el empate deja la eliminatoria abierta

La 'pifia' del Real Madrid contra un Barcelona con medio Messi

El Real Madrid se lleva un buen resultado en el primer asalto copero contra el Barcelona. Pero desaprovechó los minutos que no estuvo Messi y luego se empequeñeció

El resultado es bueno para el Real Madrid, pero la 'pifia' que deja en el Camp Nou ensombrece lo positivo. Solari puede dar por bueno el empate (1-1), pero tiene que aclarar si pretende competir con el equipo que jugó antes de que entrara Messi o el de después. No es lo mismo. El Real Madrid no fue capaz de ganar al Barça en todo el tiempo que estuvo Messi en el banquillo. Cuando entró el argentino ya había empatado Malcom, y antes del gol del brasileño, los azulgrana ya tenían durante mucho tiempo arrinconado al Madrid. Cuando salió Messi, fue peor todavía para los de Solari.

Le dio para empatar porque queda la sensación de que Messi no puso toda la carne en el asador y Solari agotó todos sus planes. Primero empezó con un once en el que estaban Vinícius y Marcos Llorente. Con el gol de Malcom tiró de la experiencia de Bale y Casemiro. Y en la recta final buscó el revulsivo con Marco Asensio. Tres vueltas al once para sacar un resultado que pueden dar por bueno en la filas blancas, pero que deja dudas sobre el nivel para competir contra los grandes. Es mejor este empate que la goleada que se llevó el Madrid de Lopetegui, y ese día no jugó ni un minuto Messi. Pero la sensación que queda en la ida de la Copa es que el Real Madrid agotó todo su repertorio y en el Barcelona jugaron a medio gas, por fases, y con medio Messi.

En ese periodo en que el Barcelona jugó a medio andar, no fue capaz el Real Madrid de dar más dentelladas. Se puso por delante con un gol de Lucas Vázquez minuto 6 en una excelente combinación entre Vinícius, Brenzema y Lucas Vázquez. Fallaron Jordi Alba y Lenglet. Este comienzo dubitativo y flojo de los azulgranas lo desaprovechó el Madrid en diferentes acciones en las que siempre tuvo a Vinícius como protagonista. El brasileño se plantó ante Ter Stegen y tiró a las manos. Podía haber dado el balón a Kroos, mejor situado. Llegadas y más llegadas del equipo de Solari que quedaban en la indefinición.

El entusiasmo de Vinícius

Los mejores minutos del Madrid duraron media hora. A partir de este tramo se estiró el Barça y convirtió a Keylor Navas en el protagonista. El costarricense tuvo un par de intervenciones de mérito y la fortuna de un balón al larguero en un cabezazo de Rakitic. La mejor versión del Real Madrid duró 30 minutos. Salió enchufado. Presionó con eficacia y coordinación para robar la pelota. Incomodó al Barcelona la salida del balón desde atrás. Tuvo profundidad, ritmo, velocidad y concentración. Pero no cerró su superioridad con un segundo gol. Lo pudo pagar caro. El Barcelona se adueñó del partido en la segunda parte, empató Malcom y a Solari le hirvió la cabeza. Su apuesta por Vinícius quedó en nada y se lesionó Marcos Llorente.

Vinícius supera a Busquets. (EFE)
Vinícius supera a Busquets. (EFE)

El protagonista en el Madrid había sido Vinícius. Si le dicen que tiene que limpiar el vestuario después del partido, habría cogido la escoba y la fregona y lo habría dejado superbrillante. Es la actitud lo que da valor al brasileño. Más que la eficacia de su juego. Tiene cosas interesantes, pero en la balanza entre la voluntad y la calidad, todavía pesa más lo primero. Vinícius estuvo en todas partes en el Camp Nou para cumplir con su papel de pesadilla, que le ha convertido en titular en los últimos 10 partidos. La insolencia del juego revolucionado del brasileño es divertida y elogiable, pero todavía está en ese punto de inmadurez que puede provocar cansancio por el exceso de entusiasmo. Vinícius no tiene medida. Es algo más que un descarado. Un sinvergüenza que se atreve con todo lo que se le pone por delante. En su falta de pausa está su desatino. Si tuviera gol, sería una estrella mundial. De momento, el precoz talento brasileño tiene categoría de granuja.

El empate les viene bien a los dos equipos. Una eliminatoria abierta. Al Madrid, porque le vale para no perder confianza. Al Barcelona, porque dosifica su desgaste en la Copa y ahorró energía a Messi. Al equipo de Solari le viene ahora otra prueba de altura con el derbi en el Wanda Metropolitano, y el Atlético de Madrid tendrá más sangre que el Barcelona en este primer asalto copero de las semifinales.

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