REMONTADA DESDE LA ÚLTIMA POSICION

"¡Sí! ¡Soy fan de tu trabajo!". Lo más especial del épico primer podio de Carlos Sainz

El piloto español protagonizó la remontada de la temporada, alcanzando su primer podio en la Fórmula 1 desde el último puesto y con un monoplaza de la clase media

Foto: Sainz subió a su primer podio en F1 en solitario tras conocerse la sanción a Hamilton. (McLaren)
Sainz subió a su primer podio en F1 en solitario tras conocerse la sanción a Hamilton. (McLaren)

Vuelta 29. “Necesito máxima concentración aquí. Tengo mejor ritmo de lo que pensaba…”. Carlos Sainz se había quitado a varios rivales de en medio con agresivos adelantamientos en los primeros compases del Gran Premio de Brasil de Fórmula 1. Incluyendo el espectacular arponazo a Sergio Pérez. Tocaba entrar en boxes, y el piloto avisaba a su equipo por radio —“ni se os ocurra fallar”, venía a decir—. Algo grande iba camino de suceder en Interlagos. Quién iba a imaginarlo el viernes, con ese torpe MCL34. O el mismo sábado, sin ganas de hablar tras el fiasco en los entrenamientos… Al final, tercero.

“Ha sido con mucho el mejor del resto por detrás del grupo de los tres primeros equipos, y ha llevado a cabo carreras muy buenas este año”, rubricaba el viernes Christian Horner sobre el piloto español. Pero esta temporada ya se daba como trámite que Sainz cumpliera con el guion: arrancar séptimo para terminar como el mejor del resto. Sin embargo, en la decepción del sábado se emboscaba una gran oportunidad para romper con ese guion predeterminado, para exteriorizar su calibre en la Fórmula 1, para confirmar que en Carlos Sainz existe un piloto de más altos vuelos.

“Ni en mis mejores sueños. Imaginaba décimo o noveno, haciendo una carrera perfecta... Es que me ha salido todo, es de esos días en que te sale todo a la perfección”. Sainz cuajó una de las mejores carreras de cualquier piloto en 2019. ¿Quién llega desde la última posición de la parrilla al tercer puesto, con un monoplaza de clase media? Y no se trataba solo del primer podio de Carlos Sainz en la Fórmula 1. Fue la épica forma de conseguirlo.

El mandoble a Pérez

“¿Remontar? No tenemos la ventaja de ritmo en esta pista como en otras, no tenemos ninguna ventaja sobre la clase media, así que recuperar va a ser muy complicado", auguraba un desfondado Sainz el sábado. No había mimbres para repetir la gran carrera de Austria, desde la última línea a la octava posición. “Decidimos ir a una parada, porque creía que era la mejor decisión para estar fuera de tráfico, saliendo tan atrás, había que intentar hacer lo contrario que todo el mundo". Estaba en juego rematar el cuarto puesto final de McLaren en el campeonato, aún abierta la lucha por la sexta posición en la clasificación de pilotos. Y con Albon y Gasly por delante. Pero hacer lo opuesto a los demás llevaba implícito un alto porcentaje de riesgo.

Y Sainz salió en tromba. No había una vuelta que perder con los neumáticos blandos. Empezó a repartir mandobles, “arriesgando quizá más que nunca”. A Sergio Pérez, uno de los huesos más duros de roer en la Fórmula 1 actual, le endosó uno de los adelantamientos del año. “¿Se ha visto? ¿Por dentro? Que casi le doy por detrás en la curva uno. Ese creía que me lo llevaba puesto, pero al final he reaccionado bien y le he pasado”. El MCL34 era otro bicho el domingo, y Sainz había salido endemoniado a la pista. El equipo no falló en la parada, como pidió el piloto. El corazón de las primeras vueltas dejó paso a la cabeza. Y aquí radicó uno de los grandes méritos de Sainz, no fácilmente apreciable desde el exterior: cómo lograr el equilibrio entre ataque sin cuartel y hacer funcionar la estrategia a una parada cuando el resto iba a dos. El compuesto medio tenía que ser mecido como un bebé hasta final de carrera.

Entrar o no, he ahí el dilema

Sainz seguía su cabalgada, ahora con el corcel más embridado. “¡Vamos!”, gritó enchufado a su equipo por la radio cuando adelantó a Stroll. Ya era noveno. Por delante, Lando Norris, que había salido décimo. El primer éxito, ante tu compañero de equipo. “Dame referencias, porque estoy cuidando las gomas”, le pedía a su ingeniero Tom Stallard. “Si te mantienes en el 1.15, tenemos buen ritmo”. En el filo de la navaja, con la amenaza de que el neumático se despeñara a final de carrera, desnudo ante las estrategias de rivales a dos paradas. “¿Cómo está el neumático, Carlos?". "Esto va a estar apurado hasta el final…” contestaba el piloto. Entonces, llegó otro de los momentos decisivos.

Coche de seguridad tras el abandono de Bottas. Varios rivales por detrás entran a boxes. ¿Qué hacer? Decisión en cuestión de segundos. El piloto medita dentro del coche. “¿Tengo una vuelta más para pensar?”. Stallard está brillante: “Si entras, caes al P15 sin delta de neumático. La mejor opción para puntuar es quedarte fuera”. “Sí, adelante, hagamos que esto funcione…”, contestó el piloto. Las opciones de éxito seguían siendo reducidas. Sainz quedó como el único a una parada. Entonces más que nunca, el filo de la navaja se afilaba.

Parar los pies a Raikkonen

Vettel y Leclerc se inmolaban en la pista. Hamilton se cargaba al pobre Albon. Más desafíos para Sainz en forma de vueltas neutralizadas tras el coche de seguridad que daban un respiro, pero que también complicaban la vida con pilotos pegados al culo al reiniciarse la carrera. “Dos resalidas del coche de seguridad, con el neumático usado, el neumático duro... Me costaba mucho calentar el neumático y aun así tenía que defender como podía. Y lo he conseguido”. Como ese otro momento final en el que Sainz aseguró el primer podio de su vida en la Fórmula 1. Raikkonen se tiró a por él con gomas blandas y nuevas. Todo a su favor durante dos giros. Pero Sainz abrió las puertas de su coche, sacó los codos y al finlandés de la posición ideal para adelantarlo. “Es que me ha salido todo, es de esos días en que te sale todo a la perfección…”.

“No me lo puedo creer, así de simple….”, le confesab a Sainz a Stallard en la meta. "¡Sí! ¡Soy un gran fan de tu trabajo!”, le gritaba Stallard a su piloto. “Gracias, chicos, gran análisis de riesgo/recompensa”, reconocía Sainz ante la decisión de Stallard de quedarse en pista. “Lo que tú has hecho, Carlos, ha ayudado a este resultado”, le contestaba el ingeniero. Y entonces Sainz entonó el clásico: “Smooooooth operatooor...”.

McLaren ha vuelto al podio por primera vez desde 2014 y terminará cuarto en 2019. Carlos Sainz ha sido en gran parte responsable, aunque no subiera oficialmente a su primer podio en la Fórmula 1. Pero lo hizo después a su manera. No importa, llegarán más. Salir último en el Gran Premio de Brasil así lo ha confirmado.

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