La azarosa vida del irlandés volador y el accidente más famoso de la F1
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CUATRO AÑOS EN LA FóRMULA 1

La azarosa vida del irlandés volador y el accidente más famoso de la F1

El irlandés Derek Daly se hizo famoso en la Fórmula 1 por varios accidentes espectaculares, pero disfrutó de una larga carrera que terminó en Estados Unidos, en el IndyCar

Foto: Derek Daly en uno de sus accidentes más fuertes en la F1 en el GP de Holanda de 1980.
Derek Daly en uno de sus accidentes más fuertes en la F1 en el GP de Holanda de 1980.

James Hunt era ya el campeón del mundo de Fórmula 1, en 1976. A final de año tenía lugar el Fórmula Ford Festival, con 150 pilotos de todo el mundo. Y Hunt entregaba el trofeo al ganador. Dominé todas las mangas, gané la final, y me dio el trofeo. Dos años después, estaba en la parrilla de salida de la Fórmula 1, por detrás de él. Le señalaba y le decía “Hey, ¿te acuerdas de mí?”. Pasé en trece meses desde la Fórmula Ford a pilotar un Fórmula 1, hoy es el récord todavía de rapidez”.

Derek Daly fue uno de esos raros talentos que salían de vez en cuando de países pequeños, Irlanda en este caso. Llegó a la Fórmula 1 a base de esa determinación de acero propia de quienes carecían de dinero pero rebosaban pasión por el pilotaje. No ganó ningún gran premio en cuatro años, ni tampoco subió al podio. Pero vivió momentos trepidantes en su vida, a veces al borde del abismo. Sin embargo, Daly ha pasado a la historia como el gran protagonista del vídeo del accidente de Fórmula 1 más visto en YouTube, aquella famosa melé en el Gran Premio de Mónaco. Todo empezó en las minas del noroeste de Australia.

Foto: Sebastian Vettel trabaja para devolver a Ferrari a lo más alto. (Reuters)

En la mina, para poder correr

“La gente me dice, si quieres aprender de la vida, hay que ir al ejército. Pues yo digo que el mundo del motor es uno de los más difíciles del mundo para triunfar, porque eres desafiado física, mental y emocionalmente cada día, y no puedes esconder nada". Hijo de un vendedor de ultramarinos irlandés, el joven Daly quería ser piloto a toda costa, pero no tenía un duro. “Si no ponías todas tus fuerzas y tu energía, no había forma de conseguirlo. Era mi mentalidad. Había que hacer todo lo necesario”. Tanto, que para lograr recursos para correr emigró a trabajar en las minas de Australia con su amigo David Kennedy, también aspirante a piloto. “El más duro, sucio y caluroso trabajo que nunca disfruté en mi vida. Repetíamos todos los turnos posibles para poder ganar el máximo de dinero posible, incluso hasta 24 horas seguidas. Volvimos a casa con 5.000 libras, nunca había visto tanto dinero”.

Con la pasta caliente en el bolsillo empezó a correr, pero aquello casi se va al traste demasiado pronto. Compró un Fórmula Ford de segunda mano. “En 1975, siempre estaba delante, pero no conseguía ganar”. Hasta que destrozó el coche en un accidente. “Me senté en el paddock con David (Kennedy) pensando que todo había acabado. Vino un señor mayor (dueño de un pequeño equipo) que me dijo : “si puedes conseguir dinero para comprar un motor, te devolvemos el coche arreglado". Lo consiguió, claro. "Gané las siguientes once carreras, hice la pole en todas, y gané el título”. Los dos emigraron a Gran Bretaña. Formados en el lado duro de la vida en las carreras, empezaron también a ganar en los circuitos británicos.

Daly fue protagonista del accidente más famoso de la historia de la F1 en Mónaco.

"Corres en veinte minutos"

Daly se convirtió en uno de los líderes de la Fórmula 2, y pronto recibió la llamada de la Fórmula 1, en 1978, con el modesto equipo Ensing. Su segunda carrera fue en Monza la del accidente mortal de Ronnie Peterson. “Era mi héroe. Fue una explosión de fuego delante de mí. Salí del coche, aquello parecía el accidente de un avión. Estabamos Hunt, Pironi, Regazzoni y Merzario, todos alrededor del Lotus intentando sacarle del coche. Yo estaba tan asustado que el corazón se me salía del pecho, casi no podía ver. No sabíamos cómo meternos, pero Hunt se metió, lo sacó, lo puso a mis pies. Vi que sus piernas estaban muy dañadas, pero levantó la visera y pensamos, va a vivir. Llegó el helicóptero, se lo llevaron”.

Tocaba asumir lo vivido para un piloto bisoño en el riesgo mortal de las carreras. Y sin respiro. “Me fui a boxes. Estaba mi mujer y mi familia, y por lo que había visto antes, me eché a llorar. Nunca había experimentado nada parecido. De repente te lanzaban a esa experiencia sin la menor preparación. Cinco minutos más tarde, intentando superar todo, me toca en el hombre el propietario del equipo, Mo Nunn, y me dice "la carrera empieza en veinte minutos". Me puse el casco, cogí el coche de reserva, corrí y acabé décimo. Era increíble la capacidad mental para bloquear lo que habías visto antes. Cuando estábamos haciendo la maleta para el siguiente gran premio, al día siguiente, nos enteramos que Peterson había muerto”.

