¿SERVIRÁ LA F1 PARA EL CAMBIO DE PARADIGMA?

Por qué Honda deja caer una potente carga de profundidad para el futuro de la F1

La retirada de Honda no es igual a otras del pasado, ni tampoco de otros fabricantes. Porque se produce en un contexto de cambio de paradigma energético que cuestiona el futuro de la F1

Foto: El adiós de Honda a partir de 2022 supondrá un serio aviso para el modelo de negocio del futuro en la Fórmula 1 (EFE)
El adiós de Honda a partir de 2022 supondrá un serio aviso para el modelo de negocio del futuro en la Fórmula 1 (EFE)

“Es el mayor desafío al que se enfrenta la industria en casi medio siglo”. Así justificaba Takahiro Hachigo, máximo responsable operativo del Grupo Honda, la retirada del fabricante japonés de la Fórmula 1, dispensable esta a partir de 2022 para lograr sus objetivos de una gama “carbón neutral” en 2050, y de dos tercios ya electrificados en 2030. Pero este pasado fin de semana la filial americana de Honda (HPD) confirma su continuidad en el IndyCar americano más allá de 2023. ¿Qué está pasando aquí?

No se trata de una despedida cualquiera, ni tampoco asimilable por contexto y circunstancias a otras del pasado, incluso de distintos fabricantes. Que uno de los principales grupos del mundo envíe tal mensaje sobre el futuro de la Fórmula 1 no resultará indiferente para otros actores de la industria en el contexto de cambio de paradigma energético en marcha, el mayor desafío para el sector desde sus orígenes. ¿Hacía dónde va y qué modelo adoptará la Fórmula 1 en los próximos años? El futuro se nubla con incertidumbre cuando las fuentes fósiles de energía que la alimentan son especies a extinguir.

Para Max Verstappen y Red Bull, la retirada de Honda supone un duro golpe de intertidumbre
Para Max Verstappen y Red Bull, la retirada de Honda supone un duro golpe de intertidumbre

¿Por qué sí en 2014 y no en 2020?

Honda se ha retirado ya cuatro veces de la Fórmula 1. Tras la éxitosa época con McLaren en los 80/90 se habían logrado todos los objetivos con diferentes arquitecturas y tipos de motores. En 2008 sorprendió su abrupta estampida tras una ingente inversión que dejó al equipo Brawn listo para el título de 2009, pero entonces se avecinaba una colosal crisis económica. Sin embargo, la presente despedida cae como esa carga de profundidad cuya onda expansiva se va a dilatar en el tiempo y de efectos aún por descubrir.

“Dependerá de lo lejos que lleguen las reducciones de costes, la FIA ha comenzado a reconocer esto e intenta congelar los motores desde 2021, con lo que se parará el desarrollo y los costes se reducirán de nuevo. Este será un punto decisivo para Honda” avisaba Helmut Marko el pasado año cuando Honda acababa de confirmar su continuidad a partir de 2020…solo un año más. La prórroga suponía una solución de compromiso entre las facciones dentro del fabricante favorables a su salida y permanencia, lo que confirmaba las dudas para su futuro en la Fórmula 1. Efectivamente, a pesar de todos aquellos objetivos hoy logrados, Honda se baja del tren.

Para un público generalista, la marcha de Honda a finales de 2021 podría resultar incongruente. Tras las enormes inversiones y travesía del desierto con McLaren, se recogen ahora con Red Bull los frutos, amortización de inversiones y conocimientos tecnológicos. Por ello, algunas cuestiones quedan flotando en el aire. Si un fabricante de automóviles trabaja con amplios marcos estratégicos temporales (hoy nos hablan de 2030 y 2050) ¿Por qué pierden validez en 2020 los factores estratégicos que decidieron su entrada en 2014? Solo seis años después la Fórmula 1 ya no sirve para sus intereses, pero el mismo cambio de paradigma ya estaba en marcha entonces como en el presente.

Nunca como ahora

Al margen de las razones internas ( “distribución de recursos corporativos para investigar el desarrollo de áreas de futuras unidades de potencia y tecnologías de la energía) la despedida de Honda sitúa a la Fórmula 1 en la encrucijada más decisiva de su historia. Por un lado, Honda lanza el mensaje de que los excesivos costos e infraestructura técnica necesarias para seguir en la Fórmula 1 pierden vigor, interés y validez ante el nuevo cambio de paradigma. Si para el Grupo Honda la disciplina ya no sirve como plataforma de desarrollo ¿Podrá cumplir tal función para otros potenciales aspirantes de la industria en el futuro? ¿Por qué Renault -aunque con otro esquema- y Ferrari sí -habrá que ver Mercedes- pero no Honda?

Esta encrucijada crítica afronta su primer mojón en 2026. Para entonces, la Fórmula 1 tendrá que definir el esquema de motores que regirá hasta 2030 y más allá. ¿Qué tipo de propulsores serán los protagonistas? De momento, el acuerdo de la Fórmula E con la FIA cierra la vía eléctrica para un par de décadas, aunque esta tecnología aún ofrece prestaciones irrisorias en comparación a la Fórmula 1 actual. ¿Qué identidad y fisonomía ofrecerá la Fórmula 1 en un futuro crecientemente volcado hacia las alternativas energéticas a los combustibles fósiles?

Mientras tanto, Honda (filial americana) seguirá los próximos años en el IndyCar americano y con tecnología híbrida, se acaba de anunciar. Lleva ya dos décadas y apunta a otra década más. Porque su modelo es diferente y una fuente muy rentable de negocio. La Fórmula 1 se enfrenta así a un desafío único, ya que nunca antes fue cuestionada su naturaleza de pináculo tecnológico automovilístico. Con su respuesta a partir de 2026 corre el riesgo de hacerse -o no, depende- irrelevante para la industria automovilística si no resulta atractiva para sus objetivos. Liberty ha invertido miles de millones en la adquisición del espectáculo más global del planeta, que ahora corre el riesgo de una gran metamorfósis en su modelo de negocio. ¿Cuál será la respuesta de una disciplina proactiva y dinámica como muy pocas en el mundo? De momento, la carga de profundidad lanzada al mar por Honda desciende lentamente hacia las profundidades...

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