¿posible suministrador de red Bull Del futuro?

Las dudas de Honda... entre el escarmiento con McLaren y las zanahorias a Red Bull

A pesar de su magnífica pretemporada de Fórmula 1, Honda ha vuelto a las andadas después del GP de Australia. Para Red Bull su evolución en 2018 resulta estratégicamente vital

Foto: Brendon Hartley en su Toro Rosso durante el GP de Australia. (EFE)
Brendon Hartley en su Toro Rosso durante el GP de Australia. (EFE)

Para McLaren, el quinto y noveno puesto del Gran Premio de Australia representaron un éxito. No solo porque lograban el cuarenta por ciento de los puntos de 2017. El resultado de Toro Rosso y Honda en Albert Park también parecía justificar la costoso y complejo divorcio en la Fórmula 1 del fabricante nipón. La positiva imagen del equipo italiano en la pretemporada podría haber hecho enrojecer a los responsables del equipo británico de haberse confirmado en la primera carrera.

Toro Rosso terminó como el tercer equipo con más kilometraje en la pretemporada – primeros en la semana inicial -, solo por detrás de Mercedes y Ferrari. McLaren fue el farolillo rojo en kilómetros acumulados. ​Pierre Gasly logró el séptimo tiempo absoluto y Brendon Hartley el decimotercero. El equipo italiano y el fabricante japonés desprendían un aroma de luna de miel en los inicios de su relación. Sin embargo, antes de este Gran Premio de Bahrein, desde Honda ya ha comenzado a sonar la familiar música del pasado con el inventario de piezas a sustituir tras los problemas de Australia. Pero ya no es cuestión de melodías. La efectividad del fabricante nipón es un factor estratégico no solo para el equipo italiano. Desde la habitación de al lado observan muy atentamente los responsables de Red Bull…

¿Cuál hubiera sido el impacto con McLaren?

En Albert Park los dos pilotos cayeron en el Q1. Gasly ya había abandonado en la vuelta 13 con problemas de motor. Aunque erró en la salida y tuvo que parar prematuramente, Hartley terminó el último. “Como tuvimos unos test muy fructíferos en Barcelona, nos esperábamos una carrera mucho mejor en Melbourne, pero por varias razones no pudimos lograrlo”, se lamentaba Franz Tost al final de la carrera. Y no sin consecuencias como ahora se puede comprobar en el Gran Premio de Bahrein.

Toyoharu Tanabe, director técnico de Honda, anunciaba antes de la próxima cita en Sahkir que la cámara de combustión de la unidad de potencia de Pierre Gasly ya será sustituida porque resultó dañada. En la segunda carrera de la temporada, con solo tres por reglamento disponibles para 2018. ¿Cuál hubiera sido el impacto de haber ocurrido con McLaren, por ejemplo, y un hipotético cuarto año de colaboración? El responsable nipón también anunciaba que se han llevado a cabo modificaciones en la MGU-H y el turbo, que se incorporarán al monoplaza de Hartley.

A semejante ritmo, Honda podría llegar a Canadá -siendo optimistas- ya penalizando posiciones de parrilla al haber agotado algunos de los elementos con tres unidades disponibles para toda la temporada. La próxima carrera es una oportunidad para recuperar esa positiva impresión de pretemporada generada por el matrimonio italonipón. O de que vuelva a llover irremediablemente sobre mojado aunque la carrera tenga lugar en el desierto, y sobre Honda se reafirme el estigma de estos tres años pasados con McLaren.

La alta cocina francesa, o la comida casera

Al terminar los entrenamientos de Montmeló, Tost sacaba lógicamente pecho. “Ha sido magnífico ver que hemos rendido a un nivel muy decente tanto en fiabilidad como en velocidad”, mientras alababa no solo el trabajo de Honda, sino también un comportamiento de monoplaza de fácil maniobrabilidad para Gasly y Hartley. Los mensajes desde Faenza no podían ser más positivos desde el arranque de la colaboración. Las diferencias culturales entre la organización de McLaren y de Honda se explicaban como una posible causa más de entre las varias que llevaron al fracaso.

Katsuhide Moriyama y Masashi Yamamoto con Franz Tost. (Reuters)
Katsuhide Moriyama y Masashi Yamamoto con Franz Tost. (Reuters)

Masashi Yamamoto, responsable de Honda, lo ilustraba amablemente con una imagen culinaria. “Trabajando con McLaren me dí cuenta que eran una gran compañía, muy sistematizada. Es muy fuerte por ello, pero a la vez encuentra difícil adaptarse al cambio. Toro Rosso, en el otro lado, es una compañía que está creciendo. Si comparamos ambos equipos con cocinas diferentes, digamos que McLaren es una cocina francesa muy sofisticada, y Toro Rosso es algo más popular, deliciosa comida casera en la que puedes añadir nuevos ingredientes”. Para la tradicional delicadeza cultural nipona a la hora de juzgar al prójimo, sus palabras hablaban a gritos.

"No les hemos dicho como debe ser el motor"

Con experiencia vital y profesional en Japón, quiso remedar errores desde el inicio tendiendo puentes culturales. Para ello organizaba una serie de seminarios en Faenza para acercar a los empleados de Toro Rosso a la idiosincrasia nipona. Por ejemplo, con detalles sobrte cómo comunicarse a través de los correos electrónicos, o a saber presentar un ‘no’ o una negativa a una idea a los ingenieros japoneses. Tost y James Key, director técnico, quedaron sorprendidos por la flexibilidad de Honda al permitir aportaciones que Renault no admitía. Sus ingenieros se sorprendrían al poder modificar mapas de motor en los bancos de pruebas con Honda a diferencia del pasado. “Ahora podemos decir: “intentemos esto o lo otro, porque quizás ganemos una ventaja de rendimiento”, explicaba el responsable de Toro Rosso, reconociendo un proceso de doble dirección que a Honda también le sorprendía respecto a la época de McLaren, como reconocía Yamamoto.

El propio Key admitía en estas pasadas fechas sus sorpresa ante el rendimiento del motor japonés. “No sé lo que ha hecho Renault este año, pero tenemos una buena idea de dónde estaba Renault el pasado año y, por los números que ves, con prudencia porque proceden de diferentes bancos de pruebas, Honda no está tan lejos”. Y desde la habitación del al lado, los jefes asentían. "La colaboración entre Toro Rosso y Honda es muy buena porque no les hemos dicho a los japoneses cómo debería ser el motor", apuntaba Helmut Marko.

Como en toda luna de miel las partes todavía están en fase de comprensión mutua. Son evidentes los esfuerzos de Toro Rosso y Honda por crear unas bases fructíferas de colaboración, con la experiencia de McLaren como escarmiento. Pero todo pasa porque el fabricante japonés rompa y desmienta la imagen forjada en estos tres últimos años. De lo contrario, ya no podrá ofrecer más zanahorias a la opinión pública, pero sobre todo a Red Bull. Si Renault confirma su anunciada intención de desprenderse como cliente del equipo austríaco... De momento, en deben estar respirando de alivio.

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