BUSCARÁ LOS PUNTOS CON TODO EN CONTRA

Sainz, como el soldado herido que no suelta el arma: "Aquí voy a remontar"

Sainz saldrá 15º y sin un coche competitivo, pero el 'caos' de Bakú puede sacar una versión de sí mismo que no ha encontrado en todo el fin de semana. Será una dura prueba contra sí mismo

Foto: Sainz, rozando los muros en la sesión clasificatoria. (EFE)
Sainz, rozando los muros en la sesión clasificatoria. (EFE)

Franz Tost, jefe de Toro Rosso, hizo el viernes por la noche una arriesgada apuesta con los comentaristas de la cadena 'Sky Sports'. "Si entramos con los dos coches en la Q3, os invito a cenar el sábado". En plena retransmisión, le recordaron lo difícil que sería conseguir algo así a la vista de los libres del viernes, cuando Daniil Kvyat y Carlos Sainz estaban fuera de escena. Tost empezó a entrar en razón y maquilló su envite entre risas. "Bueno, si entramos sólo con un coche a Q3, entonces os invito al primer plato". Al final, y para su desgracia, los periodistas de 'Sky' pagaron la cena por su cuenta.

Sainz, al límite con el Toro Rosso durante la clasificación en Bakú. (EFE)
Sainz, al límite con el Toro Rosso durante la clasificación en Bakú. (EFE)

Es probable que Sainz no supera nada de esta historia, pero su mente ya estaba suficientemente ocupada -y para mal- con los problemas que han convertido este fin de semana en una dura carrera de obstáculos. Lo que empezó torcido antes de llegar a Azerbaiyán con una sanción de tres posiciones culminó en clasificación con una vuelta donde no sacó lo mejor del coche. Resulta extraño en alguien como Sainz, acostumbrado a extraer petróleo de la nada, pero su metáfora es la de un soldado con mil cuchillos clavados que sigue luchando hasta tendido en el suelo. La cuestión es si en Bakú se levantará a dar la guerra... o le 'rematarán'.

En Rusia también clasificó 12º con la misma sanción de tres posiciones, pero luego acabó dentro de los puntos. Que ocurra en Bakú, su "peor" carrera del año, se antoja difícil a la vista de las mil heridas abiertas que arrastra en tantos frentes, desde las críticas incesantes del resto de pilotos por su maniobra en Canadá, pasando por un coche que se comporta como un 'toro revuelto' y no le da buenas sensaciones, hasta su tensión interna con Kvyat, que para colmo sacaba pecho tras ganarle en la clasificación. En realidad, puntuar en esta carrera sería más bien ganar la guerra que una batalla. Y Sainz, como buen soldado, no se rinde.

Cuando a Sainz se le apagó la luz

A los micrófonos de 'Channel 4', Sainz hablaba falto de energías, con cierto rostro cabizbajo. "Para la poca confianza que llevo teniendo desde ayer, la clasificación ha sido más de lo mismo". El tono en Rusia, con una situación deportiva idéntica, fue totalmente opuesto: hablaba más motivado que nunca y se sentía al 100%. Luego en carrera terminó 10º contra todo pronóstico, pero su tono sugiere que repetirlo en Bakú será más complicado. "No tengo confianza: esto me cuesta esas dos décimas que te permiten hacer una vuelta perfecta". Por primera vez en todo el 2017, no había brillado en pista.

Con ese día perfecto no hubiera sido posible alcanzar la Q3, pero sí ganar a Kvyat y salir 14º en vez de 15º, dos factores suficientes para hablar con la conciencia tranquila sobre su talento. Pero no tuvo su día, y dejó la clave cuando se lamentaba por "no haber marcado la diferencia en la zona media", algo que hasta ahora ha conseguido todos los fines de semana bajo la atención de los equipos grandes. No le ayudó un coche que "se comportaba diferente en cada curva", pero Kvyat le sacó una décima con el mismo material. En carrera, sólo le queda una bala para salvar la papeleta.

Tocado, pero no hundido

Como si tomara una bocanada de aire para seguir dando la guerra, Sainz dejó el mismo mensaje a todas las cadenas. "Hay que ver qué podemos sacar, pero en carrera vamos a remontar". En su contra juegan las largas rectas, que condenan al motor Renault respecto a los equipados por Mercedes, en otra órbita durante todo el fin de semana. Pero hay otros factores que pueden jugar a su favor, empezando por ganar puestos en la salida sin la agresividad que le llevó al muro en Canadá. Pasar esta criba sano y salvo le dará cartas, al menos para soñar.

A partir de ahí, la clave pasará al coche. "Si tenemos un buen ritmo de carrera, estoy seguro de que podemos ganar unas posiciones", apunta el madrileño, que deberá correr con la menor carga aerodinámica posible para no perder terreno en las rectas, donde Williams y Force India pueden ser imbatibles. Esta es una de las piezas más importantes para asaltar los puntos, pero no es la única.

Sainz centró el foco en otra variable clave: los accidentes y coches de seguridad que puede generar el caótico trazado de Bakú. "Este circuito da opciones para adelantar, y lo vamos a intentar". Sabiendo que puede repetirse la quimera del viernes, con tantos pilotos sufriendo con los neumáticos, Sainz puede resarcirse gestionando mejor que nadie de los Pirelli y recuperando a base de talento esas "dos décimas" que tanto necesita para tener la mente tranquila. De algún modo, lleva dos semanas con una espina clavada que sólo podrá sacarse con una carrera caótica e impredecible.

Quizá Franz Tost hubiera sido más inteligente si hubiera enfocado la apuesta al domingo y la zona de puntos, y no tanto en el sábado y la Q3. De algún modo, Sainz se encargará de poner un resultado en la mesa que le de motivos para seguir con la broma y renegociar la fecha para otras carreras. La incógnita es si volverá ese talento perdido que convirtió a Sainz durante horas en un piloto más, y no el 'matador' que suele entrar en la boca de Ferrari.

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