Haciendo 'surfing' con un F1

El mítico Ken Tyrrell le había visto correr en los circuitos británicos, y admiró su determinación desde categorías inferiores. “Era un jefe de equipo, y un padre, ambas cosas a la vez”. Le fichó en 1979. En 1980, Daly se convertiría en uno de los pilotos más famosos en la historia del equipo, pero no por razones deportivas: el famoso accidente de Mónaco en el que botaba por encima de varios coches. “Lo vi todo en cámara lenta y en HDD en mi mente”. Daly intentó meterse por dentro en la curva de St Devote. “Patrese salió un poco más lento y se quiso meter por dentro. Pero Giacomelli, a la izquierda, frenaba. Pero vi que no me iba a dar tiempo a frenar. A cámara lenta pensé en todo lo que vendría después: entrar en boxes, cambiar el alerón…”.

Pero Daly tocó el alerón trasero del Alfa e hizo el ‘afilador’.“Su rueda me catapultó. Creía que iba a volcar y aterrizar vuelta abajo con el arco de seguridad, y pensé que me iba a hacer daño. Caí de lado sobre el alerón trasero de Prost y como un trampolín me lanzó adelante y caí encima de la rueda de mi compañero Jarier, que hizo también de trampolín. Todo parecía durar años. Cuando se paró el coche fue un alivio, pero sobre todo estaba frustrado, esperaba que se parara la carrera para que pudiera ir a por el coche de reserva, pero una grúa lo sacó...”.

Por los aires en Zandvoort

Sin embargo, al año siguiente llegaba otro accidente que también pasó a cámara lenta. Esta vez, en el circuito holandés de Zandvoort. Derek Daly realmente temió que todo fuera a terminar allí cuando fallaron los frenos de su Tyrrell. “La gente dice que en momentos de gran peligro su vida se ralentiza y de repente se cruza por la mente en vídeo. El accidente ocurrió en cámara lenta, porque el cerebro procesa la información tan rápidamente para darle la oportunidad de salvarse si está en grave peligro. Esa fue la primera vez que realmente pensé que podía morir en un coche carreras, tenía mucho miedo al impacto”. El Tyrrel había salido volando por los aires.

“Mi vida comenzó a pasar por delante. Pude verme a mi hermano y a mí con cuatro o cinco años de edad. Pude ver a mi madre sentada junto al fuego en casa. Vi lo triste que estaba cuando recibió la llamada de que había muerto. Porque fue muy rápido y estabas muy asustado. Cuando crees que tu vida está a punto de terminar, tu mente repite algunos de los mejores momentos que recuerdas, y algunas de las cosas tristes que ves a pesar de que no estás allí. Sorprendentemente, sentí el dolor de mis piernas rotas antes del golpe. Sé que suena increíble escucharlo, pero al final ni siquiera me las rompí". Le enviaron al hospital. Cuando le dieron el alta, ese mismo día, volvió al circuito. El equipo se había marchado sin preocuparse de él. “Me habían dejado allí la ropa, en una esquina del motorhome. Nadie me preguntó ¿Cómo estás? ¿Puedo ayudarte o necesitas algo?".

El lado izquierdo destrozado

Daly siguió en Fórmula 1 hasta 1982, cuando fichó incluso por Williams. Fue uno de los varios pilotos que lideró la última vuelta de aquel famoso increíble Gran Premio de Mónaco de 1982, pero no pudo rematar porque el cambio le falló a pocos metros de la llegada. Pudo haber sido su gran victoria, y haber transformado su carrera. Al bajarse del coche se fue a su apartamento, vivía en el mismo Mónaco. Vio un Ferrari en un escaparate. De la frustración, se lo compró al día siguiente. Aquel año se despidió de la Fórmula 1.

Poco más tarde, viajó a Estados Unidos para buscar una nueva vida en las carreras. Cayó enamorado de las 500 Millas de Indianápolis. En 1982 comenzó a competir en el IndyCar. Pero en 1984 ya no tuvo tanta suerte. A la tercera fue la vencida, y se hizo daño de verdad. Sufrió un brutal accidente en Detroit que "me destrozó, literalmente, la parte izquierda de mi cuerpo de arriba abajo". ¿Retirarse? ¿Un tipo que se hizo minero en Australia para correr? Siguió hasta 1989 en Estados Unidos. Allí se quedó como comentarista, conferenciante e instructor. Su hijo Conor mantiene su nombre en activo en las carreras americanas. Que le pregunten a Fernando Alonso, que le conoce bien. Juntos visitaron un instituto de secundaria americano antes de las 500 Millas de 2017. Serán rivales de nuevo este año. Con 66 años, el padre reconoce que no se pierde ni una sesión de un gran premio de Fórmula 1.

Fernando Alonso Fórmula 1
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