debió ser salvado en helicóptero

Un peligro real en bicicleta: el caso del ciclista atrapado en el barro de un embalse

Un ciclista madrileño, atrapado en el cieno, hubo de ser salvado por los Bomberos de la Comunidad de Madrid. Es el peligro oculto cuando los embalses están bajos de agua

Foto: Momento del rescate al ciclista atrapado por el barro. (El Confidencial)
Momento del rescate al ciclista atrapado por el barro. (El Confidencial)

El helicóptero hizo descender al bombero socorrista con dos grandes cojines para evitar que este se hundiera en el barro. El embalse de Santillana, en la provincia de Madrid, está muy bajo de agua. Como tantos en España por estas fechas, cuando la sequía del verano se ha alargado hasta el otoño, amplias zonas antes sumergidas se convierten en peligrosas trampas de barro para quien pretende cruzar por ahí en bicicleta. En una de ellas cayó el ciclista que intentaban rescatar los Bomberos de la Comunidad de Madrid. Y sí, un helicóptero fue necesario. Porque quien estaba atrapado hasta la cintura era un ciclista que había intentado acortar su ruta por las orillas del embalse.

“Este es un tema peligroso que mucha gente debe tener en cuenta”, explica a El Confidencial Ángel Sevillano, jefe del Parque de Bomberos de las Rozas, del que depende el cuerpo del Parque de Navacerrada que acudió en socorro del ciclista. “No solo son ciclistas, sino también excursionistas, gente que sale a andar o a caballo. El riesgo es alto, porque hay mucha gente que se queda atrapada en épocas como la de ahora, cuando los embalses están bajo mínimos. En su entorno, lo que aparentemente es una corteza seca por arriba, cuando la pisas en realidad por debajo es cieno. Cerca de la orilla no, pero si te metes un poco más, puede tener varios metros de espesor. Te vas hundiendo, te quedas como en las arenas movedizas y puedes hundirte del todo. O para siempre, si alguien no te ayuda o no te ve”.

"Es un tema muy serio"

El bombero socorrista se quedó apoyado sobre los cojines neumáticos para poder colocar un arnés al ciclista atrapado. ¿Y cómo pudo este llegar hasta allí? “Iba en una bicicleta eléctrica. Si hubiera sido una normal, se hubiera quedado atrapado igual, pero más cerca de la orilla. Siguió pedaleando para intentar no quedarse y, como veía que se hundía, le dio más potencia, pero se hundió más todavía, hasta la cintura". En esta ocasión, el ciclista pudo llamar por teléfono para pedir ayuda. “Si estás con gente, siempre puedes pedir ayuda, pero si estás solo y no tienes posibilidad de llamar, es que te quedas ahí. El cieno te atrapa y te deja completamente inmóvil. Alguien tiene que ayudar, tiene que tirar de ti. Y tampoco es fácil, porque también puedes quedarte atrapado intentando ayudar. Llega un momento en que pierdes toda capacidad de moverte. El peligro real es total. Si te metes en una capa de barro que supera su altitud desde el sustrato de tierra firme, te hundes y desapareces. Luego, en un embalse, no te ve nadie, porque eres un bulto. Si no pasa una carretera o un camino cerca, te quedas ahí. Es un tema serio que la gente debe tener en cuenta”.

“Lo ocurrido en el embalse de Santillana ha pasado en más sitios de España, incluso en lugares que no son embalses, sino en sitios que en épocas de lluvia se convierten en lodazales y se quedan atrapados pastores, ganado…”. Bombero de gran experiencia y preparación con una larga carrera a sus espaldas, que incluyó la dirección del GERA (Grupo Especial de Rescate en Altura de la Comunidad de Madrid), el propio Ángel Sevillano ha vivido la experiencia en sus carnes. “Nos pasó a tres bomberos, haciendo el descenso del Guadiana en piragua. En una orilla pantanosa quisimos salir, y nos quedamos atrapados hasta los sobacos. Menos mal que llevábamos las piraguas y nos pudimos subir encima para no hundirnos más. Y a rastras, entre el barro, nos fuimos moviendo como pudimos hasta llegar al agua. Nos costó un buen rato salir de allí”.

La bicicleta, otro rescate

En el embalse de Santilla, el equipo de bomberos volvió a llamar al helicóptero una vez fijado el arnés en el cuerpo del ciclista atrapado, quien fue llevado volando hasta un lugar seguro. A continuación, regresó de nuevo para evacuar al socorrista que ayudó al ciclista. Y los bomberos de la Comunidad de Madrid y el piloto del helicóptero tuvieron un último detalle: volvieron por tercera vez, ahora para rescatar también su bicicleta.

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