tecnología sí, pero con sensatez

Las locuras en bicicleta por ser el mejor del Strava: "¡Quita, que me fastidias el segmento!" (a un policía)

La aplicación Strava ha revolucionado la motivación a la hora de realizar un entrenamiento, tanto que hay quien se pasa de revoluciones y supera ciertos límites

Foto: Bicicleta y Strava, unidos en muchos ciclistas. (Strava)
Bicicleta y Strava, unidos en muchos ciclistas. (Strava)

Strava me parece una de las aplicaciones más completas y apasionantes para el deportista, no sólo el que monta en bicicleta. Un diario de entrenamiento con el que puedes analizar tus mejoras personales, ver tu progresión, analizar y guardar recorridos para futuras salidas. Pedalear por rutas que otros usuarios han disfrutado, conocer recorridos fuera de tu comunidad o país cuando viajas... Sin duda una herramienta útil y completa, pero cuidado cómo se interpreta.

[Por qué el mejor consejo de la bicicleta eléctrica es no probarla...]

"¿No tienes Strava, en serio?". Seguro que es la frase que escuchaste a tu grupeta antes de crear tu perfil en la prestigiosa red social. El 18 de agosto de 2009 nacía Sträva, que significa “esfuerzo” en Sueco. Los ciclistas y los corredores son los más activos a la hora de compartir entrenamientos. Los datos que arroja la compañía, con sede en San Francisco, son abrumadores: más de 36 millones de usuarios de 195 países diferentes. En España podemos hablar de 1,6 millones de usuarios, aproximadamente. Los ciclistas españoles son los más activos.

La aplicación no diferencia entre ciclismo de carretera o de montaña y los españoles no perdonamos ni el día de nochevieja, fue la jornada en la que más entrenamientos o competiciones se registraron el pasado año con aproximadamente 43.000 actividades. Además cuando salimos, salimos. Los ciclistas españoles hacemos salidas más largas que la media internacional. En concreto, nuestras rutas son de 2 horas de media. Para Strava, España, es la segunda potencia Europea a nivel usuarios. Vamos, que sacamos mucho partido a la herramienta que casi todo el mundo tiene como APP en su Smartphone y sincronizada con su ciclocomputador o reloj deportivo. También, muchos ciclistas profesionales utilizan la red social y cuelgan sus entrenamientos y competiciones. Alejandro Valverde, Alberto Contador o Chris Froome son algunos de ellos.

Todo por ser King Of the Mountain

Hasta aquí todo bien, la aplicación no interviene en nada más pero el ser humano sí. No todo lo que registra Strava es real, bueno sí lo es, pero en ocasiones se ha conseguido de manera irreal. La competitividad es necesaria, es una de nuestras fuentes de inspiración diarias. Mejorar, ser mejores en lo que hacemos y obtener un reconocimiento por ello. No me creo que a nadie no le guste que le reconozcan su esfuerzo o logros. Pero hay usuarios que son capaces de perder la cabeza por alcanzar un KOM (King Of the Mountain) en un segmento, posicionarse entre los diez mejores tiempos o ser el más popular de su zona. Reconocimiento que muchos alimentan endiosando a deportistas por alcanzar un logro en la red social, sin tener en cuenta miles de factores externos que intervienen.

Los hay que son capaces de pasarse horas investigando, ampliando fotos de perfil y removiendo Roma con Santiago para conocer quién está detrás de un nombre ficticio. Mientras tanto, su familia se pregunta en qué estará trabajando papá o mamá delante del ordenador... Ha de ser muy importante para que lleve tanto tiempo ahí. Las trampas aparecen y desvirtúan cualquier realidad.

Algunas de las trampas más utilizadas

- Montarte en una moto o coche y buscar una velocidad real para bici que permita obtener el mejor registro.
- Utilizar una bicicleta eléctrica en Mtb y destrozar a otros.
- Remolcarte en una moto o coche marcando la velocidad ideal para que nadie sospeche.
- Hackear ficheros y cambiar velocidad media.

Esto, al final, es un engaño para el propio deportista y a mí me da igual. El problema surge cuando pones en riesgo tu vida o la de otros por ser popular. Algunos usuarios son capaces de saltarse semáforos en rojo o pasar rotondas sin mirar por no fastidiar su registro. Otros prefieren lanzarse a tumba abierta con tráfico para conseguir un KOM en descenso. Alguno, incluso, se enfrenta a las fuerzas del orden, todo por un KOM. Me cuentan unos amigos, esperando el paso de la reciente Vuelta ciclista a España, que un agente ordenó detenerse a un ciclista que llevaba la cabeza metida dentro del ciclocomputador, de hecho casi lo atropella. El agente le dice que se tiene que detener y ver el paso del pelotón desde la cuneta como el resto y el ciclista lanza un grito agónico: "¡Quita, joder, que me fastidias el segmento!".

Alejandro Valverde con su maillot arcoíris. (EFE)
Alejandro Valverde con su maillot arcoíris. (EFE)

Sí, así estamos. Y hablando de La Vuelta y los profesionales, este es otro gran aliciente para las locuras. Dirigirte a una cuenta de ciclista profesional y ver algunos segmentos. Coger tu bici y plantarte allí a subir una y otra vez para intentar batirlo y contar a tus amigos que has subido 500 metros más rápido que Valverde. Una realidad irreal y perdonad la contradicción: claro que has subido más rápido, pero no en las mismas condiciones. Tal vez la carrera fuera parada, estaba arrancando tras un pinchazo, viene con 20 etapas más que tú en las piernas… En fin, zapatero a tus zapatos.

Compañeros del deporte, disfrutemos de las nuevas tecnologías, pero con sensatez. No olvidemos quiénes somos y qué perseguimos y, sobre todo, que no tenemos que ser mejores que los demás y sí perseguir nuestra mejor versión. Levantemos la cabeza del ciclocomputador y miremos un poco más lejos de los números.

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