peleteiro vuela consistentemente

La promesa cumplida de Bruno Hortelano o por qué le cuesta no llorar

Bruno Hortelano se proclamó campeón de España de 200, pero por encima de eso batió su récord nacional, dejó su marca en 20.04 y cumplió con lo prometido: ya está al 110%

Foto: Bruno Hortelano. (EFE)
Bruno Hortelano. (EFE)

Se convirtió hace tiempo en una seña de identidad, los dedos índices señalándose las sienes mientras en la cara se le dibuja una sonrisa burlona. Bruno Hortelano tiene gesto de que nada le importa demasiado, pero vaya si le importa. El rictus guasón es una pose, y tampoco es que haga demasiado por esconder lo que hay detrás de esa pose. Este domingo, en el campeonato de España de atletismo al aire libre, hizo su mejor marca de siempre, un 20.04 que es histórico, nunca antes un español corrió tanto en el doble hectómetro. Pero la cosa va un poco más allá, porque ese atleta es, que nadie se olvide, el que ha vuelto después de una tragedia.

Decimos que no disimula porque se encuentra un micrófono y le cuesta no llorar. Está emocionado, algo que acompaña a un atleta que además de ser un excelente corredor es emocional, y siente y transmite. Bruno Hortelano es una bendición para el atletismo por sus marcas y por su talento, pero también por la capacidad que tiene de apelar a la grada, de recordarle al aficionado que este deporte cuenta, que es importante y no solo cada cuatro años, cuando llegan los Juegos Olímpicos y todos corren a hacer los deberes y a enterarse de que hay unos cuantos atletas que llevan mucho tiempo dejándose la piel. Hortelano es del pueblo, tanto que habla del pueblo.

En Getafe, por fin, bajó su récord de España. Aquella marca previa la consiguió en Río de Janeiro, cuando era solo la historia de un atleta muy brillante, que va mejorando poco a poco sus marcas. El Bruno de esos días era una biografía más, como tantas otras en el atletismo. Unas semanas después, en una curva de la A-6, el coche que conducía de madrugada su primo se desbocó, sufrieron un accidente durísimo y él se encontró con la mano derecha casi inservible. En ese punto se cerraba la historia primera de Bruno Hortelano, nacía por necesidad un nuevo atleta que ya no es el que tiene que superar sus marcas, como todos los demás, sino el que necesita levantar la cabeza y reconstruir su vida entera. Ahora ha vuelto a sus marcas. No, las ha mejorado.

"Soñaba, creía que podía hacerlo, pero hacerlo es otra cosa. Me he puesto a llorar en la pista, en Tenerife [en su reaparición] me he quité un peso de encima, hoy me he quitado otro, hoy he superado el accidente", explicaba en el micrófono de Televisión Española al concluir el campeonato de España, en el que fue oro y sacó una eternidad a todos sus rivales. Esto hay que explicarlo. Desde el primer momento, tras el accidente, Bruno desafió con sus frases. No solo decía que volvería sino que lo haría por encima de sus marcas previas. "Al 110%" se convirtió en un objetivo que iba más allá de una frase. No podía permitirse menos que eso, él es un competidor nato y un atleta de corazón.

Psicología y ayuda de amigos

El silencio se apoderó de sus rutinas. Hortelano había sido la estrella más brillante del atletismo español justo antes del accidente, pero tras aquello no le quedaba más que el trabajo en la sombra. Primero por parte de los médicos, que le reconstruyeron la mano y le devolvieron la movilidad. Quería volver al 110% y no podía estar más lejos de aquello. Es difícil imaginar la frustración de quien acostumbra a volar y casi no puede ni caminar. Poco a poco, aprendiendo desde lo más básico, con los dolores típicos del que está volviendo.

Después, con el tiempo, Hortelano ha relatado lo que sufrió personalmente, cómo se vio devastado psicológicamente. Porque ni siquiera era un dolor propio de un deportista, era algo peor, algo ajeno. Pasó por el psicólogo y estuvo casi dos años en las tinieblas soñando con volver, pero no sabiendo exactamente cómo. En Tenerife, en su vuelta, se volvió a sentir atleta. Desde entonces, y con más publicidad, ha ido carrera a carrera demostrando que Bruno Hortelano había vuelto más fuerte, que alguien tan cumplidor como él había hecho buena su palabra.

