El enigma de Frenkie de Jong: cómo triunfar en el Barcelona en una posición que no existe
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así vive su incomodidad en el campo

El enigma de Frenkie de Jong: cómo triunfar en el Barcelona en una posición que no existe

Con De Jong y con Griezmann se sentaban las bases para ayudar a Messi con dos futbolistas que habían demostrado un rendimiento excelso defendiendo otros colores. No está siendo así

placeholder Foto: Frenkie de Jong con la camiseta del FC Barcelona. (EFE)
Frenkie de Jong con la camiseta del FC Barcelona. (EFE)

Ha transitado desde una avenida ilustrada donde todo eran elogios a continuar pisando por otra con baches, mal pavimentada y que ahora ofrece dudas cuando se recorre. Frenkie de Jong se convirtió para la afición del FC Barcelona en una garantía de éxito: firmó desplazando a Guardiola de sus pensamientos, creció en la factoría de referencia culé, el Ajax, y demostró durante el curso pasado una madurez manejando la pelota casi impropia para un chico de poco más de veinte años. Todo esto le avaló para caer de pie en el Barça, para ser alabado por sus cualidades y méritos contraídos. Sin embargo, calificativos como irrelevante o invisible han acompañado el rendimiento barcelonista del futbolista de los Países Bajos. Con él y con Griezmann se sentaban las bases para ayudar a Messi con dos futbolistas que habían demostrado un rendimiento excelso defendiendo otros colores. Hoy, los dos son presa de unas severas críticas que ponen en valor una inversión conjunta que supera los doscientos millones de euros.

Se ha puesto de moda que los futbolistas ya retirados nos ilustren con su experiencia y/o sabiduría desde la misma tribuna que tanto rechazaban cuando se manejaban sobre la hierba. Esta avalancha de ex jugadores en los medios de comunicación era una práctica asidua en el Reino Unido que ahora se ha trasladado a todo el continente. Por ejemplo, el magnífico Gullit castigó desde una histórica publicación neerlandesa -‘Voetbal International’- el rendimiento del centrocampista: “Frenkie tiene que jugar mejor. Es el yerno ideal, todo es genial, pero de momento no le he visto”. Los datos sostienen la saña con que el melenudo todoterreno, elevado a la gloria desde que alcanzara el Balón de Oro en 1987, juzga a su compatriota. Es cierto que De Jong no ha terminado de arrancar y lo que dice Gullit es una opinión crítica compartida. Siendo indiscutible tanto con Valverde como con Setién, no se ha visto el jugador de ida y vuelta que asombró en Ámsterdam. La realidad es que el futbolista no se ha encontrado, no deslumbra, transcurre por un anonimato que comienza a irritar y la capacidad de que el Barça se vista con su juego queda en un pensamiento quimérico.

Foto: Leo Messi marcó el gol de la victoria del FC Barcelona ante la Real Sociedad el pasado fin de semana. (Reuters)

Probablemente Pepe Serer, miembro entonces de la secretaría técnica del Barça -quien puso el círculo azulgrana al neerlandés-, admita hoy su confusión por el escaso rendimiento mostrado por el mediocampista. Como el propio Serer explicó en 'El País', “en el club ya había un par de informes sobre Frenkie, como de otros miles de chavales, pero me tocó ir a ver un Ajax-PSV y me di cuenta de que este chico estaba hecho para el Barça porque lo hacía todo con sentido”. Ese viaje resultó definitivo para que el ojeador insistiera al jefe, al máximo responsable de la parcela técnica. Robert Fernández, tan criticado en el pasado pero al que hoy muchos culés añoran, se puso en acción y peleó un fichaje que se realizó en versión diferida porque en ese tiempo el Ajax se negó a negociar y De Jong evitó moverse, se pasó un trimestre lesionado, porque necesitaba progresar más. Por tanto, las conversaciones se retrasaron al 2019 ya sin el impulsor del fichaje en el cargo. En este proceso, al Barça le costó convencer al jugador, cerrar el precio de compra y competir nada menos que con un enemigo íntimo, el Manchester City, y con otro temible, el PSG.

El poder de convicción de Bartomeu

Guardiola no sólo se fijó en Rodri Hernández para reforzar el centro del campo, también buscaba a de Jong lo que provocó que pusiera a trabajar a Txiki Beguiristain. El jugador de los Países Bajos era un impulso para el medio campo ahora que se apaga David Silva, para entrar en las rotaciones con Gundogan y para otorgar más libertad a De Bruynne. Pero la decisión de de Jong resultó definitiva: eligió el Barça. ¿Por qué? Sencillamente porque Bartomeu supo ser convincente, por el estilo de juego y porque a cualquier neerlandés, y más si has jugado en el Ajax, la figura de Johan Cruyff sigue considerándose un valor al alza a la hora de tomar una decisión equilibrada. A cualquier chico de los Países Bajos atrae ver buen fútbol y disfrutar del buen fútbol. Y ese sello se transfiere desde allí al conjunto azulgrana. El fútbol de De Jong, vertical, elegante, atrevido, atractivo de observar, es una extensión de su figura como persona donde es exigente, perfeccionista y que vive la profesión con la intención de la mejora indefinida desde una óptica marcial. Le gusta revisar sus partidos en vídeo, mejorar en la táctica y progresar en lo técnico.

Pero el chico no ha roto como se esperaba. Él mismo se justifica excusándose en que “con Países Bajos o en el Ajax, solíamos jugar con dos mediocentros defensivos, mientras que en el Barça suele haber solo uno. Mi antigua posición no existe en el FC Barcelona”. Si bien, también quiere construir en positivo: “La gente dice que no juego en mi posición, pero la verdad es que me muevo en el centro y a veces más adelante. No tengo problema en adaptarme”, ha declarado recientemente. Los técnicos del club admiten que el sentido de posesión que aporta de Jong aumenta la profundidad del equipo. Con Valverde se era más directo que con Setién, pero el neerlandés no se la ha visto cómodo ni en la posición de Busquets ni como escudero del catalán. El escaso recorrido mostrado en las dos áreas o la frágil conducción que acomete le exponen como un jugador anónimo en el césped, quizá atormentado por los cambios producidos y porque no termina de escoger bien. Cerca de cumplir 23 años, no debería ser la imagen de un futbolista superado por el escudo. Él es mucho más. Pero la paciencia es un arma, a veces tan arrojadiza, que puede terminar por devorarlo si no termina encontrándose pronto.

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