la gran duda para este clásico

La mentirijilla de Valverde y la verdad de Messi que tienen en vilo a Barça y Madrid

Messi tiene una dolencia muscular y eso crea un conflicto en el equipo, si fuese una final de Champions se le forzaría seguro, pero con un mes tremendo por delante, la decisión se complica

Foto: Messi, en el último entrenamiento antes del Clásico. (Reuters)
Messi, en el último entrenamiento antes del Clásico. (Reuters)

Si esta noche el Fútbol Club Barcelona jugase la final de la Champions League, no existiría ninguna duda. Leo Messi, aunque tocado, formaría parte del once inicial de Valverde. Los aficionados cruzarían los dedos para que las molestias musculares le afectasen lo menos posible, deseando que el argentino desplegase su fútbol a pesar de estar mermado. No, este miércoles no se juega ese partido, lo cual no hace más que poner dudas en esta ensalada. Es más, es incluso difícil saber cuál es la importancia real que se le concede a este Clásico.

La mentirijilla de Valverde y la verdad de Messi que tienen en vilo a Barça y Madrid

Si se mira la hemeroteca reciente, Messi le concede a la Copa el mismo rango que al resto de competiciones. Su frase "vamos a por todo, no tiramos nada" es a la vez un deseo y una amenaza. El argentino comentó eso antes de remontar contra el Sevilla, en cuartos de final, cuando el campeonato aún estaba lejos de su resolución e incluso se podría pensar en el descanso como consecuencia positiva de una eliminación. Algo que ya no se da, aunque solo sea porque el que pierda esta eliminatoria solo se quitará un partido del calendario, que es además uno de esos que siempre apetece jugar, y fuera del momento más duro del calendario. Entre ganar y perder, no hay diferencia de descanso.

Y, además, un Clásico. Lo cual, en principio, solo debería dotar de trascendencia a la cita. Ganar al máximo rival es un alivio, perder es el abismo. Sin Messi, el Barcelona es un equipo más domesticable. Bueno, incluso muy bueno, pero en ningún caso tan devastador como lo es cuando el argentino está presente. Es uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, y todas y cada una de las veces que sale al campo impone un miedo en el rival que es difícil de esconder.

Messi, con el Barcelona. (Reuters)
Messi, con el Barcelona. (Reuters)

Los problemas musculares

¿Suficiente con eso? No es tan sencillo. El partido contra el Real Madrid, ateniéndonos a las palabras de Messi, es muy importante, pero también es el primero de una secuencia larga en la que el Barcelona se jugará la temporada. La Copa tiene dos partidos, la Champions está por medio y cualquier derrota en Liga puede ser aprovechada por los rivales para volver a creer. Hay algunas dolencias (tendinosas, de ligamentos) que se pueden infiltrar. Una pequeña anestesia para amortiguar el dolor. No es lo más aconsejable, pero es una práctica más o menos común. Messi, sin embargo, tiene dolencias musculares, y está más que desaconsejado forzar en esos casos.

Los músculos son distintos, las fibras ejercen un poco como una cremallera o un corte en un textil, un pequeño corte que no esté cerrado puede abrirse súbitamente y convertir una molestia transitoria en un problema fuerte de futuro. Más todavía cuando hace frío. "No soy partidario de tomar riesgos si hay muchos partidos por delante, si la Liga terminara mañana, sería otra cuestión. Si hay riesgo de lesión, los jugadores van con el freno de mano, y a un partido como el de mañana no se puede ir con el freno de mano", trataba de explicar Valverde antes del último entrenamiento. Despeja balones porque es costumbre, pero también porque es probable que ni siquiera él mismo tenga claro cómo actuar o lo que hará para este partido.

Los mensajes que salen desde el Barcelona son brumosos, nadie va a dar un veredicto claro de lo que tiene o deja de tener Messi. Ahora bien, por ser el jugador que es, hay una parte del discurso de Valverde que suena a mentira bienintencionada. Puede ser que vaya con el freno de mano, por supuesto, pero incluso así es capaz de hacer un daño tremendo el argentino. En cualquier falta, en un pase, en el momento preciso en el que se olvide de que le duele el muslo y enlace dos o tres jugadas que pueden ser decisivas. Un Messi menguado sigue siendo un jugador a tener muy en cuenta.

Messi y Valverde. (EFE)
Messi y Valverde. (EFE)

El árbol de decisión

Otra mentira piadosa de Valverde: "No sé qué efecto tendrá sobre el rival. Eso lo deben decir los rivales. Sabemos lo que nos transmite a nosotros y a nuestro público". Lleva tiempo suficiente en el Barcelona para saber lo que supone Messi en un encuentro y, todavía más, en el Bernabéu. Silencio cuando la toca, caras de pánico, por lejos que esté de la portería blanca. Son demasiadas veces decidiendo este partido como para no tener en cuenta el efecto psicológico que tiene este jugador. No hay negros ni blancos, si está en el banquillo, lo que es una opción, asustará a la grada en cuanto empiece a calentar.

Con todos estos factores, es el técnico del Barcelona el que explica el proceso por el que se tomará la decisión. El jugador es importante, puede ser clave, pero no le permitirán ser la única voz presente. Entre otras cosas porque, tras años de conocer a Messi, es bastante probable que todos sepan que si de él depende termine tomando riesgos, aunque estos sean más de los que puede asumir. Su voz será la primera en hablar y, es obvio, si el jugador no se ve, no hay más que hablar. "Por mucho que digan las pruebas, si el jugador no se ve, lo tienes que descartar", explica Valverde.

Ese no es el final, en el árbol de decisión un "no puedo" de Messi es definitivo, pero si se considera apto, hay que seguir buscando. "Si él te dice que está bien, hablas con los médicos...", y, se supone, si los médicos dicen que es una locura tampoco habría mucho más de lo que hablar. Esto, en todo caso, no es del todo así, y el técnico trata de recordar que el proceso siempre termina en él: "Asumes la decisión, con los pros y los contras".

La baraja está abierta. Valverde teme el partido, pero el miedo es mayor de perder a su mejor jugador para más tiempo. Todos en Barcelona tienen claro que esta temporada la Champions es lo esencial. Lo marcaron desde el principio de temporada. También saben, por lo ocurrido en los últimos años, que es una competición volátil en la que cualquier problema te puede mandar a la lona. Y no hay mayor problema que no disponer de Messi. De eso se trata, de tener un ojo en hoy y otro en todo lo que está por ocurrir. Porque el Barcelona pierde un porcentaje importante de opciones cuando él no está. Y es normal, es Messi.

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