la guerra civil en el club

El motín del vestuario del Valencia y los 6 millones de euros que retienen a Alemany

Los puñales sobrevuelan en la guerra civil interna que se libra en el Valencia. Los jugadores adoptan una actitud de insubordinación y no hablan. Alemany aguanta para no pagar una penalización

Foto: Albert Celades con gesto serio y solo en la rueda de prensa antes del partido contra el Chelsea. (Efe)
Albert Celades con gesto serio y solo en la rueda de prensa antes del partido contra el Chelsea. (Efe)

El vestuario del Valencia se subleva contra el dueño del club y los jugadores pasan factura a Peter Lim. Son las consecuencias del polémico despido de Marcelino García Toral. Los futbolistas se han amotinado y siguen adelante con su 'ley del silencio' como respuesta a lo que consideran una decisión injusta y perjudicial para un grupo que se sentía identificado con el técnico asturiano. Lo espantoso de esta crisis se vio en la imagen de soledad de Albert Celades en la rueda de prensa, en Stamford Bridge, antes del estreno en la Champions contra el Chelsea. Ningún futbolista compareció con el nuevo entrenador. Cumplieron su amenaza y siguen adelante con su protesta como se pudo comprobar en el Camp Nou. En el primer partido sin Marcelino, el Valencia fue goleado por el Barcelona y ningún jugador atendió a los medios de comunicación. La situación es más grave cuando tampoco lo hacen ni el presidente, Anil Murthy, ni tampoco el director general, Mateu Alemany.

Los puñales vuelan por la planta noble en el Valencia y Mateu Alemany está en la cuerda floja. El ejecutivo, uña y carne con Marcelino García Toral, se sintió traicionado y ninguneado por Lim con las negociaciones a su espalda para vender a Rodrigo Moreno al Atlético de Madrid. Alemany no ha sido despedido y, aunque su situación es delicada, prolonga su estancia a la espera de que el club dé el paso. No lo puede hacer él por una simple razón: tiene una cláusula de penalización en su contrato por la que si se marcha tiene que abonar la cantidad de 6 millones de euros. Es la 'guerra fría' en la que se encuentra el principal ejecutivo que, tras el despido de Marcelino, ha perdido el poder que tenía dentro del club.

Marcelino García Toral rompe a llorar en su despedia. (Efe)
Marcelino García Toral rompe a llorar en su despedia. (Efe)

Mateu Alemany se pone al lado de los futbolistas y guarda silencio. No se le comunicó la decisión del despido de Marcelino ni tampoco la contratación de Albert Celades. No pinta nada el hombre que, junto al entrenador asturiano, dieron forma a un proyecto deportivo que en las dos últimas temporadas se clasificó para la Champions y ganó la Copa del Rey. Serán días y semanas duras para Alemany. Tendrá que resistir a la crisis y los ninguneos del presidente y mano derecha de Peter Lim. Anil Murthy, a petición del multimillonario que dirige el Valencia desde Singapur, ha cambiado el modelo de gestión y, con la intermediación de Jorge Mendes, hacen y deshacen sin tener en cuenta a Alemany. Solo le queda esperar a que se pacte una salida o esperar hasta junio de 2020 para marcharse libre. Si lo hace antes tiene que pagar de su bolsillo los 6 millones de euros.

El castigo de Peter Lim

Todo lo que rodea al Valencia tiene tintes dantescos. Los jugadores mantienen una actitud de insubordinación y, desde que echaron a Marcelino, atacaron por las redes sociales a Peter Lim y Anil Murthy. El más contundente fue Ezequiel Garay con un duro mensaje en el que elogiaba a Marcelino y criticaba el despido con estas palabras: "Quien haya tomado esta decisión NO solo te llevó a ti por delante. Arrastró a todo un equipo y afición, algo que alto y claro digo: NO ES JUSTO". Hubo más mensajes de reproche de un vestuario que se toma la venganza con la postura de no hablar ni ante la prensa ni en los actos con los patrocinadores del club. Se arriesgan, muchos de ellos, a las represalias de Peter Lim.

El cariz que están tomando los acontecimientos son desagradables para una afición que observa la crisis como una guerra civil interna. Hay dos bandos en el Valencia. Los jugadores y Alemany contra Peter Lim y Anil Murthy. Es desalentador comprobar cómo el equipo no tuvo tensión en el Camp Nou y el comunicado que emitió el club tras la goleada: "Hemos sufrido, pero debemos unirnos los que amamos el Valencia. Sin luchas ni distracciones que solo nos dañan. Es lo que hay. Cerramos filas y defendemos el VCF". El 'es lo que hay' hace todavía más daño y genera más inestabilidad.

El envite del vestuario a Peter Lim afecta a la imagen del Valencia y al nuevo entrenador. La imagen de Albert Celades, solo, en la rueda de prensa antes de jugar contra el Chelsea es la de un técnico abandonado por sus jugadores. La negativa de los futbolistas a hablar tendrá consecuencias. La UEFA obliga a que comparezca uno o dos jugadores y la normativa contempla un apercibiemiento que puede ser sancionable con una multa si hay reiteración. El castigo mayor, sin dudas, serán las medidas que tomará Peter Lim y que iremos conociendo.

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