el desahogo del capitán

La obligación de Messi de aceptar a Griezmann (aunque le fastidie)

Entre Neymar y Griezmann prefería al brasileño. Es la pena que tiene Messi de que el fichaje del francés haya sido un tapón por los 120 millones de euros que le costó al Barcelona

Foto: Leo Messi saluda a los aficionados del Camp Nou antes de la disputa del trofeo Joan Gamper. (Efe)
Leo Messi saluda a los aficionados del Camp Nou antes de la disputa del trofeo Joan Gamper. (Efe)

A Messi no le queda otra que admitir a Griezmann. El argentino deja claro, en la entrevista concedida a 'Sport', que su deseo era que Neymar regresara al Barcelona y cuando le preguntan por si la plantilla es mejor que la de la temporada pasada con los fichajes de De Jong, Griezmann, Neto y Junior responde con un "no sé si es mejor". Que el preferido del capitán del Barcelona era Neymar se conocía y faltaba ecucharle para confirmar las sospechas. La llamada de Neymar a Messi para pedirle que le echara un cable se debió producir más tarde que la del Barcelona a Griezmann. Cuando al presidente se le trasladó que Messi y el vestuario tenían la necesidad de que se activara el regreso del brasileño, el francés ya estaba contratado.

La antelación en el Barça por reforzar la plantilla con Antoine Griezmann generó problemas financieros en el club. De no haber gastado los 120 millones de euros en el francés, el camino en la negociación con el Paris Saint Germain habría sido más sencillo para encarrilar la vuelta de Neymar. Después de esta operación, en el club se quedaron con poco margen de maniobra, sin liquidez y 'overbooking' de atacantes (Dembélé, Coutinho...).

Este es el lamento de Messi. Entre Neymar y Griezmann prefería al primero porque es su amigo y le considera mejor futbolista. Habla en profundidad de lo que hubiera aportado la vuelta del brasileño, al que en términos deportivos considera uno de los mejores futbolistas del mundo. "Me hubiera encantado que volviera Neymar, pero no sé si el club realmente quería o no. Sinceramente no sé si el Barça hizo todo lo posible para ficharlo", es la duda que traslada y que se puede interpretar como una queja. De lo que no tiene que tener sospechas es de que las negociaciones se televisaron con los viajes de las diferentes comitivas a París y el ofrecimiento de jugadores que no convencían al PSG. Principalmente porque el Barcelona no tenía dinero. Se había gastado 239 millones de euros en Griezmann, De Jong, Neto y Junior. Con esa cantidad, probablemente se habría puesto toda la carne en el asador para conseguir el fichaje de Neymar.

Messi y Griezmann en un partido entre el Barcelona y el Atlético de Madrid. (Efe)
Messi y Griezmann en un partido entre el Barcelona y el Atlético de Madrid. (Efe)

Messi estaba a corriente de cómo iban las negociaciones para intentar traer de vuelta a Neymar. Hablaba con su amigo, le daba esperanzas y animaba a que resistiera. El esfuerzo, como ha quedado comprobado, ha sido infructuoso. Los dirigentes del Barcelona se encontraron con la negativa de Dembélé a entrar en la operación, se quitaron de encima a Coutinho, apartaron a Rakitic, se han desprendido de Rafinha... Bartomeu quiso ir a las rebajas de París en el mes de agosto y esto a Messi parece ser que no le convence. No le queda más remedio que asumir la realidad. El que ha venido es Griezmann y tiene que aceptarlo pese a que le cueste darle cariño o tenga la frustración de que ha sido el tapón para recuperar la 'MSN' (Messi, Suárez y Neymar).

Guarda la distancia

A Messi no se le pide que lance confetis con el fichaje de Griezmann, pero en la directiva estarían encantados si empieza a poner de su parte y se acerca al francés. Griezmann ya no puede hacer más para llamar la atención del argentino. Le han llamado 'pelota' por decir cosas así como que había dos números uno: Lebron James en el baloncesto y Messi en el fútbol, que quería tomar mate con el argentino y que el segundo gol que le marcó al Betis se lo copió a Messi después de verle en un entrenamiento. Se desconoce en qué entrenamiento han coincidido si el argentino lleva más de un mes de lesionado. Como tampoco se tiene la certeza de que Messi haya tenido un acercamiento con el francés.

"A Griezmann he tenido la oportunidad de conocerlo. Muy poquito. Estoy lesionado y entrenando al margen. Ya tendremos la oportunidad de compartir muchas cosas", comenta Messi en el 'Sport'. Deja la sensación de que habla con distancia, cierta frialdad y no se le nota, todavía, apasionado. Puede deberse, en gran parte, a esa decepción que no se ha quitado de encima por el fracaso en las negociaciones con Neymar y tampoco hay que olvidar que no le gustó que Griezmann rechazara al Barcelona en el documental que produjo una empresa de Gerard Piqué. Después de este suceso, Griezman se proclamó campeón del mundo con Francia. El sueño de Messi.

En todo este asunto lo único que se supone que Leo Messi saca de positivo es que la no llegada de Neymar le vale para que la gente se quite de la cabeza esa ida de que es el que manda en el club, impone decisiones a los entrenadores y dirigentes y pone y quita futbolistas. En esta ocasión los caminos de Josep María Bartomeu y Messi eran diferentes. El presidente tiró por Griezmann y el argentino llegó tarde al de Neymar.

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