37 años, y 15 de su primera victoria en hungría

¿Otro octavo puesto más? Alonso, 15 años después, solo un piloto de carreras

Alonso y McLaren lograron otro octavo puesto que parece haberse convertido en su techo esta temporada. Con 37 años cumplidos, son 15 desde su primera victoria en Hungría

Foto: Alonso, en el GP de Hungría McLaren. (Foto: @McLarenF1)
Alonso, en el GP de Hungría McLaren. (Foto: @McLarenF1)

“En España habrá una gran pasión por las carreras porque mucha gente sigue la Fórmula 1 ahora, y será mayor tras esta victoria. La Fórmula 1 será muy grande en España, y eso es bueno”. Fernando Alonso se acababa de convertir aquel GP de Hungría de 2003 en el ganador más joven de la historia. Y vaya si acertó con sus palabras cuando se vuelve la vista atrás estos años, aunque pocos imaginaban entonces el impacto de aquella onda expansiva. Bueno, algunos sí…

Quince años después, el mismo piloto peleaba en Hungaroring por otro octavo puesto más. Aunque ahora motivado por el mero hecho de competir y dar salida al depósito inagotable de adrenalina —literal— que le alimenta. Sin aspirar siquiera al podio. “Buen fin de semana de carreras, estrategia perfecta y buenos puntos para el equipo, muy contento”. Como quien ha disfrutado jugando con los colegas el partido de fútbol dominical. Por ello, el arco temporal abierto con aquella victoria de 2003 hasta este rutinario octavo puesto con 37 años invita a tomar perspectiva...

Qué necesidad

Casualidades o citas con el destino, aquel chaval se convertía en el ganador más precoz de la Fórmula 1 batiendo el récord de… Bruce McLaren. Hoy tira del carro del equipo fundado por el neozelandés, una organización que necesita darse la vuelta como un guante. “Gracias al muro, recuperamos tres o cuatro posiciones Stoffel y yo, estas posiciones fueron clave para que acabáramos en los puntos”, explicaba al término del Gran Premio de Hungría, después de mandar el mismo mensaje de agradecimiento al equipo por la radio. McLaren acertó de pleno con su trabajo y entre todos sacaron una modesta cantidad de petróleo con un monoplaza que, sin la lluvia, posiblemente no hubiera pasado del Q1. Otro fin de semana exprimiendo la bayeta. Qué necesidad a estas alturas, diría un tal Alain Prost, por ejemplo...

Y qué diferencia con aquel triunfo de 2003. En la decimotercera vuelta Alonso ya marchaba 20 segundos por delante de Mark Webber. Hasta el chaval se quedó sorprendido de su propio ritmo. En los últimos giros incluso dobló al campeón del mundo, Michael Schumacher. Otra premonición de lo que vendría después. Quince años después aquel chaval era doblado por el actual campeón del mundo, Lewis Hamilton. Pero incluso así, fue “un buen domingo de carreras…”.

"No tiene límites"

Con aquella victoria de 2003 aún caliente hubo más toques premonitorios. El entonces mánager y descubridor de Alonso, Adrián Campos, sentenció: “No tiene límites. Es una máquina perfecta para este trabajo. No tiene debilidades, y todo en su carácter juega a su favor para ser un piloto de carreras”. Se confirmó durante los años siguientes. Hoy, ya con 37, tras varios de sinsabores, frustraciones, sin motivación de títulos ni victorias, aquel chaval sigue siendo 'un piloto de carreras'. Los anglosajones denominan 'racer' a los de esta raza.

Campos también avisó a quien escribe estas líneas incluso antes de que aquel chico llegara a la Fórmula 1. “Tiene una inteligencia fuera de lo común. Si le hicieran un test de coeficiente intelectual, lo rompía”. Hace pocas fechas, en las 24 Horas de Le Mans, el piloto argentino Pechito López nos reconocía esa capacidad intelectual de Alonso para asumir toda la carga de información necesaria que le ha ayudado a exprimir al Toyota híbrido y las carreras de resistencia. “Es extremadamente inteligente, dedica horas interminables…”. Aunque sea para seguir luchando por un octavo puesto.

Y no hubo más títulos

Pero fue el propio piloto quien dejó el mensaje más premonitorio tras aquel primer triunfo. “Pole, y ahora victoria, para mí es un sueño hecho realidad, tengo 22 años y ya la primera en el bolsillo, así que espero tener una larga carrera en Fórmula 1 con más victorias. El próximo paso será luchar por el Campeonato del Mundo, como estos pilotos que están aquí [Montoya y Raikkonen], tan pronto como sea posible”. Tres años después había logrado dos títulos, fue el doble campeón más joven de la historia, y había roto con Renault cinco años de dominio de Michael Schumacher y Ferrari. No hubo más títulos en los siguientes 12 años, pero sigue engordando su larga carrera con más de 300 grandes premios.

Por el camino, una intensa, trepidante y polémica trayectoria deportiva. Con explosión atómica en McLaren, que detonó también en aquel Gran Premio de Hungría de 2007. Acariciando con Ferrari dos títulos (2010 y 12) con monoplazas que no lo merecían. Diciendo adiós a la vaca sagrada de la Fórmula 1, cansado de la falta de resultados, compromiso y medias verdades. Hizo falta un Sergio Marchionne con la guadaña para que Ferrari aspirara al título, prueba de la limpieza que Maranello necesitaba.

"Os veré muy pronto"

Un equipo, el suyo actual, que le pidió un retorno inimaginable donde aún se sufren los efectos de aquella explosión atómica de 2007. Por el camino, esa vitola de una singular disposición para estar en el sitio y en el momento equivocados, producto quizás de una personalidad rotunda, dura y directa que a nadie deja indiferente. Tanto, que a pesar de tres años y medio en la cola del pelotón aquel chaval hoy es capaz de imponer sus términos al Club de la Piraña de la Fórmula 1 como solo los grandes lo han hecho en la historia de este deporte. Ese chaval salta ahora a las 500 Millas de Indianápolis y las 24 Horas de Le Mans en plena temporada…Gana una y se queda a las puertas de la otra.

Quince años después de aquella victoria, otro GP de Hungría y otro octavo puesto al cumplir 37 años. No solo McLaren le preparó una pequeña fiesta con su careta personal (Kimoa que no falte, el ‘bisnes’ es el ‘bisnes’). El Mundial de Resistencia le felicitaba con un vídeo especial lanzado a las redes sociales recordando su victoria en Le Mans. Como Toyota, mientras le emplazaba a las próximas 6 Horas de Silverstone, mitad de agosto, cuando sus colegas de la Fórmula 1 siguen de vacaciones. “¡Gracias, os veré muy pronto!”, contestaba el piloto. Pero hubo más felicitaciones lejanas. “¡Feliz cumpleaños @alo_oficial! Juntémosnos pronto y celebrémoslo, ¿vale…?”. Era la que llegaba del campeonato americano Indycar, también por Twitter. Quince años después, aquel chaval sigue con su larga carrera tal y como deseaba entonces. Porque es un 'racer', simplemente, un piloto de carreras.

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