está cedido en el mallorca

El negocio del Real Madrid con Kubo y la presión silenciosa para que juegue más

El Mallorca pagó medio millón de euros al Real Madrid por su cesión y asume la mitad del sueldo. Hay una línea de negocio para un chico con enorme potencial en Asia. Pero juega poco

Foto: Kubo en el partido que disputó el Mallorca contra el Getafe en el Coliseum. (Efe)
Kubo en el partido que disputó el Mallorca contra el Getafe en el Coliseum. (Efe)

La pregunta que se hacen en Mallorca es cuándo el entrenador Vicente Moreno depositará su total confianza en el japonés Kubo para entrar en el once. Es la que se pueden estar haciendo también en los despachos el presidente Andy Kohlberg (también vicepresidente de los Phoenix Suns) y el consejero delegado Maheta Molango (persona que apostó por el talento del joven futbolista). El club no se ha gastado 500.000 euros (cantidad que se desembolsó al Real Madrid por la cesión de una temporada) -y asume la mitad de la ficha de Takefusa Kubo (su sueldo es de 2 millones de euros brutos)- para que se quede en un revulsivo. En el Mallorca y en la isla los dirigentes tienen líneas de negocio y los aficionados piden divertirse con el chico de los 18 años que hace cosas diferentes.

Las ganas de que Kubo empiece a jugar con regularidad y tenga continuidad con el equipo bermellón son las mismas que se transmiten desde el club que preside Florentino Pérez (un fichaje que se logró una vez que se desvinculó del Barcelona). Cada partido se analiza qué es capaz de hacer el chico y la repercusión que tiene en Japón y en España. Kubo no es un futbolista más. Es un icono en Asia y en su país. El Mallorca cuando decidió su incorporación echó cuentas. Pagar ese medio millón de euros tendría un retorno. Los responsables de márketing y comunicación viajaron hasta Japón para abrir el mercado. Kubo tiene detrás de él a un país que está enganchado a la Liga. Lo mismo se piensa en el Real Madrid cuando se refieren al potencial futbolístico y económico que se puede explotar. Se habla de un excelente jugador y una fuente de ingresos. La materia prima es de calidad y para que salgan los planes de negocio hay que utilizarla.

Kubo en una acción con Vitolo en el partido contra el Atlético de Madrid. (Efe)
Kubo en una acción con Vitolo en el partido contra el Atlético de Madrid. (Efe)

El que se lo toma con más calma en todo este asunto es el entrenador del Mallorca. Vicente Moreno confía en un bloque sólido que viene formando desde su paso por la Segunda división B. Los cambios van lentos. Demasiado despacios para esos dirigentes y aficionados que se preguntan por qué no entra Kubo con más frecuencia en el equipo titular. Su papel, en las primeras ocho jornadas, está más enfocado a ser un revulsivo saliendo desde el banquillo. Moreno empieza a sentir la presión y los nervios que llegan desde el exterior por tener un jugador mediático. La relación del entrenador con el japonés es normal. Como uno más de la plantilla. El técnico marca unos plazos en la adaptación con un futbolista que considera demasiado joven y en una categoría en la que un equipo como el Mallorca no es fácil que pueda asumir riesgos. Antepone el orden táctico y el bloque compacto.

Gran despliegue de la prensa nipona

Fuera es dífícil tener paciencia cuando se ve a Kubo cómo está perfectamente integrado gracias a su facilidad para hablar en castellano y catalán. Es un chico risueño. Tiene desparpajo y personalidad en los entrenamientos. Se le ve maduro y motivado. Cuando le ha tocado jugar ha dado un aire más peligroso a los ataques del equipo. Es un factor desequilibrante. Kubo provoca una expectación enorme y el entrenador se ve más obligado a gestionar un equilibrio en el equipo. Vicente Moreno es más partidario de no quemar al joven jugador e ir dándole entrada poco a poco. Considera que es un futbolista diferente, pero le empieza a cansar que le pregunten constantemente por el japonés. Puede argumentar que en este último parón de Selecciones sólo ha disputado cuatro minutos en los dos partidos que ha jugado la selección nipona. Los largos viajes también le perjudican cuando tiene que regresar a Mallorca. Vicente Moreno pormenoriza más lo deportivo que el efecto de ilusión que genera Kubo.

El seguimiento que se le hace es intenso. En cada partido del Mallorca se acreditan más de una docena de periodistas japoneses que llegan desde Madrid, Barcelona y otras ciudades de Europa. Además de los cinco que residen en la isla para informar del día a día de su compatriota. No hay más porque el club tiene blindado a Kubo. No da entrevistas ni se le puede ver todos los entrenamientos. Takefusa Kubo no es como los dos anteriores futbolistas japoneses que jugaron en el Mallorca: Yoshito Okubo y Aki Hiro. Eran tiempos en los que se relacionaban a diario con la prensa. Kubo habla poco (lo hizo en el día del debut) y no es por vergüenza. El jugador más mediático marca los plazos. Este sábado se enfrentan en Son Moix el Mallorca y el Real Madrid y la expectación se ha disparado en su país. Kubo podrá jugar, si el entrenador cuenta con él, una vez que esta temporada en el club blanco han eliminado la 'cláusula del miedo' con los cedidos. Pueden enfrentarse al Real Madrid sin tener que pagar una compensación. Como sucedió con Reguilón en el partido contra el Sevilla en el Sánchez Pizjuán.

Takefusa Kubo eligió el Mallorca por ser un equipo de Primera división y con la ambición de tener minutos para demostrar que está preparado para jugar en la alta competición. No quiso quedarse en el Castilla que entrena Raúl González Blanco. Como sí lo hizo Rodrygo Goes. Es una muestra más de la seguridad que tiene de mostrarse como futbolista. Lo hizo en la pretemporada con Zinédine Zidane. Llamó la atención su habilidad, velocidad y calidad en los entrenamientos en tierras canadienses. Zidane lo utilizó poco, no se lo quedó y el japonés eligió el Mallorca.

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