VETTEL SÓLO LE SUPERA POR UN PUNTO

Victoria arrolladora de Hamilton y derrota total de Ferrari; Alonso, otra avería

Hamilton arrasa de principio a fin y se pone a tiro del liderato tras los pinchazos que han sufrido Raikkonen y Vettel a final de carrera. Sainz fue embestido por Kvyat y Alonso con más problemas

Un proverbio recurrente en la Fórmula 1 dice que la suerte se acaba repartiendo durante todo el año. Lewis Hamilton no podía creerse hace una semana que, en su mejor momento personal de toda la temporada, hubiera caído a 20 puntos de Sebastian Vettel en la clasificación. Se fue a Grecia a descansar, señalado por toda la crítica popular, pero volvió más inspirado que nunca, con una vuelta de clasificación más que estratosférica ante la afición británica. Antes de apagarse los semáforos, muchos en Silverstone ya le veían como ganador. Y así ha sido, esta vez además con la suerte de su lado.

Hamilton hizo lo que debía, y en un estilo autoritario que recordaba a sus años de dominio. Empezó primero y nadie le tosió hasta la bandera a cuadros. Las matemáticas le ponían todo el rato a unos 10 puntos de Vettel, que ya hubiera sido una buena alegría tras dos carreras desafortunadas. Pero esta carrera más monótona que frenética tenía la traca guardada para el final: cuando faltaban tres vueltas, tanto Kimi Raikkonen como Sebastian Vettel han sufrido cada uno un pinchazo en sus neumáticos. El finlandés logró acabar tercero en el podio, pero el alemán cayó al séptimo lugar. El resultado, Hamilton a un punto del liderato, y manteado por sus aficionados más emocionado que nunca, como si estuviera liberando la tensión que guardaba desde Austria y Bakú. ¿La suerte?

Cómo Ferrari ha tirado todo por la borda

Al margen del incidente y la impotencia de que ocurriera además con los dos coches, Ferrari no ha mostrado credenciales de equipo campeón como en otros circuitos. Valtteri Bottas, que salía noveno, consiguió adelantar a Vettel con una estrategia alternativa hasta colarse en el podio en segunda posición. Raikkonen no mejoró la papeleta e iba a más de 15 segundos de Hamilton antes del incidente. Esta carrera marca un punto de inflexión en Maranello, no sólo por la mala fortuna del final, sino por un coche que parecía estar más pegado al Red Bull que del Mercedes.

Ferrari quiso jugar con Raikkonen para intentar que Vettel pudiera meterle un susto a Hamilton, pero vivieron un baño de realidad: Verstappen se interpuso en el camino del alemán y tardó varias vueltas en adelantarle. Para entonces, el daño ya estaba hecho y su distancia con Raikkonen era ya demasiado grande para poder hacer una orden de equipo. Y para colmo, le mantuvieron demasiado en pista hasta que pinchó las ruedas. No es un secreto que, ya en condiciones normales, se ha destapado todo aquello que permaneció oculto bajo algunos golpes de suerte en Bakú y Austria: Mercedes vuelve a ser el rival a batir, y Hamilton está más inspirado que nunca.

Conviene pararse en Red Bull, y especialmente en Max Verstappen, por su tenacidad para mantener en línea a Vettel y levantar a todo el público de su asiento. El holandés no le batió en su momento y al final terminó cuarto, pero sacó a relucir todo el talento que retuvieron sus abandonos en las últimas tres citas. Su compañero, Daniel Ricciardo, hizo una remontada sobresaliente hasta la quinta posición que reafirma su buen estado de forma. Justo detrás terminó un notable Nico Hulkenberg, mientras que Esteban Ocon y Sergio Pérez acabaron octavo y noveno con el Force India.

La enésima avería de Alonso

"No tengo potencia". ¿Cuántas veces ha mandado este mensaje por radio Fernando Alonso en lo que va de 2017? Hoy ha sido la enésima. Rodaba fuera de los puntos, tratando de compensar las carencias del coche, pero llegando al mismo desenlance: bajándose del coche y otro abandono. Es el segundo consecutivo tras el de Austria la pasada semana, pero antes ya ocurrió en Canadá, Rusia, Baréin, China y Australia. "¿Alguna esperanza para Hungría?", le preguntaban. "Ninguna", respondió. Y tenía motivos para soltar este mensaje.

Llegó a ganar hasta cinco puestos en las primeras vueltas, pero se fue diluyendo poco a poco hasta caer en tierra de nadie. Solamente parecía más rápido que los Sauber, y el caso de su compañero Stoffel Vandoorne da pie al pesisismo: el belga estuvo en puntos gran parte de la carrera, pero acabó 11º sin armas para luchar a final de carrera. No se trata ya de una cuestión de mejoras para Honda, sino de aguantar una carrera completa. Llegado el ecuador del Campeonato, es aún una tarea pendiente.

La suerte también fue esquiva para Carlos Sainz, pero de forma aún más desgarradora. En la primera vuelta, cuando empezaba a remontar, fue embestido por su compañero de equipo, Daniil Kvyat, con quien además ha tensado la relación durante las últimas carreras. Al ruso le sancionaron con un drive-thorugh y el madrileño tuvo que abandonar, no sin dejar un mensaje por la radio. "Decidle a Kvyat que ha hecho un gran trabajo".

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