrid y, aunque sea del Atleti (a la espera está ver cómo se le da al equipo de Simeone en agosto la Champions), cuando se refiere al fútbol habla más con el corazón que con la cabeza. “Estamos trabajando tanto con la comunidad como con el Real Madrid para establecer el protocolo de seguridad para que haya una celebración, que no va a ser la que todos los madridistas querrían. Pero la habrá. Habrá limitaciones de aforo y controles por parte de la Policía para que en el entorno de Cibeles no se produzcan aglomeraciones que, en este momento, pueden suponer un eventual rebrote y, por tanto, un paso atrás”, fueron las manifestaciones del sábado. Descolocaron en un político que destacó por tener una conducta de sensatez durante el duro confinamiento.

José Luis Martínez-Almeida tiene más ganas de celebrar la Liga del Real Madrid... que Bale

En el Real Madrid, fastidia no celebrar esta Liga con la afición y, finalmente, han tenido que renunciar al tradicional acto de acudir a la diosa Cibeles. Lo normal era que se anulara y ni se planteara. Lo anormal es que el alcalde pensara en algún tipo de celebración que pudiera provocar, por mucho control y filtro que se articule en el entorno, las aglomeraciones. Haberlo deslizado daba alas a los que están esperando el alirón. Ya se sabe que hay mucho inconsciente. En el Real Madrid se guardó silencio hasta la tarde de este martes. Pero claro que hay ganas de celebrar, de alguna manera, un título muy deseado y que acaba con la hegemonía del Barcelona (campeón de ocho de las últimas 11 ligas). Hasta se ha escuchado a Sergio Ramos (buen amigo de Martínez-Almeida), el capitán, decir que esta Liga hay que celebrarla como Dios manda. Es el que tenía que haber salido en la foto poniendo la bufanda y la bandera a la diosa Cibeles.

La reacción de rechazo más contundente ha salido de boca de Alfredo Perdiguero, subinspector de la Policía de Madrid, que imagina cómo quedaría desbordado el dispositivo de seguridad si aparece la plantilla o cualquier otro jugador por la Cibeles con el objetivo de cumplir con la tradición del festejo. “No podemos volver de nuevo al punto cero. Las normas están para cumplirlas y si tenemos que estar todos los policías detrás de los tontos, porque no tienen otro nombre, se perdería la ilusión de la fiesta. El problema no son las personas que entrarían en Cibeles, sino las personas que se quedan fuera y la distancia de seguridad que no creo que respeten”, comenta con preocupación el subinspector en Radio Marca.

¿En qué cabeza cabe que se pueda celebrar una Liga, por mucho dispositivo de seguridad y filtro que se elabore, en la calle? El alcalde de Madrid ahora pide austeridad después de emocionarse con el regreso de una Liga a la capital. Ahí están los ejemplos de la celebración del Nápoles, con el descontrol de los aficionados italianos en los festejos tras ganar la Copa. Las más recientes son las de los cientos de aficionados que fueron a apoyar al Cádiz a las puertas del estadio Carranza, antes de jugar ante el Fuenlabrada. Almeida, socio número 97.493 del Atlético de Madrid, cambia el tono cuando habla de fútbol. Entre sus planes, también estaba albergar la final de ocho equipos que se tienen que disputar la Champions, que la UEFA decidió que se celebre, como ciudad más segura, en Lisboa. ¿Qué sucederá si su equipo, el Atleti, se proclama campeón de la Champions? Un día histórico. ¿Sin festejos? Buen dilema para Almeida.

De lo que no hay dudas es de que al alcalde de Madrid se le ve más implicado e, incluso, ilusionado (no deja de ser importante para la ciudad que el campeón de España sea un equipo de la capital) que a uno de los componentes de la plantilla de Zidane. La imagen que está dando Gareth Bale en los dos últimos partidos (Alavés y Granada) es la de un profesional desenchufado y en modo travieso. Se tira en el asiento del banquillo con una postura de holgazán, como si estuviera en el salón de su casa un domingo por la tarde. Se pone la mascarilla como si fuera un antifaz, se troncha de la risa y juguetea con un rollo de papel higiénico utilizándolo de prismáticos. Ya sorprende poco lo que haga Bale que, por cierto, lleva cinco partidos seguidos sin jugar un solo minuto, pero como está perdiendo las formas debería producir algún tipo de reacción en el club para llamarle al orden. Los que no están contentos con él son sus compañeros. A Marco Asensio y Lucas Vázquez no les hizo gracia verle con esta actitud en Granada.

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