regresa a madrid con LA JUVENTUS

Los 250€ diarios de Cristiano Ronaldo (por su 'amor' a España) y su conciencia tranquila

Cristiano Ronaldo regresa a España para enfrentarse al Atlético de Madrid después de aceptar en la Audiencia Provincial la sentencia por cuatro delitos fiscales. Está liberado

Foto: Cristiano Ronaldo celebra un gol con la Juventus en el campeonato italiano. (EFE)
Cristiano Ronaldo celebra un gol con la Juventus en el campeonato italiano. (EFE)

Cada día que pase, de aquí a dos años, Cristiano Ronaldo paga a la Hacienda española la cantidad de 250 euros hasta que llegue al total de 365.000 euros—como medida pactada para sustituir los 23 meses de cárcel de su condena por fraude fiscal. Este es el pacto que aceptó, a regañadientes, y que corroboró en la Audiencia Provincial de Madrid. El pago de 18,8 millones de euros por cuatro delitos fiscales entre 2011 y 2014. Del pacto firmado en la Audiencia —el 22 de enero— con su paseíllo, de la mano de su novia, Georgina Rodríguez, a su regreso a la capital para jugar contra el Atlético de Madrid ha pasado poco tiempo. La diferencia es que, como dicen los que conviven con él, ahora “tiene la conciencia más tranquila que nunca”.

El estado de ánimo del portugués ha mejorado con el pago de la multa y la aceptación de una sentencia de la que sigue renegando. Su abogado —José Antonio Choclán— le convenció de que no había otra salida. Pactar y acabar con el asunto. Se ha liberado y mantiene vigente su desafío. Demostrar a Florentino Pérez que se equivocó abriéndole la puerta del Real Madrid y olvidarse de España —país en el que dice que fue víctima de una persecución—. Ese sentimiento de injusticia no se lo ha quitado. El desafío deportivo lo retoma en el partido que tiene que disputar en el Wanda Metropolitano. Si Cristiano se fue a la Juventus es para superarse con el reto de que puede ganar su sexta Champions sin el escudo del Real Madrid.

Ese fuerte orgullo es el que le hace más competitivo y trae de regreso a España su insaciable ambición para enfrentarse al equipo de Simeone. El Cristiano de la Juventus tan solo ha tenido un momento malo. Cuando fue eliminado de la Copa por el Atalanta y le comunicaron que tenía que hacer el paseíllo para entrar en la Audiencia Provincial de Madrid. El resto de su breve etapa italiana es todo felicidad. Llega al duelo contra el Atlético como el máximo goleador de la Serie A italiana 19 tantos y el máximo asistente. Se le siguen cayendo los goles y está exageradamente motivado. En Turín —no para de decir— ha descubierto una nueva familia.

Cristiano, a su llegada a la Audiencia Provincial junto a su novia, Georgina Rodríguez. (EFE)
Cristiano, a su llegada a la Audiencia Provincial junto a su novia, Georgina Rodríguez. (EFE)

Los ceños y el engaño

De su etapa en España le queda un resentimiento que le impide recordar todo lo positivo, pese a que estuvo nueve años y es el máximo goleador en la historia del Real Madrid. Lo malo empezó ese 13 de junio de 2017, cuando recibió la comunicación de la Agencia Tributaria. Comenzó la tormenta. La Fiscalía le acusó de defraudar 14,7 millones de euros y su caso salpicó al Real Madrid. En concreto y muy directamente a Florentino Pérez, del que Cristiano Ronaldo dice que no se portó igual que el Barcelona con Messi. Cuando el argentino tuvo que pasar por el banquillo para declarar en un juicio y la defensa que tuvo del club resultó impagable en todos los sentidos. Su enfado empezó por sentir que el Madrid había emitido un débil comunicado para defender su inocencia y luego se sintió engañado con promesas incumplidas.

El conflicto se enredó con los celos por los sueldos de Messi —en su última renovación— y Neymar con el fichaje por el Paris Saint-Germain. A eso se sumaron unas palabras de Florentino, en su último Balón de Oro, cuando interpretó que hizo un guiño a Neymar. El cariño y el reconocimiento que pedía no los encontraba hasta que en Turín aplaudieron su golazo de chilena y pidió a Jorge Mendes —su agente— que le sacara del Madrid para irse a la Juventus. Meses en los que su caso con Hacienda no estaba resuelto y pleiteaba para demostrar que no hubo omisión deliberada en su declaración y todo se debía a una diferencia de criterios.

Harto de pasarlo mal, sentirse injustamente tratado, distanciado de Florentino y hasta humillado por Hacienda, decidió marcharse a Italia. Regresa a Madrid, de nuevo, pero esta vez para jugar un partido de fútbol contra el Atlético de Madrid. Y lo hace liberado, con la conciencia tranquila y hasta con ironía cuando dice que “España ha perdido a su mejor contribuyente”. En su último mensaje en las redes sociales, antes de viajar a Madrid, se limita a publicar una fotografía de su cara con gesto de máxima concentración y un mensaje: enfocado.

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