La promesa incluía un nuevo récord de España. Porque el 110% implicaba mejorar lo del pasado, no solo hacer buenas marcas. Y eso es lo que hizo en Getafe, en una mañana tremenda con un 20.04 que suena a marca asombrosa. Solo Guliyev ha corrido más que él en Europa. Y el campeonato grande está a tres semanas. Tocaba, por supuesto, el espacio de los agradecimientos. Porque Bruno, en este tiempo, también ha demostrado que por más individual que sea el atletismo, él cree en su equipo y lo valora. Adrian Durant, que es su entrenador. También Alberto Armas, su mánager, al que hace unas pocas semanas regaló un dorsal muy especial. Ellos han sido importantes en sus trabajos, para hacer de Hortelano un 'recordman' nacional, pero más allá de eso, también han sido importantes en lo personal, allí estaban cuando él los necesitaba, que con su peripecia vital de por medio no fue pocas veces. También a los patrocinadores, que tuvieron paciencia.

Agradecido al "pueblo español"

Aunque la biografía de Bruno sea algo dispar, con su nacimiento en Australia, su universidad estadounidense y su infancia canadiense, en todo este proceso también ha estado muy presente el contacto con la gente normal, la que lo quiere como un ídolo no solo porque corra mucho, también por esa capacidad para superarse a diario. Es una lección de vida, y de algún modo él lo sabe. "Le quiero agradecer al pueblo español, porque mucha gente me ha enviado mensajes, mucha gente que no conocía y no conozco, gente que se ha inspirado en mí y que me ha inspirado con sus historias, me han ayudado a elevarnos, espero que esto pueda inspirar a más gente, que si se cree y se trabaja se puede conseguir", explicaba Hortelano tras terminar la final.

Volver y hacerlo al 110%. Ojalá nunca hubiese ocurrido aquel accidente, no haber perdido esos dos años, no haber tenido que salir de las tinieblas. "Es una historia que quiero contar", repite. Pero, que no se olvide, no es una historia terminada. El objetivo primero, el de las marcas, ya está logrado, pero ahora el futuro puede dar más cosas. La primera, el Europeo de agosto, en el que aspirará a renovar su título continental. Difícil, en su ausencia emergió Roman Guliyev, tremendo turco que baja con facilidad de los 20 segundos. Ese es otro de los retos, derribar una barrera que suena a mítica, ser el primer español en quedarse en la decena.

"Yo quiero ir a defender mi título de campeón de Europa, creo que estoy segundo de Europa, pero lo he dicho un par de veces, no voy a pensar en nadie más, no me quiero comparar con nadie, cada carrera que he hecho he ido a mejor", explicaba después. No será fácil, pero también es cierto que Bruno se crece en la adversidad. Y que todo atleta es mejor cuando la competencia sube. Todo es posible en Berlín.

El vuelo de Peleteiro

La historia de Bruno Hortelano tiene un accidente, la de Ana Peleteiro una fuga. La gallega fue un día la atleta más preparada de España, la que iba a ser el futuro desde que tenía 15 años. Era una triplista con un récord del mundo que asombraba a cualquiera, casi todo lo que ocurría a su alrededor era nuevo para un atletismo que había tenido muy buenos deportistas, pero rara vez alguien tan brillante y tan precoz. Estaba llamada a todo, y se truncó. Desapareció, fue incapaz de volver a sus marcas en un tiempo. Vagó por varios entrenadores que no terminaron de encontrarla. Lo que fallaba era la cabeza, que no se había acostumbrado al cuerpo de excepcional atleta.

Hasta Iván Pedroso, un mito del atletismo, que la acogió en Guadalajara y la puso a entrenar con las mejores del mundo. A ellas las vio y decidió que podía ser como ellas. Fue creciendo en sus prestaciones, sus entrenamientos mejoraron y, con ello, sus marcas. Este campeonato de España marca de nuevo el tipo de saltadora que es Ana Peleteiro. Los tres primeros saltos por encima de 14.30, el último, 14.55, con marca personal. Pocas dudas sobre ella, que salta con normalidad entre las mejores del mundo. También estará entre las candidatas a reinar en Europa. Y pronto, muy pronto, quizá también el récord de España, que es de los difíciles, pues ahora mismo lo tiene Carlota Castrejana.

España llega a Berlín con un equipo ilusionante. Bruno, Ana, pero también Orlando Ortega, que está entre los favoritos en 110 vallas, o el sensacional dúo del 800, con Saúl Ordoñez y Álvaro de Arriba. La pista dictará la suerte de cada uno, pero creer en el atletismo español es ahora bastante más sencillo que hace unos años.

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