la reivindicación del presidente

Por qué Florentino Pérez no va de pobre con el fichaje de Reinier por el Real Madrid

Está en juego el prestigio de Florentino Pérez como cazatalentos. El presidente vuelve a poner a prueba su intuición con apuestas como el fichaje del joven brasileño Reinier Jesus

Foto: Reinier celebra un gol con el Flamengo. (EFE)
Reinier celebra un gol con el Flamengo. (EFE)

Habrá quien se pregunte para qué quiere el Real Madrid a Reinier Jesus y por qué esa obsesión por fichar a tantos jóvenes talentos. Sobre todo brasileños. Es una estrategia que corresponde a la política de adelantarse a los clubes que tienen músculo financiero y pueden hacer desembolsos de más de 100 millones de euros. El Madrid también está capacitado. Esta temporada, ha llegado Eden Hazard por ese precio. Pero a Florentino Pérez le ha cambiado el olfato. Prefiere un joven con potencial que un 'crack' contrastado. Antepone fichar a un desconocido a un mediático. El tiempo dará o quitará las razones a un presidente que ahora se deja asesorar por los ojeadores y está relajadísimo.

Florentino Pérez no va de pobre. Va de listo. Ya tiene muchos tiros pegados en esto de gastar y desgastarse con los fichajes. Está en juego su prestigio como cazatalentos. O mejor dicho: vuelve a poner a prueba su intuición con apuestas como la de Reinier. "Miren, la gente dice que yo sé de números. Pero si de algo sé, es de fútbol", dijo el presidente en la última asamblea de socios compromisarios. Fue una manera de reivindicar su olfato futbolístico. Pero, sobre todo, de defender este modelo deportivo que apuesta por fichar jóvenes a precios que, por desconocidos, considera que son una inversión rentable.

Sería un atrevimiento cuestionar la gestión económica de un presidente que barre en las votaciones asamblearias cuando presenta los números. Los socios aprueban las cuentas por goleada. Pero la masa social blanca está inquieta por el tipo de fichajes que se hacen de un tiempo a esta parte. Cada vez que Florentino se junta con los peñistas o acude a un acto, le recuerdan que el deseado es Mbappé. Eso son palabras mayores para un presidente que no quiere tensiones con el Paris Saint-Germain. Va a otro caladero y pone el foco en los Vinícius y Rodrygo. Presume de que un día, más pronto que tarde, regresarán Odegaard, Kubo y Achraf con el reconocimiento de estrellas del fútbol. Y la inversión habrá sido excelente en lo económico y lo deportivo.

Reinier, en un entrenamiento con la selección olímpica sub 23 de Brasil. (EFE)
Reinier, en un entrenamiento con la selección olímpica sub 23 de Brasil. (EFE)

El ejemplo de Casemiro

Hay casos que dan la razón a Florentino. Uno de ellos está de actualidad. Casemiro llegó a Madrid en un mercado de invierno para jugar en el Castilla, como hará Reinier. Tuvo que marcharse traspasado con opción de recompra al Oporto y regresó más hecho. Hoy, Casemiro es uno de los jugadores más importantes en el Madrid de Zidane. En ese proceso de cocción hay demasiados jugadores comprados en los últimos años. Sería un éxito que todos triunfaran en el primer equipo como Casemiro.

Otro caso del que el club presume es el de Fede Valverde. Por el uruguayo se pagaron cinco millones de euros a Peñarol y, tras jugar en el Castilla y estar cedido una temporada en el Deportivo, se ha hecho un sitio en el primer equipo blanco. Uno de los pioneros en esta política (también se presume en la planta noble) es el rendimiento que ha dado Varane. El francés llegó en 2011, por consejo de Zidane, costó 10 millones de euros y suma 300 partidos con el Real Madrid.

Las posiciones por la planificación deportiva y económica en el Real Madrid se endurecen con este último fichaje. Esta política de traer a las jóvenes promesas del extranjero se contempla como una obsesión para los que no la comparten o les parece exagerada y una visión de futuro para Florentino y sus asesores. Reinier es el cuarto joven brasileño que recala en el club, tras Vinícius, Militao y Rodrygo. Se une a la larga lista en la que están Lunin, Kubo, Odegaard, Valverde, Jovic, Mendy… La contratación de Reinier se explica, dentro del club, como una nueva inversión por la edad (18 años) y el precio (30 millones de euros es el desembolso al Flamengo). No se podía dejar escapar la posibilidad de tener a otro de esos futbolistas que estaban en el radar de los ojeadores. Si sale bien, será un chollo. Y si no funciona aquí, habrá otro tipo de mercado para recuperar lo gastado.

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