El presidente, cada vez más acorralado

Cisma en el Barcelona: la junta presiona a Bartomeu para que adelante las elecciones

La última crisis institucional en el Barcelona surgió hace unos días cuando se destapó que el Barcelona había contratado una empresa para crear un estado de opinión favorable a la gestión

Foto: El presidente del FC Barcelona Josep Maria Bartomeu, el director deportivo Éric Abidal y el entrenador del primer equipo, Quique Setien. (EFE)
El presidente del FC Barcelona Josep Maria Bartomeu, el director deportivo Éric Abidal y el entrenador del primer equipo, Quique Setien. (EFE)

Josep María Bartomeu, presidente del Barcelona, está en la picota. Los acontecimientos de los últimos días han enfriado la relación del resto de la junta directiva culé con el máximo mandatario. En una comida de carácter informal mantenida en la tarde de este viernes en Barcelona, destacados miembros de la misma, antes cercanos a él, no le han pedido que dimita directamente, pero sí que adelante las elecciones programas para el año que viene.

Según Catalunya Radio, Emili Rosaud, recientemente elegido vicepresidente institucional y alternativa de gobierno continuista, y Jordi Cardoner, vicepresidente primero, habrían tomado la iniciativa al respecto, presionando a otros compañeros. La reunión, organizada fuera del Camp Nou y en la que no se ha dado parte oficial, ha sido tensa al principio, más tranquila al final. Lo que está claro es que Bartomeu se encuentra cada vez más acorralado en el club, completamente solo a los mandos.

En cualquier caso, cualquier decisión de auténtico calado será tomada en una junta extraordinaria que se celebrará esta próxima semana, antes del Clásico. Las explicaciones de Bartomeu sobre el tema de los mensajes publicados en redes sociales por la empresa I3 Ventures para salvaguardar su imagen y dañar la de jugadores, extécnicos y candidatos a la presidencia del Barça no ha convencido a la junta, que considera muy graves los hechos. Bartomeu resiste por el momento todos los envites, pero no así Jaume Masferrer, director del área de presidencia y hombre de su total confianza. A Masferrer se le considera el máximo culplable, junto a al presidente, de la gestión del llamado 'BarçaGate' y ha sido suspendido de sus funciones mientras duren las investigaciones internas por el escándalo que ha dado la vuelta al mundo.

No convence

El dirigente sale tocado. Sus argumentos no convencen, como tampoco convencieron a los jugadores anteriormente. Si adelanta las elecciones (se celebrarían este verano) sería la segunda vez que lo hiciera (2015). Eso sí, ahora ya no puede volver a presentarse. Su intención era agotar el mandato para dejar todas las cosas aún abiertas en el club atadas, pero el tiempo apremia para él. Un tropiezo a nivel deportivo (en Champions o en Liga) podría dar con sus huesos fuera de las oficinas del Barça antes de lo que a él le gustaría. El nuevo año está siendo, a todas luces, horroroso para el club. Sin buenas sensaciones en el campo, tampoco en los despachos.

La crisis no está resuelta y otra de las decisiones que se debería haber abordado y ha quedado relegada a un segundo plano por los líos era la convocatoria de la Asamblea Extraordinaria del 'Espai Barça'. En la misma, el socio debe aprobar o no la financiación de un proyecto faraónico que reurbanizará el entorno del estadio y creará un Palau Blaugrana nuevo para el baloncesto, así como otras instalaciones deportivas y un auditorio. El cómputo total de las obras se ha disparado en los últimos meses hasta los 815 millones de euros, una cifra comprometida y diferente a la que se anunció en un primer momento. Se trata del mayor plan patrimonial del club en toda su historia. La idea era convocar al socio en próximas semanas para la consulta, pero no se ha llegado a concretar fecha. Otro tema aplazado y pendiente de solucionar.

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