el verano más difícil para florentino

Las 'florentinadas' se vuelven en contra del Real Madrid

El 'modus operandi' que empleó Florentino Pérez para fichar a los galácticos es el que están utilizando los equipos para intentar hacerse con varios jugadores madridistas

Foto: Presentación de Ronaldo como jugador del Real Madrid el 2 de septiembre de 2002. (Reuters)
Presentación de Ronaldo como jugador del Real Madrid el 2 de septiembre de 2002. (Reuters)

Según cuenta Ronaldo Nazario, en el verano de 2002 entró decidido en el despacho de Massimo Moratti. "Fui a hablar con el presidente y le dije que escogiera entre Héctor Cúper o yo". Después de aquello Moratti organizó un gabinete de crisis, llamó a sus colaboradores y les advirtió de la situación, a lo que uno de ellos le respondió: "Vamos tarde, el Real Madrid ya le ha tentado". Moratti exclamó entonces: "¡Otra 'florentinada'!". El dueño del Inter advertía la mano del presidente blanco tras las palabras del brasileño. Después de vestir a Luis Figo de blanco en el verano de 2000 y sacar a Zidane de la Juventus el siguiente año, su objetivo era ahora el 'crack' brasileño. El 'modus operandi' era perfectamente reconocible. Contactaba con el jugador a través de intermediarios, le ofrecía participar en un proyecto atractivo y un sueldo galáctico (6 millones de euros netos) y esperaba a que se pronunciase a favor de su salida para realizar el primer movimiento de acercamiento hacia el club propietario del futbolista.

Así construyó el Real Madrid su equipo galáctico, forjado en negociaciones eternas y veranos interminables para reunir a los Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham con Raúl. La Juventus se negó en un principio y acabó cediendo por Zizou previo pagó de 73,5 millones de euros; el Inter no pudo convencer a Ronaldo y al final lo vendió por 35; Figo tuvo que asumir la firma de su agente, Jorge Veiga, y vestirse de blanco por 60 millones; y el United incluso llegó a un acuerdo por Beckham con Joan Laporta, candidato a las elecciones del Barcelona, días antes de traspasarlo al Real Madrid, único club al que aceptó ir el centrocampista.

Florentino no entiende que los jugadores abandonen un barco ganador como es el Real Madrid. (Reuters)
Florentino no entiende que los jugadores abandonen un barco ganador como es el Real Madrid. (Reuters)

Por aquellos años Florentino era el terror del mercado. Nada se le resistía. El fútbol europeo estaba gobernado entonces por viejos conocidos como los Agnelli o el todopoderoso Moratti. Entonces aterrizó en el Real Madrid aquel constructor desconocido en el mundo del fútbol que frenó incluso el ímpetu del mismísimo Roman Abramovich, multimillonario ruso que compró el Chelsea en 2003.

Sin embargo, este verano Florentino no para de recibir noticias preocupantes. La marcha inesperada de Zidane, la salida exprés de un Cristiano Ronaldo con el que la relación ya era insostenible, la rebeldía de Kovacic que ha terminado con el croata cedido en el Chelsea, el intento de marcha al Inter de Modric... Un panorama difícil de explicar desde fuera en un equipo que acaba de enlazar su tercera Champions League consecutiva, lo que supone un éxito de sin precedentes.

El último episodio, el del amago de salida de Luka Modric al Inter, ha sido especialmente irritante para el presidente blanco, que no entiende que los jugadores abandonen un barco ganador como es el Real Madrid. Algo que dejó entrever en la presentación del último fichaje blanco, el portero Thibaut Courtois. El presidente señaló que el club quiere "jugadores comprometidos", advertencia muy significativa en este verano extraño que vive el equipo.

No hay futbolista que no vea con buenos ojos una subida de salario. Florentino Pérez lo aprovechó en su día. Y ahora le toca pagarlo

'Modus operandi' reconocible

El Real Madrid compite, con su modelo de gestión sostenible, con clubes gobernados por fortunas exóticas y jeques obscenamente ricos dispuestos a pagar fortunas a los jugadores por vestir las camisetas de sus equipos. Años después el Real Madrid está sufriendo en sus propias carnes las consecuencias de las famosas 'florentinadas' de las que hablaba Moratti. Un 'modus operandi' conocido en Chamartín que ataca siempre el flanco más vulnerable, el del jugador. No hay futbolista que no vea con buenos ojos una subida de salario y por ahí comienza a resquebrajarse la fidelidad del jugador a unos colores. Florentino lo sabía y lo aprovechó en su día. Y ahora le toca pagarlo.

El Inter se puso en contacto con Luka Modric a través de su agente, Vlado Lemic, representante también de Kovacic. Fue tentado con una oferta económica de 10 millones netos anuales, lo que supera los 6,5 que cobra actualmente en el Real Madrid. Le ofrecía además cuatro años de contrato, añadiendo dos años más en el Jiangsu, club chino que pertenece a los dueños del club italiano. Por lo que ingresaría 60 millones de euros netos en seis temporadas y terminaría su carrera en China con 38 años. Modric sabe que a sus 33 años está ante el último gran contrato de su carrera deportiva y se lo comunicó así al Real Madrid.

El asunto concluyó con una reunión en la que el Real Madrid hizo ver al jugador que no estaba dispuesto a dejarle marchar bajo ningún concepto y que se remitía a la cláusula de rescisión de 750 millones de euros de su contrato. El futbolista entendió la posición del Real Madrid, pero exigió una mejora de contrato tras la oferta interista. El club se cerró en banda y Modric salió con cara larga del encuentro. Mientras se producía un cruce de informaciones en las que los medios afines al club desmentían la celebración de dicha reunión para contradecir a los medios que aireaban el desencuentro, el Real Madrid se replanteó la situación y finalmente se produjo una llamada al agente del jugador para anunciar que había luz verde para su mejora salarial. Se apostó por el mal menor: mejor perder algo de dinero que al jugador.

Florentino ve así cómo la 'florentinada' del Inter ha encarecido el contrato de Modric y aumenta la masa salarial del vestuario, aliviada, eso sí, por la marcha de Cristiano (21 millones de euros netos). Ahora hay tres jugadores por encima de los 10 millones de euros (Ramos, Bale y Modric) y el Real Madrid vive amenazado por las tentaciones que ofrece un mercado inflacionado a sus jugadores. La ley de la oferta no entiende de sentimientos y el único color que impera es el del dinero.

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