la difícil remontada del malagueño

El suplicio de Isco en el Real Madrid (y por qué se 'borran' Bale y James)

No lleva bien el papel secundario que le da Zidane. Isco se estanca en el Real Madrid. Lo grave es ver cómo Bale y James son capaces de irse del Bernabéu sin acabar el partido contra el Betis

Foto: Isco, junto a James, en el banquillo durante el partido entre el Real Madrid y el Granada. (EFE)
Isco, junto a James, en el banquillo durante el partido entre el Real Madrid y el Granada. (EFE)

Cada partido que pasa del Real Madrid tiene un papel más irrelevante. Isco no ha caído en desgracia para Zidane como le sucedió con Solari. Se ha estancado. Esto, siendo generosos. Los más exigentes con el malagueño no tienen dudas de que sigue en caída libre y no hay visos de una remontada. No los hay porque el entrenador francés tiene en su cabeza a otros jugadores que aportan más verticalidad y energía al juego. Casemiro y Kroos son intocables. Fede Valverde gana terreno y se empieza a considerar más titular que suplente. De él dijo Zidane que "es un futbolista moderno". Destacó su fuerza y la continuidad que da al juego. Por delante de Isco sigue estando Luka Modric, pese a que el croata empiece a transmitir dudas sobre su estado físico. Isco tiene un papel secundario que no le gusta pero no le queda más remedio que aceptar.

Es su séptima temporada en el Real Madrid, juega poco, no está entre las preferencias del entrenador y se le han cerrado las puertas de la Selección española. El panorama es gris tirando a oscuro. En otros tiempos, tampoco hay que irse muy lejos, el malagueño habría puesto el grito en el cielo. De alguna manera, habría transmitido su incomodidad. A Solari se lo hizo saber con un desplante en Ipurua. No le dio la mano y desde ese momento empezaron la mayoría de sus problemas. Se le acusó de mal profesional, mal compañero y estar en baja forma física. Solari informó en el club de su indisciplina. El futbolista con cartel de mágico pasó a ser problemático. Un quebradero de cabeza más para Florentino Pérez y Zidane en la planificación de la plantilla. ¿Cómo vender a Isco si estaba devaluado? Zizou entendió que era recuperable y en ello está, pese a que no le vea con la inspiración y la claridad que tenía en su primera etapa.

James, en el partido contra el Mallorca. (EFE)
James, en el partido contra el Mallorca. (EFE)

Los que conocen a Isco confirman que atraviesa su particular suplicio y no lleva nada bien una situación que no mejora. No comprende lo que sucede a pesar de que Zidane diga que entra en las rotaciones en una temporada larga. Isco necesita jugar con regularidad para tener confianza. Quiere saber que es importante, como lo era antes de su episodio con Solari, y estar para jugar de inicio. Regresar al rol de revulsivo (el de hace tres años) saliendo desde el banquillo es duro para él. Su situación se agrava cuando tiene la ocasión de estar en el once y Zidane le hace jugar de mediocentro en la derrota contra el Mallorca. Lejos del área. Fuera de sitio y obligado a hacer coberturas para equilibrar el sistema. A Isco le falta confianza. No deja de ser algo que piden todos los jugadores, pero que en su caso es más evidente cuando comprueba que ha bajado en el escalafón y es, siendo optimistas, el quinto centrocampista. Contra el Betis, no tuvo ni un minuto. De mal en peor.

El mal ejemplo de Bale y James

El malestar de Isco es comprensible dentro de lo que se espera de un futbolista que tiene una mejor actitud desde que ha llegado Zidane. No tiene nada que ver con lo que está sucediendo con Bale, principalmente, y ahora con James. Isco, escarmentado por lo que sucedió la temporada pasada, se esfuerza por demostrar en cada entrenamiento que está comprometido. No es el caso del galés. Sigue de baja, sin saberse con exactitud cuál es su fecha de regreso. A él se une James. El colombiano regresó la semana pasada de Colombia, con permiso por el nacimiento de su hijo, y también está lesionado. Ha cogido la mala costumbre de Bale. Marcharse del Bernabéu antes de que finalice el partido contra el Betis sin incumplir el reglamento por el margen que les dan los últimos diez minutos para evitar las aglomeraciones.

Mal asunto para el Real Madrid. Los dos jugadores que no quería Zidane en su plantilla y se acabaron quedando por falta de ofertas y su resistencia a buscar otros equipos están señalados por un comportamiento poco profesional. No quedarse a ver si el equipo empataba, ganaba o perdía contra el Betis en el día en que se podía recuperar el liderato no habla bien del interés de estos dos jugadores. Es otra forma de borrarse. De no hacer equipo. De demostrar al entrenador, sus compañeros, el club y la afición que acudir al estadio como espectadores les da pereza. Podrían verlo igual en casa. Da que pensar. El caso es que los dos empiezan a comprobar que Zidane, al que bien conocen, no les pondrá fácil la vuelta al equipo. El entrenador va marcando sus preferencias y entre ellas están dos jóvenes (Fede Valverde y Rodrygo).

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