la exigencia del nuevo entrenador

La mano dura de Quique Setién en el Barça y el peligroso amiguismo con los jugadores

El análisis es más profundo y no se detiene en el estilo o la propuesta del juego. Para enchufar al equipo, hay que mandar. Tener voz. Hacerse valer y mostrar la autoridad sobre los futbolistas

Foto: Quique Setién asoma por el túnel de vestuarios para salir al césped del Camp Nou. (EFE)
Quique Setién asoma por el túnel de vestuarios para salir al césped del Camp Nou. (EFE)

A Quique Setién le toca hacer algo que descuidó Ernesto Valverde. No se le ha fichado únicamente para recuperar la filosofía del mejor Barça. Lo del fútbol coral está muy bien para los amantes del espectáculo. El presidente del FC Barcelona y los dirigentes quieren más disciplina. Elevar el nivel de exigencia. Apretar a una plantilla con claros síntomas de estar cómoda con un entrenador que era condescendiente. Valverde cayó en el peligroso amiguismo con los jugadores. "Nos hacía falta un impulso", repite Josep Maria Bartomeu. Puede que así se pueda explicar también por qué los jugadores se desconectaban de los partidos en momentos clave. Había relajación en el día a día y salía a relucir en fases de los encuentros. Cuando llegaron citas clave, se notó la falta de tensión y penalizó.

El análisis que hace la cúpula del Barcelona es más profundo y no se detiene en el estilo o la propuesta futbolística. Para enchufar al equipo, hay que mandar. Tener voz. Hacerse valer y mostrar la autoridad sobre los futbolistas. Lo que le ha sucedido a Ernesto Valverde tiene mucho que ver con el peligro que corre un entrenador que confunde ser cercano con los jugadores y se convierte en un amigo. Valen como ejemplo las decisiones que tomaron Pep Guardiola y Luis Enrique en su momento de marcharse del Barça. Ambos sufrieron un desgaste, pero sobre todo se dieron cuenta de que había llegado un momento en el que su discurso perdía efecto. Se fueron para evitar caer en un bloqueo y renovar sus energías y las del Barcelona.

Quique Setién, Bartomeu y Abidal, en la presentación del nuevo entrenador. (EFE)
Quique Setién, Bartomeu y Abidal, en la presentación del nuevo entrenador. (EFE)

Ernesto Valverde puede ser otro de esos casos de entrenador que acaba siendo devorado por los egos y el poder de una plantilla del nivel de estrellas que tiene el Barcelona. Es lo que vio desde hace tiempo Bartomeu, o por lo menos tenía esa percepción. Pero no se atrevió a dar el paso. Ernesto Valverde, respaldado por las dos Ligas consecutivas, se hizo fuerte. Se mantuvo en el puesto con la creencia de que conseguiría aprender de los errores y tener más carácter. No fue así, pese a que los jugadores lamenten el despido.

La reivindicación de Piqué

De Ernesto Valverde se han despedido los pesos pesados con pena y nostalgia. Le desean lo mejor y le califican de buena persona. Es lo peor que podrían hacer de cara a los dirigentes. Algo similar les sucedió a Vicente del Bosque y Carlo Ancelotti en su etapa de entrenadores del Real Madrid. Ganaron títulos y acabaron siendo los responsables de la falta de intensidad y tensión de la plantilla. Los echó Florentino Pérez como ahora Bartomeu prescinde, con malas formas, de Valverde. Hay mensajes de jugadores que llevan recados implícitos y reivindicativos. Es el caso de Gerard Piqué, que escribe: “Te vas dejando al equipo líder y ganando dos Ligas en dos años. Fue un honor trabajar a tus órdenes y espero que te vaya todo genial. Siempre es un placer cruzarse en la vida a personas como tú. Un fuerte abrazo, míster”. Piqué ya ha protagonizado un roce esta temporada con la cúpula. Los acusó de filtradores.

La mano dura de Quique Setién en el Barça y el peligroso amiguismo con los jugadores

Hay una ruptura entre Josep Maria Bartomeu y el vestuario. Propiciada por la decisión de echar a Ernesto Valverde y probablemente por hacerlo sin consulta. Entre los motivos, no están solo los fracasos en grandes citas, sobre todo en la Champions, y la indefinición en que se encontraba el estilo Barça. También influye la falta de autoridad del entrenador para gestionar las indisciplinas de casos como el de Dembélé o las vacaciones y días libres de los que disfrutaba la plantilla. Los viajes de ocio de jugadores (Luis Suárez y Dembélé) cuando estaban lesionados. Hay líneas rojas que separan al entrenador del futbolista.

Quique Setién, que llega emocionado al banquillo culé, tiene la recomendación de exigir tensión, concentración y subir el nivel de cada uno de los jugadores. Llega con más misiones. Lo que en el Barcelona califican como un revulsivo. A Setién le corresponde mejorar el juego y las actitudes individuales. La primera medida ha sido la de anular el día libre que tenían los jugadores este miércoles. Setién les cita para un nuevo entrenamiento.

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