tenía que dar explicaciones

La exigencia de Florentino para dejar en libertad a Cristiano Ronaldo: se va él

Si no había carta del portugués con una despedida positiva, amable y que pareciera un sincero agradecimiento por los años que ha juagado en el Real Madrid no se podía dar el 'ok'

Foto: Florentino Pérez con Cristiano Ronaldo en el día que el portugués ganó el trofeo 'The Best'. (Reuters)
Florentino Pérez con Cristiano Ronaldo en el día que el portugués ganó el trofeo 'The Best'. (Reuters)

¿Qué ha cambiado para que Florentino Pérez haya aceptado la petición de salida de Cristiano Ronaldo? Si no había carta del portugués con una despedida positiva, amable y que pareciera un sincero agradecimiento por los nueve años que ha jugado en el Real Madrid no se podía dar el 'ok' a la operación. Florentino había dejado dos cosas claras a Jorge Mendes, agente del futbolista, en los últimos días: el que se iba es Cristiano porque así lo dijo tras ganar la Champions en Kiev y para reparar el daño tenía que explicar el por qué de su decisión. Florentino no podía permitir que un futbolista, aunque fuera de la envergadura de Cristiano Ronaldo, ganara el pulso.

Ha ganado Florentino porque se ha salido con la suya: "He pedido al club que me traspase", admite en su carta de despedida el portugués. Se cumple la principal condición para aceptar y justificar, ante socios, aficionados y patrocinadores, que el desgaste también ha llegado a Cristiano Ronaldo. El mismo que sufrió Zidane y por el que dejó el Real Madrid en una rueda de prensa en la que sí estuvo presente el presidente para controlar que el discurso del técnico estaba en la línea que se había pactado. La realidad es que Zidane se fue agotado y Cristiano lo hace desesperado. Gana Florentino porque consigue ponerle maquillaje a dos salidas traumáticas de un entrenador y un futbolista que eran -y seguirán siendo- admirados por los aficionados. Pero el presidente blanco fue tajante: la institución está por encima de cualquiera.

Hay un aspecto en todo este maremoto provocado por las intenciones de Cristiano Ronaldo que era innegociable para Florentino Pérez. El presidente del Real Madrid no estaba dispuesto a quedar como el culpable de la salida del portugués por mucho que se empeñara el futbolista en intentar irse sin dar explicaciones y hacer oídos sordos a los consejos de su representante, Jorge Mendes, cuando le pidió que la mejor salida es hacer las cosas por las buenas. Pero Cristiano seguía en sus trece de hacer ver que su ciclo en el Madrid estaba finiquitado por las promesas incumplidas del presidente. Lo decía de forma privada y se temía que fuera peor cuando estuviera fuera del club blanco.

El cariño de la discordia

¿Se le podía poner una cláusula de confidencialidad o prohibición para que no hablara mal de Florentino y del Real Madrid si acababa saliendo? Es difícil de ejecutar de forma legal y poco defendible por parte del Real Madrid porque quedaría como un gesto de censura a la libertad de expresión. Florentino se remitió a que tenía una mejora de contrato para cobrar lo mismo que le ofrece la Juventus -30 millones de euros netos-, Cristiano rechazó la propuesta porque entendió que llegó tarde. El presidente no veía motivos para que dijera que no se le ha valorado económicamente y mucho menos deportivamente. “No se le puede estar dando todos los días cariño”, dicen en el Real Madrid.


Florentino no se siente responsable de la salida de Cristiano Ronaldo y exigió que aclarara sus motivos con el fin de que fuera una salida lo menos traumática posible. El portugués ha estado nueve temporadas en el Madrid, ha ganado todo, es el máximo goleador de la historia y no se podía marchar por la puerta de atrás y con una explicación que no convenciera a los aficionados que se hacen preguntas para saber cuáles son los verdaderos motivos. Florentino queda exculpado con la carta de Cristiano en la que dice que da las gracias al club, presidente, directivos, compañeros, técnicos, médicos, fisios, trabajadores aficionados y la ciudad. Todos salvados.

Cristiano durante el Mundial de Rusia. (Efe)
Cristiano durante el Mundial de Rusia. (Efe)


El duro papel de Jorge Mendes

Jorge Mendes lo ha pasado mal para conseguir conjugar las exigencias de Florentino y los deseos con reproches de Cristiano. No sólo dolido con el presidente sino con ansías de venganza por sus problemas con Hacienda. Mendes ha tenido que ablandar a Florentino repitiendo el mismo discurso: Cristiano tiene ganas de afrontar un nuevo desafío. Florentino dudaba porque si fue capaz de decir, nada más acabar la final de la Champions, que fue bonito estar en el Real Madrid qué no sería capaz de hacer cuando se viera fuera. Ese ánimo de revancha o ajuste de cuentas seguían sin entenderlo los dirigentes de la entidad madridista.

Para que avanzara el ‘caso Cristiano’ hacía falta que llegara la oferta pactada de 100 millones de euros. Hacía falta también que el futbolista diera las explicaciones a Florentino y a los aficionados. Las palabras mejor que el silencio. También tenía que servir para que los patrocinadores, que ponen mucho dinero en el club para contar con la imagen comercial del luso, comprobaran que es una decisión personal y no institucional del mejor activo. Cristiano Ronaldo aflojó, entró en la negociación y se despide con un "¡Hala, Madrid!".

La última palabra siempre la ha tenido Florentino que ha conseguido que Cristiano, como sucedió con Zidane, asumiera que su decisión tenía unas consecuencias negativas para los intereses del club y era necesario hacer las cosas desde el respeto al Real Madrid. Los motivos personales, las inquietudes y nuevos desafíos entraban dentro del terreno de lo comprensible para el presidente, pero lo que quedaba de manifiesto es que Cristiano había 'rajado' de Florentino -sin nombrarle- en la fiesta que se cargó de Kiev. Ahora se va, pero lo hace gracias a la carta amable y de agradecimiento publicada en la página oficial del club blanco.

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