Avanzó sus planes al bajar del avión

Genio y figura: el 'show' de Marc Gasol en Madrid durante la celebración del Mundial

El pívot de la Selección fue el gran protagonista en los festejos del Mundial por las calles de la capital de España. Bailó, bebió, cantó y animó a las masas como ningún otro. El público, a sus pies

Foto: Marc Gasol, animando al público en el escenario de Colón. (EFE)
Marc Gasol, animando al público en el escenario de Colón. (EFE)

Marc Gasol fue fiel a la cita y no decepcionó a sus fans. En una versión más contenida que la que presenciaron el pasado mes de junio los seguidores de los Raptors, tras la conquista del anillo NBA, pero igual de simpática y divertida. Esta vez, Marc tuvo que guardar las formas porque los Reyes, Felipe VI y Letizia, y el presidente en funciones del Gobierno, Pedro Sánchez, esperaban a la Selección en Zarzuela y Moncloa, respectivamente. Ahora, antes de visitar a sus majestades, el pívot de Sant Boi ya se había encargado de calentar al personal a través de las redes sociales, por si había dudas: "¡Allá vamos otra vez!", escribió adjuntando un vídeo de Freddie Mercury.

Genio y figura: el 'show' de Marc Gasol en Madrid durante la celebración del Mundial

Inmediatamente, los ecos de lo acontecido en Canadá corrieron como la pólvora por internet. Marc prometía espectáculo, desfase y mucho cachondeo. Había que salir a la calle para comprobarlo de primera mano, claro, y así lo hicieron miles de personas en Madrid. La ciudad se volcó como nunca antes con la Selección. Desde Princesa, donde comenzó la gira en el autobús descapotable, hasta la parada final en Colón, donde los jugadores agradecieron el apoyo de toda una marea de gente que no alcanzaba la vista. Muchos de ellos, como posteriormente reconocieron ante los micrófonos de las televisiones presentes en el evento, llevaban esperando a los héroes desde el mediodía.

Genio y figura: el 'show' de Marc Gasol en Madrid durante la celebración del Mundial

La comitiva española llegó hora y media tarde respecto al horario previsto al aeropuerto de Barajas y el resto de actividades se tuvieron que retrasar considerablemente, pero mereció la pena esperar. Gasol y compañía, sobre todo Willy Hernangómez (el primero en abrir una lata de cerveza) y Juancho, llevaron la voz cantante e hicieron las delicias de todos los presentes. "Espero no hacer un Sergio Ramos", comentó a los micrófonos de Mediaset el pequeño de los hermanos, que no soltó el trofeo durante los 45 minutos que tardó la Selección en llegar al escenario preparado para la ocasión.

Marc Gasol, junto al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. (EFE)
Marc Gasol, junto al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. (EFE)

Pero la gran mayoría de 'flashes' se los llevó un sonriente Marc Gasol, que se hizo de rogar al principio y comenzó a desatarse poco después. "En Toronto fueron seis horas de fiesta. Vamos paso a paso. Yo soy más de barra que de bailar", comentó. No tardó demasiado en montar el 'show'. Primero, con Sergio Llull. Ambos empezaron a arrojar balones pequeños de goma a la gente que se agolpaba en las aceras. "¿Te estás tirando 'mandarinas', verdad, Sergi?", le preguntó con guasa. El balear no pudo contenerse de risa y respondió afirmativamente: "Siempre son 'mandarinas', siempre". Marc tuvo algún pequeño problema con los semáforos. Montar en un autobús descapotable a un jugador de su tamaño es lo que tiene. El catalán tuvo que agacharse varias veces para no darse de frente con algunos de ellos. "¡Uyyy!", le gritaban desde abajo. Fue escuchar 'Chiquilla', del grupo Seguridad Social, y empezar a botar y bailar. Llull le siguió el juego, mientras Claver se desternillaba.

Intentó contagiar al resto de compañeros y miembros del cuerpo técnico, pero no tuvo demasiado éxito. Miró a Scariolo como suplicándole complicidad, pero el técnico italiano se desentendió entre aspavientos. "A mí no me líes", pareció decirle. Por aquel entonces, Marc ya llevaba algunas cervezas encima, tampoco demasiadas. Eso sí, las suficientes como para aceptar el reto. "¡Marc, de un trago!", le gritó un grupo de aficionados. "¿De un trago?, ok", les respondió.

Se desataron los vítores y las carcajadas: Marc alzó el codo, se pegó el bote a la boca y se bebió el contenido a gusto. Un 'hidalgo' de categoría, como la que habitualmente demuestra sobre el parqué. "Ahí lo lleváis", le faltó manifestar. Su mejor número, el que todo juerguista esperaba. Y es que, aunque parezca una estupidez, que lo es, ver a un deportista profesional divertirse como una persona corriente despierta una simpatía inusitada.

"El rey del mundo"

Ya en Cibeles, Marc aprovechó el paso lento del autobús para posar con los aficionados desde su azotea particular. A Ricky Rubio, que en ese instante estaba a su lado, le gritaban "¡MVP, MVP!" y se moría de vergüenza. Marc, que lo vio, le cogió por los hombros y animó aún más a la masa. Al de El Masnou se le puso la cara como un tomate. Gasol estaba en su salsa, disfrutaba de su lado más carismático. En Colón, el ruido era ya ensordecedor. Marc bajó del bus con su medalla de oro colgada al cuello y no dudó en chocar las manos con los aficionados, al igual que hicieron el resto de la expedición. Todos estuvieron muy cercanos y amables. En sencillez y humildad, a este grupo de jugadores no lo gana nadie. Sus rostros de asombro ante lo que estaban presenciando no dejaba lugar a dudas. "La hemos liado muy grande", dijo Rubio ya encima del escenario, al comprobar de primera mano el extenso campo humano.

Gasol, en su salida al escenario. (EFE)
Gasol, en su salida al escenario. (EFE)

A Marc Gasol, el 'speaker' de la ceremonia le presentó como "el rey del mundo" y la "furia del dragón". No escatimó en adjetivos. El de Sant Boi salió a la palestra con una sonrisa de oreja a oreja, entre la pirotecnia y el 'Seven Nation Army' de los White Stripes. Era una auténtica estrella del rock and roll. "Solo os pido una cosa, que cuando no ganemos también nos sigáis apoyando", espetó al público entre muecas, desafiante. Acto seguido, proyectó el micrófono hacia el foso para escuchar bien alto a una afición absolutamente entregada: "¡Campeones, campeones!". Sus compañeros de batalla dieron un paso hacia delante para saltar con él: "De verdad que no sé por qué no me dieron el micrófono en Toronto", le comentó a un Sergio Scariolo que disfrutó, como todos, de una noche fantástica y de un grupo de leyenda.

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