un partido a la contra

La tensión y la calma con Neymar del Barcelona y el Real Madrid

Neymar se ha convertido en un partido entre Barcelona y Real Madrid en el que puede no haber ningún ganador. Si se queda donde está podrían celebrarlo con una victoria. Ni para ti ni para mí

Foto: Neymar corre en solitario en un entrenamiento con el Paris Saint Germain. (Efe)
Neymar corre en solitario en un entrenamiento con el Paris Saint Germain. (Efe)

Crece la sensación, entre los dirigentes de ambos clubes, de que el Barcelona y el Real Madrid firmarían un empate en la maraña que se ha convertido el asunto del fichaje de Neymar. Si el brasileño se queda donde está podrían celebrarlo como una victoria. Ni para ti ni para mí. Es del Paris Saint Germain y punto. Pero se trata de seguir jugando el partido a la contra, cada uno con sus estrategias, una vez que Neymar y el PSG llegaron a un acuerdo de explorar las posibilidades de una salida del brasileño. La diferencia entre los dos contendientes es que uno tiene más tensión que otro. Al Barcelona se le percibe más presión y en el Real Madrid mantienen la calma. Aunque Florentino Pérez, cada día que pasa y cuando comprueba la negativa del PSG al Barça, está más obligado a concretar sus intenciones.

Es el contraste en el embrollo que se ha convertido el caso de Neymar. El Barcelona lleva la iniciativa una vez que el brasileño ha sido claro, en el chat que comparte con Messi, que su deseo es regresar al equipo culé. Tiene narices que Neymar hable más con Messi que con Bartomeu. Si quiere ir al Barça lo suyo sería que estuviera más en contacto con quien le tiene que fichar. Esto es lo que mosquea a los dirigentes culés. Si hay que ficharle, que por lo menos dé la cara y facilite las negociaciones. Le piden una declaración pública, un gesto, que pueda ayudar a presionar y no lo hace. De mosqueo se pasa a enfado cuando se interpreta que puede estar jugando a dos bandas y si no es el Barcelona le da igual porque ahí está el Real Madrid.

Neymar en París. (Efe)
Neymar en París. (Efe)

En el Barcelona hay más tensión cuando el Paris Saint Germain le empieza a poner fecha a una última oferta que sea más convincente y ofrezca unas garantías de pago. Piden, por lo menos, el pago de 170 millones de euros. Si no es ahora, tendrá que ser dentro de un año. Pero eso de meter jugadores para abaratar la operación o querer pagar a dos años o en diferentes plazos les parece una broma en París. No se dan cuenta que que el PSG llegó con un talón de 222 millones de euros. Un pago al contado. El problema que tiene el Barcelona es de liquidez en estos momentos. Para pagar los 120 millones de euros de Griezmann tuvieron que pedir un crédito y a Coutinho lo han tenido que ceder por 8,5 millones de euros. Si tuvieran la garantía de que dentro de un año el Bayern del Munich va a ejecutar la opción de compra de los 120 millones de euros todo sería más sencillo. Pero esto no se lo asegura nadie. El Bayern no pagó, por si vale, los 42 millones por James. Menos del doble que Coutinho. Así se rige el nuevo mercado.

La cita de Florentino

A la espera de que el Barcelona encuentre nuevas fórmulas para presentar y garantizar el pago de los 170 millones (más el alquiler por el jugador de una temporada), en el Real Madrid empiezan a salir de su calma, de estar en el segundo plano, y sienten que les llega el turno de hacer algo. Más que tensión hay alertas. Florentino espera la llamada que le dé cita para una negociación. Apura el cierre del mercado de fichajes y hace ver que no tiene urgencias ni necesita a Neymar. Es la mejor estrategia para conseguir que la operación tenga un precio más rebajado. Pero a Florentino, el PSG le va a pedir el mismo precio que al Barcelona. Una cantidad que le asegure los 170 millones de euros. El Real Madrid la puede pagar dentro de un año en esa fórmula de cesión con opción de compra y, además, maneja jugadores. El nombre de Keylor Navas está sobre la mesa. El PSG necesita un portero. Hasta podría haber salidas como la de James si el Nápoles, principal interesado, vuelve a mover ficha y pone los más de 40 millones de euros que piden en la casa blanca.

Neymar se ha convertido en un partido entre Barcelona y Real Madrid en el que puede no haber ningún ganador. Es lo que empieza a detectar el brasileño cuando percibe que Bartomeu ni Florentino dan el golpe. Y no lo hacen solo por la complejidad de una operación en la que hay que soltar mucho dinero sino también por las dudas de la salud del jugador. El riesgo de fichar a un futbolista que ha tenido dos lesiones en el pie en los dos últimos años. Lo de los emisarios y enlaces es un apartado casi menor. En el Barcelona no le hacen falta porque queda dicho que Neymar habla con Messi y en el Real Madrid tiene amigos brasileños. La calma, para Barça y Madrid, es que se quedara en París.

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