UNO RENUEVA Y OTRO DIMITE al poco de firmar

La lección de Laso al impulsivo Prigioni

Como en el caso de Prigioni, el debut de Laso en la ACB acabó antes de tiempo. Luego siguió entrenando en LEB y acabó llegando al Real Madrid, equipo que le acaba de renovar hasta 2020

Foto: El Baskonia-Valencia Basket de este miércoles fue el último partido de Pablo Prigioni como entrenador baskonista. (EFE)
El Baskonia-Valencia Basket de este miércoles fue el último partido de Pablo Prigioni como entrenador baskonista. (EFE)

El mismo día en que Pablo Laso renovó como entrenador del Real Madrid hasta 2020, acuerdo que si cumple alargará su estancia en el equipo madridista hasta los nueve años, Pablo Prigioni dimitió como técnico del Baskonia unos meses después de su fichaje. La primera experiencia del argentino en el banquillo terminó de manera abrupta este miércoles por la noche con una derrota en casa por 63-80 ante el Valencia en Euroliga. "No voy a continuar siendo el entrenador del equipo", anunció Prigioni en la rueda de prensa posterior. Así terminó una historia que podía haber sido un cuento de hadas y ha acabado convertida en pesadilla.

"El cuerpo técnico me intentaba frenar, pero ya saben cómo soy. Yo soy impulsivo", explicó el ya exentrenador baskonista. Ese mismo carácter impulsivo le llevó a dar por finalizada su carrera como jugador el pasado mes de enero, apenas un mes después de volver al Baskonia tras cuatro años en la NBA. Y también le hizo lanzarse a aceptar en verano el puesto de entrenador de un equipo aspirante a casi todo sin ninguna experiencia. Prigioni tenía a su favor su condición de leyenda baskonista y una experiencia de más de dos décadas repartiendo juego, que no es poco, pero en su contra estaba casi todo lo demás. Quizá debió elegir otra plaza para estrenarse, una con menos exigencia y menos focos.

Los comienzos de Laso: LEB 2 y LEB Oro

Un buen ejemplo es Pablo Laso, cuyo salto a los banquillos guarda muchas similitudes con el de Prigioni. Los dos eran bases que lideraban a su equipos sobre el parqué más allá de sus números, que tenían la cancha en la cabeza y que tuvieron una larga carrera. En 2003, Laso se retiró tras acabar la temporada en Valladolid y meses después estaba ya entrenando, aunque en su caso empezó en el Amics de Castellò de LEB 2. Aquel equipo estaba vinculado al Valencia, que veía en él una apuesta a medio plazo. Pero la destitución de Paco Olmos al año siguiente precipitó el ascenso de Laso, que no acabó la temporada.

Laso ya había llegado a la ACB, pero dio un paso atrás. Firmó en 2006 por el Alerta Cantabria de LEB Oro y acabó cuarto por la cola con solo una victoria más que el último. "En Cantabria era un gradísimo entrenador, con una intuición bestial", asegura Israel González, unos de sus asistentes entonces y en la actualidad ayudante de Aíto García Reneses en el ALBA Berlín. "Me parecía un muy, muy buen entrenador. Estaba en el incio de su carrera, pero ya intuías el nivel de conocimientos que tenía, porque había estado en su etapa de jugador con grandes entrenadores y era un fanático del baloncesto que estaba las 24 horas del día hablando de baloncesto con nosotros. Le gustaba y tenía talento para ello".

Al año siguiente, Laso cambió Torrelavega por San Sebastián. Con el Bruesa subió a ACB en 2008 y se mantuvo tres años, hasta que el Real Madrid llamó a su puerta. La historia de su fichaje es conocida: no fue ni la primera ni la segunda opción, y parte de la afición desconfiaba tanto de un técnico con su historial (49 victorias y 75 derrotas en ACB y ningún partido de 'playoffs' o competición europea) que hubo incluso una manifestación el día de su presentación. "Me hace mucha gracia lo de la inexperiencia. Obradovic ganó la Copa de Europa en su primer año y luego ganó otra y otra...", dijo Laso en rueda de prensa el 29 de junio de 2011. "No hay que confundir la experiencia con la capacidad y yo me siento capacitado".

Laso quizá no tenía la experiencia que se le supone al entrenador de un grande del baloncesto europeo, pero no era un novato. Cuando llegó al Madrid ya llevaba ocho años entrenando, una 'mili' que Prigioni ha descubierto ahora que necesita. Xavi Pascual es un caso parecido al de Laso: se hizo cargo del Barça sin experiencia como primer entrenador al primer nivel, pero con casi dos décadas de experiencia en las categorías inferiores del baloncesto español.

Los casos de Obradovic y Kerr

Hay ejemplos contrarios, el más conocido el de Zeljko Obradovic, al que hizo referencia Laso el día de su presentación. En 1991, el serbio se retiró a los 31 años para hacerse cargo del Partizán de Belgrado, con el que ganó la Copa de Europa al año siguiente. Veintiséis años después ya suma nueve, más que ningún otro entrenador en la historia. Otro caso es el de Steve Kerr, que ganó el anillo en la temporada de su debut con los Warriors (2015). Se había retirado en 2003, y durante once años siguió muy ligado al baloncesto como analista y ejecutivo. Por eso cuando decidió que había llegado el momento y apareció el equipo adecuado, dejó abrumados a los directivos de Golden State con una presentación de tres horas sobre sus planes. Estaba más que preparado.

Ambos son casos excepcionales. Lo habitual es que los entrenadores, como los jugadores, necesiten un proceso de adaptación a una nueva realidad, a poder ser en un equipo sin la exigencia de ganar que tiene un grande del baloncesto español. O al menos no como cabeza visible, como fue el caso de Sarunas Jasikevicius. El lituano, otro base con pedigrí, estuvo dos años de ayudante en el Zalgiris Kaunas antes de coger las riendas.

Pablo Laso acaba de renovar su contrato con el Real Madrid hasta 2020. (EFE)
Pablo Laso acaba de renovar su contrato con el Real Madrid hasta 2020. (EFE)

"Vas a acabar siendo entrenador"

Todo indicaba que Prigioni estaba destinado a ser entrenador: su forma de jugar, su indiscutible conocimiento del juego, también su experiencia con grandes entrenadores a lo largo de su carrera, elemento fundamental en la formación de un entrenador que antes ha sido jugador. "Pablo fue siempre un jugador que fue un entrenador dentro de la cancha. Hace casi una década que siempre le venimos diciendo: 'Vas a acabar siendo entrenador. Es lo tuyo", declaró hace solos unos días su compatriota y amigo Carlos Delfino, que en los últimos meses ha jugado en Vitoria para tapar el hueco que han dejado varias lesiones.

En el caso del argentino, no hay ningún reproche por parte de los jugadores, que no ha parado de elogiarlo que asumen la responsabilidad de los malos resultados (seis derrotas en ocho partidos). Este jueves por la mañana, antes del viaje a Alemania para jugar este viernes contra el Brose Bamberg, algunos de ellos se pasaron por su casa para intentar que rectificara su decisión, según contó el periodista Roberto Arrillaga. El problema, escuchando sus palabras en rueda de prensa, ha estado en él. "No me veo con los argumentos para convencer a los jugadoes de que cambien", dijo.

Quitarse la camiseta y ponerse el traje es un paso que a veces sale bien, pero que siempre es complicado. Dos Pablos, Laso y Prigioni, son dos buenos ejemplos de ello. Como el primero, el segundo tiene todavía tiempo de enderezar su carrera en los banquillos tras un inicio accidentado.

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