14 años con la CONFIANZA DE FLORENTINO PÉREZ

Los trabajos oscuros de Butragueño o por qué en el Madrid se le llama el hombre de paz

Butragueño viene haciendo un trabajo oscuro desde hace muchos años que le confía Florentino Pérez. Apagar esos ‘incendios’ con otros clubes, personas e instituciones

Foto: Emilio Butragueño, director de relaciones institucionales del Real Madrid. (Efe)
Emilio Butragueño, director de relaciones institucionales del Real Madrid. (Efe)

El Buitre no es sólo el representante del Real Madrid que aparece para dar un análisis en la televisión tras un partido. Florentino Pérez tiene en Butragueño a una figura multifuncional que resulta vital para hacer labores de representación y apagar ‘incendios’. El último mes ha sido convulso con la crisis de resultados, la destitución de Julen Lopetegui y la apuesta por Solari. Ahí estaba Butragueño para dar explicaciones y poner la cara, y no sólo ante las cámaras. “El hombre de paz”, como le califican en el club, es una figura diplomática capaz de resistir el ritmo exigente que marca el presidente. Éste ha encontrado en Butragueño al único exfutbolista de la casa capaz de entender qué es el Real Madrid y resolver sus problemas. Es su aval para llevar 14 años siendo uno de los hombres del presidente.

Butragueño lleva con Florentino desde que entró al club –en 2000– para ser adjunto a la dirección deportiva que lideraba Jorge Valdano, luego ocupó un puesto en la dirección general deportiva con cargo de vicepresidente –de 2004 a 2006– y regresó en 2009 para desempeñar la función de director de relaciones institucionales. A diferencia de otros empleados-ejecutivos, el '7' blanco no ha tirado la toalla con Florentino (ni éste con él).

Se conocen poco las funciones del ‘nene’ como todavía algunos –los más viejos– le llaman en el club, porque así se le conocía de su etapa de futbolista. Las labores más visibles de la mano izquierda de Florentino Pérez es atender a la prensa para hacer una valoración y análisis, acudir a sorteos nacionales –Copa del Rey– e internacionales –Liga de Campeones–. También se presenta como embajador del Real Madrid para diferentes actos institucionales y esta semana, por ejemplo, se encuentra de viaja en China, acompañado de Roberto Carlos, para presentar la tarjeta de pago del Real Madrid. Otra línea de negocio abierta por el club en Asia. Portavoz, embajador, interlocutor, mediador, anfitrión, director de la Escuela Universitaria-Real Madrid, comercial... Lo que haga falta. Hasta futbolista si hay un evento del club.

Pero Butragueño hace otro trabajo oscuro que le confía Florentino Pérez: apagar ‘incendios’ o choques de intereses que surgen con otros clubes e instituciones. La relación del Real Madrid con la Federación (ahora y cuando la presidía Ángel María Villar) pasa por sus manos, siendo el único canal de comunicación entre ambas entidades. Su personalidad dialogante, calmada y cercanía ayudan al club en circunstancias de tensión, como las que tuvo con FIFA en 2015. Su diplomacia e imagen de leyenda como futbolista también sirvieron para hacer más fluidas las relaciones con la FIFA en el caso de fichajes de menores. Ahí estaba Emilio. En su papel conciliador. Con el otro organismo del fútbol, la UEFA, también ha tenido que tender puentes. Igual que con la Liga y el sindicato de jugadores (AFE).

Un 'rico' austero

“Es un señor. Un ejemplo de educación”, dicen en el Real Madrid. Aquí radica una de sus grandes virtudes. A las que hay que sumar su formación -licenciado en Ciencias Económicas y Empresas, con un master en Gestión de Entidades Deportivas en la Universidad de California y un Programa de Dirección General en la Universad de Navarra–. Butragueño es respetado. Si hay un conflicto con el Atlético de Madrid habla con Enrique Cerezo –les une una buena amistad–. Si hay que estar en el homenaje de Iniesta acude para elogiar lo que representa y sus exquisiteces. Butragueño tiene el don y la eficacia para representar los intereses del club. Suavizar los problemas. Procurar que no se enquisten ni se cierren puertas. En tiempos en los que había tiranteces entre Florentino y Del Bosque, ahí estaba Butragueño para abrir diálogo y aclarar mal interpretaciones.

Raúl pasando el brazalete de capitán a Butragueño en un amistoso. (Cordon)
Raúl pasando el brazalete de capitán a Butragueño en un amistoso. (Cordon)

Tiene buena imagen, habla inglés, conoce los códigos del fútbol, la casa, se le respeta, admira y tiene un talante calmado, tranquilo y cercano. Los que conviven con él cuentan que madruga para ir a correr, llega pronto a las oficinas del Bernabéu, come poco porque cuida mucho su dieta y destacan su modestia. No es una persona ostentosa. Tiene una buena fortuna entre inversiones inmobiliarias y artísticas. Y le califican de austero.

Butragueño se 'desmelenó' un día cuando calificó a Florentino como "un ser superior". Es un admirador de la gestión del presidente y un futbolero que sufre en silencio en el palco del Bernabéu, al lado de José Ángel Sánchez –director general- y Raúl González Blanco. Este es Butragueño, de los regates en el césped a los 'pases de gol' en los despachos. Sirvió al Real Madrid de corto y ahora con traje y corbata, pero su escudo sigue siendo el mismo.

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