LAS REFERENCIAS DE LOS HABITUALES DEL DAKAR

Por qué no deberíamos sorprendernos con el Dakar de Fernando Alonso (o al contrario)

Aunque pagando el lógico peaje, el ritmo medio de Alonso y Coma en su debut dakariano les ha colocado ya en la primera semana en el grupo perseguidor de los tres grandes

Foto: Fernando Alonso y Marc Coma ocupan la 16ª posició del Dakar. (Reuters)
Fernando Alonso y Marc Coma ocupan la 16ª posició del Dakar. (Reuters)

"Los últimos 150 km sin repuestos se me hicieron interminables. Sin duda, la (etapa) más estresante que llevo hasta ahora, con diez horas dentro del coche, estresante con la navegación, los ríos secos... Hubo momentos en los que hemos tenido que respirar hondo los dos para volver a concentrarnos, porque estaba siendo realmente exigente para todo el mundo".

Antes de valorar la actuación en la primera semana de Fernando Alonso y Marc Coma en el Dakar, el final de la cuarta etapa daba medida del desafío para quien hace nueve meses no había competido 500 metros fuera del asfalto. Cómo sería también el tema para Coma, un veterano ganador en cinco ocasiones en motos. Ese mismo día, Carlos Sainz consideraba los últimos 100 km de la etapa como los "más duros en toda mis participaciones en el Dakar".

Las seis etapas no fueron siempre tan dramáticas para la pareja española. Se trata entonces de ponderar su rendimiento medio durante esta primera semana. Y como primer balance provisional, el español se ha mostrado en la línea, confirmando su hábito para lo inhabitual, su singular capacidad de adaptación, pero ahora en una disciplina absolutamente exótica para sus 30 años en competición. Porque con su ritmo y resultados Alonso ha entrado a capón en el grupo inmediatamente perseguidor de los tres grandes pilotos (Sainz, Al-Attiyah y Peterhansel). Y acertó desde el minuto uno del partido cuando pensó en Marc Coma para acompañarle. Solo Alonso será consciente como nadie del valor del "efecto Coma" en su debut.

Las palabras de Fernando Alonso tras la sexta etapa del Dakar

"Poco a poco hubiese ido cayendo"

El propio Alonso era realista al terminar la quinta jornada sobre su rendimiento medio estos seis días. "Poco a poco hubiese ido cayendo. Perdí dos horas y media un día, pero perdí 20 minutos en otro, 15 el primer día, hoy 12. Así que sin el problema del segundo día estaría ahora a 40 o 50 minutos”. Ese es precisamente sul mérito. Porque dejarse diez minutos diarios de media en etapas de 350 a casi 500 kilómetros, manejando un Toyota Hilux de casi 400 cv en terrenos desconocidos y superficies de arena, tierra y roca, con un copiloto a la derecha. En la sexta etapa anterior a la jornada de descanso llegaba a solo siete minutos (casi 500 km) de Stéphane Peterhansel...

Busquemos otras referencias. Este era el quinto Dakar para el ganador de la primera etapa, Vaidotas Zala. Campeón lituano de rallyes, en esta edición contaba con un vehículo puntero por primera vez, el Mini 4x4. Rueda ya por detrás de Alonso en la general. Pero elevemos el tiro. Cuando el español corrió el pasado diciembre el Ula Neom, quedó verdaderamente sorprendido con el ritmo del saudí Yazeed Al-Rajhi, y así lo reconocía en privado después de la prueba. Un piloto que ha crecido física y deportivamente en el entorno del presente Dakar. Para Al Rajhi, es su sexta participación. Y también cuenta con un Toyota Hilux como el del piloto español.

En las dos últimas etapas, Alonso se ha acercado al ritmo del saudí notablemente. En los 477 km de la sexta perdía tan solo 1'14" segundos. El día anterior, 3’54". En la general, Al-Rajhi es cuarto a 36 minutos de Carlos Sainz. Alonso, está a 3 horas y 18 minutos, de los cuales dos horas 38 minutos cayeron por su incidente del segundo día. Sin ese lastre, y con el ritmo medio de esta semana, Alonso rodaría a 40/50 minutos del líder. Casi igualando a Al-Rajhi. Giniel de Villiers está a 55 minutos de Sainz. Háganse los cálculos con otro piloto oficial de Toyota que debutó en 2003, y que cuenta con siete podios y una victoria.

En su debut, Alonso ha entrado a capón en grupo inmediatamente perseguidor de los tres grandes pilotos (Sainz, Al-Attiyah y Peterhansel)

"C'est le Dakar, patrón”

Pero además de velocidad se trata también de mantenerla en todo tipo de terrenos sin cometer errores. Alonso cometió uno grave en la segunda jornada que ha condicionado su actuación al verse forzado a empezar desde posiciones retrasadas. "Como decía los primeros días, la visibilidad es fundamental. Si la tienes buena, eres constante con el ritmo de los líderes, pero si sales demasiado atrás y hay polvo, hay algunos 'way points' que has tenido que levantar muchísimo, o has pinchado detrás del polvo, y te han vuelto a adelantar y vuelves a caer en el polvo", explicaba. "C'est le Dakar, patrón", como se sentenciaba lacónicamente los primeros dakares africanos ante los imponderables de esta prueba.

Alonso ha insistido en recordarnos cada día todo lo que es nuevo para él. Que es todo. "A nivel de conducción tienes desafíos diferentes, como el comportamiento del coche al principio y al final. Sales con más de 400 litros de gasolina y acabas con 30 o 40, así que hay una diferencia enorme. Conduces en terrenos arenosos, gravilla, piedras, asfalto…". Este tema no es moco de pavo. Y la quinta etapa fue una tortura comprensible por un tipo de conducción antinatural para un piloto de circuitos. "Desde el primer día, en el primer test, cuando hay mucha piedra voy muy cuidadoso siempre para no pinchar. Y con estos coches, a diferencia de los 'buggies', tienes que ir con las ruedas muy rectas porque apoyas el lateral y se corta lateral, vas siempre con un poco... no de miedo, pero sí muy incómodo conduciendo entre tanta piedra y en los ríos secos". Fue una de sus peores etapas para perder minutos.

Anticipaba el director de carrera, David Castera, que la segunda semana será propicia para las remontadas. Llega un gran kilometraje de dunas. "No sé por qué, encuentro un mejor ritmo en las dunas. Con su experiencia en las dunas, Marc me va siempre aconsejando, va entendiendo también cómo va la carrera, cuáles son las dunas en las que hay que bajar el ritmo o en las que hay que subir un poco más", dice Alonso. Aún está por ver dónde termina en este Dakar. Ante las referencias de pilotos veteranos y habituales de la carrera, el balance global de esta primera semana es sorprendente para Fernando Alonso y Marc Coma. O no, según se mire. Porque vuelve a confirmar su prodigiosa adaptación a cualquier montura y entorno. Solo que ahora con una colosal diferencia: un Dakar no es el óvalo de Indianápolis, ni las 24 Horas de Le Mans o Daytona. Fernando Alonso es el mismo de siempre, pero no el desafío del Dakar.

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