trabajo y diversión con la pandilla

La vida de Vinícius en el confinamiento y las pesadas bromas con su falta de gol

Vinícius necesita tener cerca a sus colegas para que se le haga más llevadero el confinamiento. Con ellos hace parte de los entrenamientos marcados por el club

Foto: Vinícius, con dos amigos, en su chalé estos días de confinamiento. (Vinícius Jr)
Vinícius, con dos amigos, en su chalé estos días de confinamiento. (Vinícius Jr)

Con dos amigos, hace entrenamientos en un campito con porterías, escucha música, baila, canta y más actividades en el lujoso chalé durante el confinamiento por el estado de alarma decretado por el Gobierno por el coronavirus. Vinícius, como le sucede a Neymar (su grupo se hace llamar los Toiss), necesita tener cerca a parte de su pandilla. Lo de Neymar es una exageración desde que aterrizó en Barcelona con un buen número de amigos de la infancia y de los que no se puede separar ni en París. A algunos los tiene empleados con un sueldo de 11.000 euros al mes y todos viven, ahora en la capital francesa, con los gastos pagados por la estrella brasileña. De Vinícius se desconoce si los amigos que pasan los días con él en Madrid tienen alguna remuneración. Pero, sin duda, que con su sueldo (7 millones de euros) y las comodidades del chalé la estancia sale gratis.

La situación de Vinícius (19 años) tiene ciertas semejanzas con la de Neymar. Es joven, lleva un año en España y tiene una personalidad extrovertida y adolescente. En su adaptación a una nueva vida, en otro país, aunque ya lleve un año en España, es fundamental estar rodeado de sus amistades. El arraigo a Brasil, como le sucede a Neymar, es tan fuerte que combate la nostalgia con parte de su pandilla. El escenario es más complicado cuando toca quedarse en casa en periodo de pandemia. Porque Vinícius tampoco es Neymar. No ha cogido un avión y se ha ido a Brasil como sí ha hecho el futbolista del Paris Saint-Germain. Neymar, desde que llegó a Europa, pidió este tipo de privilegios al club azulgrana. Así empezó marchándose a Brasil a celebrar el cumpleaños de su hermana y acabó acudiendo al carnaval, en muletas, en su etapa en el PSG.

Vinícius también necesita tener cerca a sus colegas para que se le haga más llevadera su adaptación a España y los tiene cerca, ahora más que nunca, en el confinamiento. Con ellos hace parte de los entrenamientos marcados por el club. Bajo la supervisión de un entrenador personal. En casa de Vinícius no hay tiempo para el aburrimiento. Entrenamientos personalizados, a los que se apuntan sus inseparables amigos. Sesiones específicas en el gimnasio que están dirigidas por otro entrenador con las instrucciones que recibe a través de un iPad. Mucho entrenamiento de musculación, trabajo aeróbico y alguna conversación con Zidane y los compañeros de la plantilla. Los días son largos y hay que amenizarlos. Hay mucha alegría y diversión en un joven que necesita estar activo y entretenido. En una casa donde viven más de diez personas entre sus padres, hermanos, tío, sobrinos y los amigos.

Rodrygo es su vecino

De vecino tiene a Rodrygo Goes. Su compatriota y compañero en el Real Madrid también convive con la familia y un amigo. Estos días no se pueden ver, pero mantienen el contacto en sus grupos de whatsapp y las redes sociales. El entretenimiento está en las bromas que se gastan los unos y los otros, el seguimiento a programas de televisión en su país, la música y los retos o desafíos como el que les propuso Cristiano Ronaldo. El portugués (35 años) eligió a Vinícius para comprobar cuántas abdominales hacía en 45 segundos. Cristiano llegó a los 142. Vinícius se quedó en 125. Se apuntó Rodrygo, con 103. Cristiano tiene debilidad por Vini. Se lo transmite después de acudir al último Clásico del Bernabéu y ver cómo el madridista celebraba el gol al estilo del portugués. Le sorprendió y agradó al jugador de la Juventus.

Lo único malo de ser Vinícius (por decir algo) es lo que tiene soportar hasta en los días que no hay competición. Esos seguidores que aprovechan la mínima ocasión para recordarle que no tiene gol o le falta puntería. Los comentarios que recibe cuando publica algún vídeo entrenando la definición en el jardín de su casa con porterías pequeñas. Los ignora. Pero, a la vez, presume de su personalidad para asumir la presión de llevar la camiseta del Real Madrid. Saca pecho de ello. Estos días aprovecha y contesta publicando una fotografía en la que se lleva la mano al escudo. Una forma de reivindicarse. No deja de ser un adolescente con la sangre caliente.

Se trata de una personalidad alegre, extrovertida y desenfadada. Un chico que se quiere comer el mundo y tiene el sueño de triunfar en el Real Madrid. Descarado en el campo. Atrevido cuando le dan la oportunidad y no querer desaprovecharla, como hizo en la segunda parte que le sacó Zidane, en el derbi del Bernabéu, y participó en el gol del triunfo de Benzema. O el gol marcado al Barça. Es la vida de una joven estrella del fútbol entre las lujosas paredes de un chalé en periodo de pandemia.

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